El Ocaso de la Monarquía y el Nacimiento de la Segunda República Española (1930-1931)

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Caída de la Monarquía (1930-1931)

Tras la dimisión de Primo de Rivera, el rey Alfonso XIII encargó al general Berenguer la formación de un nuevo gobierno. Berenguer consideró que la única salida a la difícil situación era la vuelta a la normalidad constitucional anterior a la dictadura (Constitución de 1876, turno de partidos) mediante unas Cortes ordinarias y «como si nada hubiese ocurrido».

Proclamación de la Segunda República

El 14 de abril de 1931 quedaba proclamada de forma pacífica en España la Segunda República (1931-1939), motivada por el desgaste de la monarquía en los años previos.

El cambio de régimen político fue una consecuencia inmediata de los resultados de las elecciones municipales celebradas en abril de 1931, que habían dado a la coalición republicana-socialista una victoria aplastante en las capitales de provincia y en las regiones industriales y mineras; los monárquicos mantuvieron su predominio en el campo, en gran medida por la influencia de los caciques. Pero la razón profunda estaba en la crisis política que el régimen dictatorial de Primo de Rivera había supuesto para la monarquía de Alfonso XIII.

Las primeras actuaciones del gobierno provisional trataron de asentar la República mediante reformas de carácter urgente.

La Constitución de 1931

Las elecciones a Cortes Constituyentes se celebraron el 28 de junio de 1931, proporcionando un claro triunfo a la coalición republicano-socialista, que estaba en el gobierno.

El objetivo de la Constitución era construir un régimen político de carácter democrático. La Constitución definía a España como «una República democrática de trabajadores de toda clase», organizada en un régimen de «libertad y de justicia». Se reconoció el derecho de voto de la mujer, y se regularon medidas de protección social y cultural.

La Constitución afrontó tres grandes problemas: la división de poderes, la separación entre la Iglesia y el Estado, y la organización territorial.

Nueva División de Poderes

La Constitución privilegiaba el poder legislativo sobre los demás:

  • Las Cortes constaban de una sola cámara, con capacidad de iniciativa legislativa.
  • Los gobiernos debían lograr la confianza del Parlamento.
  • Los posibles conflictos entre poderes se confiaban a un Tribunal de Garantías Constitucionales.
  • Apareció una figura nueva, la de presidente de la República, de elección indirecta. Carecía del poder moderador del monarca, pero tenía capacidad de veto en la elección de los candidatos a presidentes del ejecutivo.

La Constitución también proclamaba la igualdad de todos los españoles ante la Ley y recogía una amplia declaración de derechos individuales.

Separación entre la Iglesia y el Estado

La política religiosa originó un fuerte debate parlamentario. El objetivo era lograr una sociedad secularizada:

  • Se aprobaron la libertad de cultos y el matrimonio civil.
  • Se prohibió ejercer la enseñanza a las congregaciones religiosas y se suprimió la retribución del clero.
  • Se disolvió la Compañía de Jesús en España.

La cuestión religiosa se convirtió en uno de los ejes de la política de la República, sobre todo por la capacidad de organización política que mostró la Iglesia a través de periódicos, organizaciones sindicales agrarias y partidos políticos.

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