El Pacto Eterno de Dios: Del Diluvio a la Tierra Prometida

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El Diluvio: Juicio y Renovación

La tierra estaba corrompida ante Dios y llena de violencia, pues todas las criaturas de la tierra se habían corrompido en su proceder. Dios dijo a Noé:

—Por lo que a mí respecta, ha llegado el fin de toda criatura, pues por su culpa la tierra está llena de violencia. Entra en el arca con toda tu familia, pues tú eres el único justo que he encontrado en tu generación.

Pasados siete días, las aguas del diluvio cubrieron la tierra. En el año 601, el primer día del primer mes, se secó el agua en la tierra. Noé abrió la claraboya del arca, miró y vio que la superficie del suelo estaba seca.

La Salida del Arca y el Mandato Divino

Entonces Dios dijo a Noé:

—Sal del arca con tu mujer, hijos y tus nueras. Haz salir también a todos los animales que estén contigo: aves, ganados y reptiles; que se muevan por la tierra, sean fecundos y se multipliquen en ella.

La Señal de la Alianza

Dios dijo a Noé y a sus hijos:

—Yo establezco mi alianza con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañan. Establezco, pues, mi alianza. El diluvio no volverá a destruir criatura ni habrá otro diluvio que devaste la tierra.

Dios añadió:

—Esta es la señal de la alianza que establezco con vosotros y con todo lo que vive con vosotros, para todas las generaciones: Pondré mi arco en el cielo como señal de mi alianza con la tierra; esta será la señal de la alianza.

Gratitud por la Alianza y la Tierra Prometida

Cuando entres en la tierra que el Señor va a darte en heredad, tomarás una parte de las primicias de los frutos que coseches de la tierra que va a darte el Señor, tu Dios. Entonces tomarás la palabra y dirás ante el Señor tu Dios:

"Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto y se estableció allí como emigrante, con pocas personas, pero allí se convirtió en un pueblo grande, fuerte y numeroso. Los egipcios nos maltrataron y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestros gritos. El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel. Por eso, ahora traigo las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has dado".

Hoy has elegido al Señor para que él sea tu Dios y tú vayas por sus caminos, observando sus mandatos. Y el Señor te ha elegido para que seas su pueblo.

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