El Ocaso de la Unión Soviética: Los Años 80 y el Fin de la Guerra Fría
Los Años 80: El Final de la Guerra Fría
La reacción en Estados Unidos a la situación global de principios de los 80 será la llegada al poder del republicano Ronald Reagan en 1980, con un nuevo programa de rearme como prioridad básica. Frente al despliegue de los misiles SS20 soviéticos, Alemania Federal compra los norteamericanos Pershing 2 y Cruise como respuesta a la amenaza soviética, siendo imitada después por otros países de Europa Occidental.
El más ambicioso proyecto de Reagan fue el sistema de defensa antimisiles conocido popularmente como “Guerra de las Galaxias” (Iniciativa de Defensa Estratégica - SDI), que dejó claro el retraso tecnológico soviético. Hasta que en 1985 es elegido Gorbachov secretario general del PCUS, se mantiene la carrera de armamentos.
La Crisis de la Unión Soviética
Sin embargo, los problemas en la Unión Soviética empezaban ya a ser muy graves. El inmovilismo social y político, la burocracia, la falta de iniciativa en un sistema productivo anclado en estructuras anticuadas, etcétera, llevaron al país a su crisis más profunda desde la Segunda Guerra Mundial. Esto, unido a la bajada de los precios del petróleo (pasó de estar encima de 30 a venderse por debajo de 10 dólares el barril), que hunde el valor de las exportaciones soviéticas, obligó a un cambio en la política. Ya no era posible continuar compitiendo con Estados Unidos.
Las Reformas de Gorbachov y el Desarme
Gorbachov ordenó, nada más llegar al poder, una moratoria en el despliegue de los misiles SS20 y logró en 1987 un acuerdo con Reagan para eliminar todos los misiles de alcance intermedio desplegados en Europa. Al año siguiente retiró medio millón de soldados de Europa Oriental y ordenó la evacuación de Afganistán, que se había convertido en el “vietnam ruso”. Por primera vez se realizaba el tan buscado desarme.
Todo esto ocurría a la vez que la Unión Soviética caminaba hacia una mayor democratización (Glasnost) y a la economía de mercado (Perestroika).
Desafíos Internos y el Colapso de la URSS
El declive militar soviético hizo renacer deseos independentistas en algunas repúblicas periféricas. Lituania, Letonia y Estonia proclamaron su independencia, mientras violentos enfrentamientos étnicos asolaban las repúblicas caucásicas. La crisis económica se agravó, a la vez que las altas jerarquías del Ejército Rojo y el Partido Comunista se resistían a los cambios, provocando en agosto de 1991 un golpe de Estado que apartó del poder a Gorbachov.
La resistencia civil, la indecisión de los golpistas y la actitud de Boris Yeltsin, presidente de Rusia, hicieron fracasar el golpe. Las consecuencias fueron la disolución del Partido Comunista y, unos meses después, la desaparición de la URSS y su desmembración en repúblicas independientes.
Cambios en Europa Oriental
Los países de Europa Oriental, al sentir cómo se relajaba el control militar soviético en 1989, iniciaron un rápido proceso de liquidación de sus regímenes comunistas y celebraron elecciones libres.
- En Rumanía, el Jefe del Estado Ceaucescu fue ejecutado.
- Alemania Oriental derribó el Muro de Berlín y al año siguiente fue absorbida por Alemania Federal (la reunificación alemana).
- Checoslovaquia se dividió pacíficamente en dos estados, la República Checa y Eslovaquia, en 1993.
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