Paisajes agrarios y sistemas de cultivo en Andalucía y las Islas Canarias
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Andalucía
Andalucía, por su parte, presenta dos modelos agrarios claramente diferenciados:
Secano interior
En el interior existe un secano con su paisaje mediterráneo, donde predominan el trigo y los olivares, sobre todo en Jaén y Córdoba. Son características las grandes explotaciones (latifundio), con una agricultura extensiva, mecanizada y con mano de obra temporal.
Regadío litoral
También existe un regadío que se organiza en diversas orlas, desde la más tradicional del valle del Guadalquivir (Sevilla y Córdoba), hasta las más recientes de las hoyas litorales, como el campo de Dalías, en Almería, con los llamados "enarenados" y multitud de cultivos bajo plástico.
Los cultivos del primer ámbito (las vegas) son los más propiamente mediterráneos: hortalizas y frutales cítricos, así como forrajes y cultivos industriales (remolacha). En los regadíos más costeros se desarrollan cultivos exóticos o subtropicales (flores hidropónicas, fresones, aguacates y chirimoyas) o cultivos muy relacionados con las peculiaridades del medio, como los arrozales en las marismas del Guadalquivir.
En el regadío conviven cortijos tradicionales con auténticas empresas agrarias muy modernizadas, con mano de obra asalariada y técnicas de vanguardia. También existen pequeñas explotaciones familiares.
Zonas del interior (de Cataluña a Murcia)
Las zonas del interior, más elevadas, se orientan hacia cultivos de secano, dominando el cereal y árboles frutales como el almendro, la higuera, el olivo y el algarrobo, e incluso el viñedo.
Ganadería
La ganadería no ha sido especialmente importante en la zona mediterránea costera, salvo en algunas áreas de Cataluña, destacando la ganadería ovina de los secanos del interior. En las últimas décadas han aumentado las explotaciones estabuladas avícolas, bovinas y porcinas (Murcia), destinadas al consumo urbano y a la demanda del turismo.
Poblamiento
El paisaje agrario se estructura a base de una mezcla de poblamiento concentrado (nucleado) y de poblamiento disperso. Esta organización asume dos modalidades distintas: en las zonas de regadío la dispersión suele basarse en pequeñas explotaciones trabajadas intensivamente; en las de secano, sobre todo en Andalucía, se ordena en torno a grandes fincas cultivadas extensivamente (los cortijos).
4. Los paisajes agrarios de las Islas Canarias
El archipiélago canario presenta un medio físico caracterizado por un relieve accidentado de origen volcánico y un clima cálido durante todo el año, con precipitaciones escasas en las zonas bajas.
Áreas litorales
En las áreas litorales, la escasa proporción de tierras labradas —suelos sobre lavas volcánicas con terrazas abancaladas— se utiliza de manera intensiva con cultivos de regadío orientados hacia la exportación, aprovechando las condiciones climáticas para la obtención de primicias y con un uso importante de cultivos bajo plástico.
Se centra especialmente en el cultivo del plátano, así como del tomate y de la patata extratemprana, y en nuevas plantaciones tropicales (papaya, aguacate, mango, piña).
Zonas medias y altas
En las zonas medias y altas predomina un secano interior con cultivos todavía destinados al autoconsumo, como las patatas y el viñedo, y con presencia de ganadería ovina y caprina.
Propiedad y poblamiento
En cuanto a la propiedad, existe un gran contraste entre la pequeña propiedad de las zonas altas de secano del interior y las grandes explotaciones de los regadíos litorales.
Predomina el poblamiento concentrado laxo, en aldeas y caseríos. La población agraria se halla en retroceso ante la atracción del sector terciario (turismo).