Ojos claros, serenos: Claves del madrigal de Gutierre de Cetina
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Ojos claros, serenos: Contexto y métrica
Ojos claros, serenos: El madrigal de Gutierre de Cetina está compuesto por versos endecasílabos y heptasílabos, propios de la poesía italianizante. Estos versos pretenden imitar los tipos de estrofa usados por Horacio, uno de los poetas de la antigüedad más venerados. Además, los metros italianos corresponden a un contenido menos abstracto, más suave y sensorial, como se puede ver con el uso del adjetivo “claros”. Este madrigal se enmarca en el periodo del Renacimiento, por lo que es un poema en el que se ensalza la belleza y el protagonismo del amor, concibiendo a la dama como un ser inalcanzable.
Análisis formal y figuras retóricas
El poema es una estancia breve y aislada. Es una composición de tipo ingenioso, breve, con rima consonante para juegos conceptistas dedicados a un solo tema: el amor. Presenta una combinación de versos de 7 y 11 sílabas. Es similar a una silva, pero no lo es, ya que la silva es más extensa e incluye mayor variedad de temas e ideas.
Principales recursos estilísticos
- Personificación: En «¡Ay, tormentos rabiosos!», atribuye los ojos de la dama a un fenómeno de la naturaleza.
- Hipérbole: Exagera la verdad que le atribuye a la mirada de la amada.
- Paralelismo: Presente en el primer y noveno verso («Ojos claros y serenos»), en los versos 2 y 4 con la estructura «Si», y en los versos 3, 6 y 10 con el verbo «miráis».
- Encabalgamiento abrupto: Se produce en el verso 4: «si cuanto más piadosos, más bellos parecéis a aquel que os mira».
El conceptismo y la influencia petrarquista
El conceptismo (la argumentación ingeniosa) y los juegos verbales (políptoton con el verbo mirar) que se encuentran en el madrigal provienen de la poesía de cancionero que coexiste con el petrarquismo. Esta obra se enmarca dentro de la poesía amorosa italianizante, más innovadora, que introduce en España modelos poéticos de inspiración petrarquista vigentes en la Italia del Renacimiento. Refleja el desarrollo de las innovaciones de Juan Boscán y Garcilaso, según el patrón de la lírica culta italiana de su tiempo, ligada al empleo del endecasílabo, el soneto y diversas formas estróficas derivadas de la canción petrarquista.
Narratividad y lección moral
El poema contiene referencias al cancionero, marcando hitos en el desarrollo de la historia amorosa:
- Ambigüedad: La primera parte confunde lo amoroso con un texto puramente moral.
- Dolor consentido: El yo poético experimenta un dolor gustoso, donde el bien, el mal y la melancolía se entrelazan.
- Eje conceptual: La amada es un ser único y modélico, un eje que aglutina todos los elementos del texto.
- Metatexto: El autor busca elevar su yo por medio de la literatura, utilizando el arrepentimiento como parte del relato.
El amor neoplatónico en Gutierre de Cetina
El tema amoroso se caracteriza por ser neoplatónico en lugar de cortés, y el sentimiento se convierte en palabra. Este tipo de amor se conoce como petrarquista, puesto que aparece un modelo de escritura poética que gira en torno a la amada. En este madrigal, Gutierre de Cetina pretende ensalzar la belleza de los ojos de la amada de cualquier manera, incluso si esta le mira con ira.
Por otro lado, la tradición poética en la que se inserta esta obra participa del petrarquismo: el neoplatonismo y los tratados de amor son las corrientes que recoge el Canzoniere de Petrarca. Su influencia se extiende sobre toda la lírica española del Siglo de Oro, convirtiéndose en el modelo literario amoroso por excelencia. Es un sufrimiento no solamente aceptado, sino también inevitable, que forma parte de la voz poética, donde el amante desea permanecer en el «infierno de amor».