Organización territorial de España: historia, autonomías y desequilibrios regionales

Enviado por RosaPF y clasificado en Francés

Escrito el en español con un tamaño de 11,95 KB

Organización territorial de España

La organización territorial de España ha experimentado profundas transformaciones a lo largo de la historia, desde el centralismo borbónico hasta el actual Estado autonómico establecido por la Constitución de 1978.

Antecedentes históricos

El Decreto de Nueva Planta de 1707 y la implantación del modelo territorial centralista de tipo francés suprimieron las instituciones forales de la Corona de Aragón y de Navarra. Este nuevo sistema centralizó la administración en un solo núcleo de poder: la monarquía absoluta de los Borbones, dinastía que sustituyó a los Habsburgo en 1700.

La organización administrativa culminó en la división provincial de Javier de Burgos (secretario de Estado en el Ministerio de Fomento de Isabel II), realizada en 1833. El antiguo reino se subdividió en 49 provincias (en 1927 fueron 50, al dividir en dos a una de las islas Canarias).

La participación en las guerras carlistas, Navarra y el País Vasco sufrieron las represalias de la Corona y supusieron la supresión de sus peculiares instituciones heredadas desde la Edad Media. La delimitación provincial se realizó en función de distintos criterios: económico, histórico (debía mantener los límites de antiguos reinos y territorios forales) y administrativo (la distancia a la capital no debía ser superior a un día de viaje).

La Primera y la Segunda República

Entre 1873 y 1874, la efímera Primera República presentó un proyecto de estructura federal, que no pudo llevarse a cabo por el levantamiento cantonal y la posterior restauración borbónica. Surgió un movimiento nacionalista que dio lugar al nacimiento de partidos políticos que reivindicaron el reconocimiento jurídico de las diferentes regiones: los casos de Cataluña, el País Vasco y Galicia.

La Segunda República trajo la autonomía de municipios y regiones. En la Constitución de 1931, Cataluña y el País Vasco aprobaron sus estatutos de autonomía, mientras que Galicia no pudo hacerlo por el estallido de la Guerra Civil.

El franquismo y la transición democrática

El franquismo supuso la implantación de un Estado unitario, con la abolición de los estatutos de autonomía y la represión de las nacionalidades. El restablecimiento de la democracia hizo posible la formación de un nuevo Estado descentralizado mediante la Transición democrática, y la Constitución de 1978 y la instauración de una democracia supusieron una profunda transformación: se pasó de un Estado centralizado a un Estado descentralizado en comunidades autónomas.

Existen siete comunidades autouniprovinciales, frente a otras como Castilla y León (9 provincias) y Andalucía (8).

La Constitución de 1978 y la estructura territorial

La Constitución de 1978 estableció una organización territorial del Estado estructurada en tres niveles:

  • El municipio es la entidad territorial básica. Presta servicios a los vecinos. El gobierno y la administración municipal corresponden al ayuntamiento, integrado por el alcalde y el concejo. Los concejales se eligen por los vecinos del municipio por sufragio universal y el alcalde es elegido por los concejales.
  • La provincia es una agrupación de municipios que fomenta las relaciones interprovinciales. El gobierno y la administración corresponden a la diputación, integrada por un presidente y diputados. Los diputados se escogen entre los concejales electos y estos eligen al presidente.
  • La comunidad autónoma es una entidad territorial. Son provincias con entidad regional histórica, dotadas de autonomía legislativa y capacidad de autogobierno sobre los asuntos de su competencia, el Estatuto de la autonomía. Nacionalidades y regiones.

Procesos históricos de autonomía

El periodo preautonómico se inició poco después de la muerte de Franco. Al adoptar su concesión un régimen de preautonomía o autonomía provisional, a Cataluña le siguieron otras 13 regiones. Se formó un mapa con 14 preautonomías que coincidía casi con el actual, con las excepciones de La Rioja y Cantabria, que estaban integradas en Castilla, y de Madrid, que tenía la opción de incorporarse a Castilla o formar una comunidad en solitario.

El periodo autonómico se inició tras la promulgación de la Constitución de 1978:

  • Las condiciones permitían constituirse en comunidad autónoma a las provincias limítrofes con características históricas, culturales o económicas comunes, a los territorios insulares y a las provincias con entidad regional histórica.
  • El artículo 151 permitía adquirir de forma inmediata el máximo techo de competencias. El artículo 143 solo traspasaba de forma inmediata ciertas competencias y exigía un periodo de cinco años para poder ampliarlas progresivamente.
  • Cataluña, el País Vasco y Galicia siguieron el artículo 151; Andalucía el 151; Navarra el 151; el resto de comunidades el 143; Ceuta y Melilla recibieron el rango de municipio autónomo y carecen de capacidad legislativa.

Organización de las comunidades autónomas

Cada comunidad autónoma se halla regulada por su estatuto de autonomía, aprobado por las Cortes Generales. Las comunidades pueden asumir competencias o funciones (el Estado realiza la legislación y la comunidad lo aplica). Ciertas competencias son exclusivas del Estado y no transferibles, por considerarse esenciales para la nación.

Las competencias que pueden asumir las comunidades son muy amplias: política, economía, infraestructuras y transportes, ordenación del territorio, servicios sociales y sanidad, cultura, deporte y ocio.

Las instituciones de las comunidades autónomas son:

  • El Parlamento autonómico, que elabora la legislación en las materias de competencia autonómica y aprueba el presupuesto. Sus miembros se eligen por sufragio universal.
  • El Consejo de Gobierno, que ejerce el poder ejecutivo. Está integrado por el presidente de la comunidad, elegido por el Parlamento autonómico y nombrado por el rey, y por consejeros, elegidos por el presidente. Estos se encargan de las consejerías.
  • El Tribunal Superior de Justicia.
  • Un subdelegado del Gobierno, que dirige la administración general del Estado en la comunidad.

La financiación autonómica

La financiación responde a: el régimen común y el régimen foral (País Vasco y Navarra). Las comunidades de régimen común se financian con ingresos propios y con tributos cedidos por el Estado. Para compensar la diferencia entre las necesidades de financiación de cada comunidad y los ingresos percibidos existe el Fondo de Suficiencia. Canarias tiene un régimen económico y fiscal específico por razones históricas y geográficas, y Ceuta y Melilla no aplican el IVA, sino el IPSI.

El régimen foral afecta al País Vasco y Navarra, que se financian con los ingresos tributarios recaudados por su propia administración fiscal. La comunidad autónoma pacta con el Estado la cantidad a pagar a la Administración General del Estado mediante concierto o convenio.

Los Fondos de Compensación Interterritorial (FCI) corrigen los desequilibrios y aportan a las comunidades con renta per cápita inferior a la media nacional.

Desequilibrios regionales

Los desequilibrios regionales y socioeconómicos de España se deben a los condicionamientos físicos, a la desigual distribución de los recursos y a la localización de las actividades económicas. Los indicadores de los desequilibrios se miden por el PIB per cápita.

El origen de dichos desequilibrios radica en la localización de la industria moderna. Se localiza en la periferia mediterránea y Canarias, a las que se añade Madrid. Los archipiélagos se vieron favorecidos por el aumento turístico, la concentración de gran crecimiento económico y la atracción de inmigrantes. Las áreas menos desarrolladas se localizan en el interior, a parte de la primera crisis del petróleo, en la cornisa cantábrica y en Castilla y León, donde se frenó el proceso de producción.

A partir de 1985 se produce la reestructuración económica. La industria pierde peso como factor de desarrollo y los servicios avanzados se convierten en los principales factores de desarrollo.

Hay tres tipos de territorios:

  • Los ejes de desarrollo: Cataluña, el País Vasco, Madrid y Valencia (y Baleares).
  • Ejes en declive: Asturias y Cantabria.
  • Áreas menos desarrolladas: Galicia, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Murcia y Andalucía.

Contrastes de tamaño

Frente a las siete comunidades autouniprovinciales aparecen otras como Castilla y León, que tiene nueve provincias, siendo la comunidad más extensa, junto con Extremadura.

Desequilibrios demográficos

Andalucía, Cataluña, Madrid y la Comunidad Valenciana concentran más de la mitad de la población. Castilla-La Mancha, Aragón y Extremadura albergan una sexta parte de la población.

Aparte de Ceuta y Melilla, Madrid es la comunidad más densamente poblada (640 hab/km²), y Castilla-La Mancha presenta una menor densidad (22 hab/km²).

Las provincias interiores han perdido población frente a las provincias litorales, insulares y Madrid, por su dinámica económica. Soria y Teruel tienen menos de 10 habitantes por km² y Barcelona supera los 600. El peso de las capitales de provincia es muy importante: Zaragoza reúne casi tres cuartas partes de la población de su provincia y más de la mitad de la población aragonesa.

Crecimiento natural: contrastes entre norte y sur

Las comunidades con crecimiento natural negativo se sitúan en el norte del país: Galicia, Asturias, Castilla y León y Aragón, con tasas superiores al -2 ‰. La población está envejecida.

Las comunidades con crecimiento natural positivo son Canarias, Andalucía, Murcia, Madrid y Baleares, que presentan saldos superiores al 2 ‰. Población joven e inmigración.

Contrastes en el desarrollo

El grado de desarrollo económico se mide a través del nivel de producción por habitante. Cataluña y Madrid destacan, pero no Andalucía: ello se debe a que el valor de la producción andaluza está muy relacionado con su extensión y con su peso demográfico. Destacan Navarra, el País Vasco, La Rioja, Aragón y Baleares, porque sus valores del PIB por habitante son superiores a la media española. Andalucía, Galicia, Extremadura y Murcia presentan los valores más bajos. El País Vasco es el doble de la población de Extremadura. Los comunidades menos desarrolladas se corresponden con aquellas en las que existen estructuras productivas tradicionales (sector primario importante).

Desequilibrios sociales

Se trata de contrastes en cuanto a las dotaciones de infraestructuras y de equipamientos. En Cataluña existe la disponibilidad de una cama hospitalaria para menos de 200 habitantes, mientras que en Extremadura la proporción es de una cama por más de 250 habitantes. Estas diferencias se notan sobre todo en transportes y comunicaciones. Las comunidades con densas redes ferroviarias, de carreteras y autopistas, de telecomunicaciones y de información, con buenos servicios educativos, sanitarios, etc., demuestran mayor desarrollo y están en mejor posición para atraer nuevas inversiones productivas.

Espacios centrales y espacios periféricos

Madrid y Cataluña son regiones centrales y son dinámicas económicamente. Tienen servicios financieros, empresas y administración. El resto de regiones españolas se consideran periféricas o semiperiféricas y en ningún caso actúan como áreas centrales.