Panorama de la Literatura Española: Teatro Renacentista, Lazarillo de Tormes y Góngora

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El Teatro Renacentista: Evolución y Vertientes

La actividad dramática evoluciona durante el siglo XVI, dividiéndose en vertientes religiosa y profana. A ellas se añade el teatro menor, un abigarrado muestrario de piezas breves que alcanzó gran éxito popular en el siglo XVII.

Vertientes Principales

El Teatro Religioso

Su figura más representativa fue el clérigo Diego Sánchez de Badajoz.

El Teatro Profano

  • Teatro Cortesano: Representado en los salones nobiliarios. Destaca Torres Naharro, quien introduce temas atrevidos.
  • Gil Vicente: El portugués Gil Vicente escribió en español. Su conocimiento de las novelas de caballerías se refleja en obras que escenifican aventuras amorosas entre personajes legendarios.
  • Teatro Humanista: Surgido como ejercicio retórico en las universidades. Destaca el sevillano Juan de la Cueva.

El Teatro Menor

Es una amplia variedad de piezas breves, de poco más de un cuarto de hora de duración. A partir del siglo XVI, se representaban en los descansos de las obras dramáticas largas, con la finalidad de divertir a los espectadores.

Lazarillo de Tormes: La Cuna de la Novela Picaresca

Autoría

No se conoce el autor del Lazarillo; su creador prefirió mantenerse en el anonimato. La insistencia en censurar aspectos relacionados con la religión católica podría apuntar a que el posible autor fuera un clérigo de ideas erasmistas o que perteneciera a la minoría marginada de los judíos.

Estructura y Organización

La obra tiene forma de novela epistolar: Lázaro adulto cuenta a un personaje de Toledo la historia de su vida, desde sus orígenes hasta el presente, con objeto de responder a los comentarios que corren por la ciudad en relación con su deshonrosa situación matrimonial.

  • Espacio: Transcurre por lugares concretos (Salamanca, Almorox, etc.).
  • Tiempo: Combina dos dimensiones temporales: el presente (marcando la ironía) y el pasado-presente (marcado por la inocencia y la comicidad).
  • Organización: El libro se divide en siete tratados, medidos por los amos a los que sirve el pícaro. Un ciego, un clérigo y un escudero son los tres primeros, quienes ayudan al niño a iniciar su tímido ascenso social.

Estilo

Es una autobiografía ficticia, por lo tanto, se escribe en primera persona. Utiliza un lenguaje sencillo para contar la evolución en la que el protagonista pierde su inocencia infantil. Son comunes algunos matices humorísticos.

Originalidad y Orígenes del Pícaro

En el Lazarillo, por primera vez en la historia de la narrativa europea, la realidad contemporánea se convierte en materia de un relato. Además, se hace protagonista, también por primera vez, a un personaje de condición humilde, Lázaro de Tormes, que va construyendo su vida enfrentándose al hambre, a los engaños, a las burlas y a la explotación. Así, el autor refleja en la obra la preocupación imperante en la sociedad de la época: salir de la miseria.

La novela se inicia con el relato que hace Lázaro de su linaje y nacimiento, llevando a cabo una sutil parodia de los libros de caballerías y su afición a detallar los antecedentes nobiliarios del caballero.

Luis de Góngora y el Culteranismo (Gongorismo)

Luis de Góngora (1561-1627) nació en Córdoba, estudió en Salamanca y luego se hizo canónigo en su ciudad natal, donde jugaba a los naipes y asistía a funciones teatrales y musicales.

Producción Literaria y Estética Culterana

Su producción literaria ofrece dos vertientes muy diferenciadas:

  1. Lírica de Corte Realista y Tono Popular: Abundan sátiras, burlas y justificación de las miserias humanas.
  2. Poesía Culterana (Culteranismo): Composiciones en las que el mundo se refleja en su máxima belleza y esplendor, a través de un lenguaje hermético, cargado de artificio, que constituye el máximo ejemplo de la poesía culterana.

Los rasgos de la estética culterana parten de la lírica de Góngora. El barroquismo se muestra también en el contraste entre los poemas cultos, con su visión de un mundo brillante e idealizado, frente a las composiciones populares, de lenguaje más sencillo.

El desgarrador sarcasmo de sus sátiras emplea recursos conceptistas. Los temas plenamente barrocos, como el contraste entre belleza y fealdad, vida y muerte o amores imposibles, se combinan con el mayor refinamiento expresivo.

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