El ocaso de la Primera República: De la utopía federal a la Restauración
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La Primera República
Se formó un nuevo gobierno presidido por Pí y Margall, que se centró en pacificar las insurrecciones y elaborar una nueva constitución. Esta se inspiraba en la de 1869 y establecía la soberanía popular con sufragio universal masculino y unas Cortes bicamerales (Congreso y Senado).
El modelo federal
El cambio más radical afectaba a la estructura del Estado. La propuesta definía la República federal y establecía que la nación española estaba constituida por 17 estados, incluidos Cuba y Puerto Rico. El poder se organizaba en tres niveles:
- Municipios
- Estados regionales
- Estado federal
Cada estado regional poseía su propia constitución, regulaba sus poderes y gozaba de autonomía. Este modelo rompía con el centralismo tradicional para definir un nuevo sistema democrático; sin embargo, la constitución nunca fue aprobada.
Las guerras y el cantonalismo
La proclamación de la República aceleró el conflicto carlista, que pasó a ser un frente abierto con ejército propio y dominio territorial, extendiéndose por Cataluña, Teruel y Cuenca, y consolidándose en el País Vasco y el Maestrazgo. Paralelamente, la guerra en Cuba (1868) continuaba sin que la República pudiera frenarla.
La sublevación cantonal
El cantonalismo provocó la crisis más grave. Este fenómeno mezclaba las aspiraciones autonomistas de los federales intransigentes con las de la revolución social. La proclamación de cantones independientes buscaba aplicar la estructura federal de forma radical:
- En 1873 se proclamó el cantón de Cartagena, que se constituyó como Estado independiente.
- El movimiento se extendió rápidamente, con cada cantón organizando su propia estructura de poder.
- En la revuelta participaron intransigentes, internacionalistas y sectores populares.
Pí y Margall se opuso a sofocar la revuelta por las armas y dimitió. Fue sustituido por Nicolás Salmerón, quien inició una acción militar contra el cantonalismo, logrando su disolución, excepto en Cartagena, que resistió hasta 1874. Salmerón dimitió al negarse a firmar la pena de muerte de dos cantonalistas. Le sucedió Emilio Castelar, un republicano conservador que obtuvo plenos poderes de las Cortes y gobernó por decreto, enfrentándose a los federales hasta que, al reabrirse las Cortes, le retiraron la confianza.
La liquidación de la República
La derrota de Castelar abrió la puerta a un nuevo gobierno federal, pero el golpe de Estado de Pavía irrumpió en las Cortes. El poder pasó a una coalición de unionistas y progresistas, dirigidos por Serrano, que impuso un régimen autoritario y disolvió las Cortes.
Serrano, enfrentado a los republicanos, intentó incorporar a los conservadores, pero la mayoría de los monárquicos optaron por la vuelta de los Borbones. En 1874, Martínez Campos dirigió un pronunciamiento en Sagunto que proclamó rey de España a Alfonso XII, hijo de Isabel II, dando inicio a la Restauración.