Oratoria Clásica: El Legado de Cicerón en la Roma Antigua

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Oratoria: El Arte de la Persuasión

Recibe el nombre de oratoria el arte de hablar en público de manera persuasiva.

La oratoria es un género literario que presenta características singulares. En primer lugar, necesita un ambiente político de libertad para poder desarrollarse (sin libertad de expresión, se ahoga). De ahí el auge que tuvo en la democracia ateniense y en la república romana, y su posterior decadencia en la época imperial.

Además, y al igual que el teatro, la oratoria está orientada a la audición, incluso a la representación, no a la lectura, como la historiografía o la novela. Solamente cuando los oradores griegos, y después los romanos, tomaron conciencia de la importancia de sus discursos y de la limitación que suponía su oralidad, se preocuparon de ponerlos por escrito y editarlos (Cicerón tenía un esclavo llamado Tirón que tomaba notas taquigráficas de todo lo que su amo decía). Gracias a este prurito han llegado hasta nosotros algunos de los discursos más importantes del mundo clásico, sobre todo de Demóstenes y Cicerón.

Marco Tulio Cicerón: Vida y Obra

Marco Tulio Cicerón nació en el año 106 a. C. en Arpino, ciudad del Lacio. Su familia, que pertenecía al orden ecuestre, lo envió a Roma para que recibiera la mejor educación posible. Cicerón no desaprovechó la ocasión y pronto destacó entre la juventud romana por sus habilidades oratorias. La popularidad ganada le permitió lanzarse con garantías a la vida política.

Carrera Política y el Consulado

En el año 63 a. C., Cicerón alcanzó el consulado, magistratura en cuyo desempeño descubrió y sofocó la conjuración de Catilina. Por su actuación como cónsul, el Senado le otorgó el título de pater patriae.

Guerra Civil y el Final de la República

Cuando en el 49 a. C. estalló la guerra entre César y Pompeyo, Cicerón, republicano convencido, se unió a los pompeyanos, que fueron derrotados en Farsalia. Aunque César, vencedor y nombrado dictador, lo tenía en alta consideración y supo comprender y excusar su postura, él prefirió retirarse de la vida pública.

Tras el asesinato de César, Cicerón creyó erróneamente que era posible la plena restauración de la república, sinónimo en Roma de libertad. Así pues, volvió a la palestra política, pronunciando sus Filípicas contra Marco Antonio, que había recogido la herencia de César. Esto le costó la vida a manos de los sicarios de aquel, que, tras darle muerte, clavaron su cabeza en una pica y la pasearon por el foro. Corría el año 43 a. C.

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