Nueva etapa de la Guerra Fría 1977-1985

Enviado por Chuletator online y clasificado en Historia

Escrito el en español con un tamaño de 167,62 KB

 

¡Escribe tu texto aquí!

La india había sufrido duramente las consecuencias 1 dcl de la Segunda guerra mundial, no sólo por la participación de millones de hombres en las fuerzas armadas británicas, combatiendo ernos los más diversos escenarios, desde Irán a Etiopía, sino sobre todo sus repercusiones internas, desde la gran hambruna de Bengala en 191343- que se calcula que causó más de dos millones d. E muertos, hasta los efectos de una inflación que empobrecíó a los asalariados y enriquecíó a los propietarios agrícolas e industriales, lo cual agravó las desigualdades sociales. En 1946 se registraban en su territorio un gran número de huelgas, motines de la policía, movimientos populares e incluso una gran revuelta campesina dirigida por el Partido comunista en Telangana, que iba a prolongarse hasta 1951. El poder estaba escapando de las manos de los británicos, lo cual acentuó su voluntad de liberarse de una colonia que en estos momentos había dejado de ser rentable desde un punto de vista económico. En Marzo de 1947 Clement Attlee nombró a lord Mountbatten como último virrey de la India, con la misión de llevarla a la independencia rápidamente. El nuevo virrey llegó a Delhi el 22 de Marzo, y ante la imposibilidad de ceder el poder a un gobierno unificado, debido a la división entre musulmanes e hindúes, optó por acelerar el proceso de independen-Cía con el fin de completarlo antes de que la partición del territorio diese paso a una Guerra Civil.


El 15 de Agosto de 1947 Mountbatten abandonó el poder, en momentos en que ni siquiera se habían definido las fronteras que habían de separar los territorios hindúes de los musulmanes para formar los dos estados de la India y Pakistán. Lo cual dejaba además sin resolver problemas como el de la liquidación de los principados independientes o el de 1a atribución a uno u otro estado de Kashmir, un territorio poblado por terra tenientes hindúes y por una mayoría de campesinos musulmanes, Por tersa, que se sigue peleando en la actualidad.

Los trasvases de población que iban a producirse —hindúes y sijs marchando hacia la India y musulmanes refugiándose en Pakistán--, implican un problema para el que los británicos no habían hecho preví-sión alguna, lo cual ayuda a entender su interés por marchar antes de que comenzara. El resultado fue un inmenso estallido de violencia que ninguno de los dos estados recién creados podía controlar: un éxodo, uno de los mayores de la historia, de unos doce millones de personas (hay estimaciones que lo elevan a veinte millones), en buena medida a pie, puesto que los ferrocarriles eran incapaces de transportar estas grandes masas, que dejó de quinientos mil a un millón de muertos, incluyendo a Gandhi, el viejo luchador por la independencia, partidario de una India unida, que fue asesinado el 30 de Enero de 1948 por un hindú radical que le reprochaba su voluntad de mantener unidas las dos comunidades. Los dos estados surgidos de la partición iban a seguir evoluciones muy distintas. La India, que se constituyó como un estado laico y multiétnico, ha mantenido una trayectoria formalmente democrática hasta la actualidad: celebró sus primeras elecciones generales por sufragio universal en el invierno de 1951-1952, y las ha repetido regularmente desde entonces. Pakistán, en cambio, fracasó como estado democrático, puesto que no tuvo su primera Constitución hasta 1956, a los nueve años de la inde-pendencia, y experimentó el primero de los numerosos golpes militares que iban a marcar su historia en 1958.


Lo sucedido con el abandono de la India se iba a reproducir en otros casos en que los británicos, que habían utilizado los enfrentamientos étnicos como una ayuda para dominar las sociedades coloniales, se desentendieron de sus responsabilidades al abandonarlas. Tal fue el caso de Sri Lanka (Ceilán), donde una mayoría cingalesa budista emprendíó una política de limpieza étnica, negando lengua y derechos a la minoría tamil, hinduista

y cristiana, que representaba un 18 % de su población, lo que dio lugar a una Guerra Civil que duró 26 años y causó más de cien mil muertos. O el Birmania (Myanmar), que había sufrido graves pérdidas durante la segunda Guerra Mundial, de las que los británicos se desentendieron cuando dieron la independencia, en Enero de 1948, a un gobierno que cuando de enfrentarse a guerrillas de distinto signo: desde los comunistas excluidos por los británicos de los acuerdos de independencia, a diversos grupos étnicos, como los karens, y a fugitivos chinos del Guomindang, arnignirados por la Cía, que se habían refugiado en Birmania tras su derrota.


Indonesia, ocupada por los japoneses, proclamó su independencia el 17 de Agosto de 1945, dos días después de hacerse pública la rendición de Japón. Tras una etapa de enfrentamientos con las tropas británicas que habían acudido a desarmar a los soldados japoneses y a liberar a los pri-sioneros de guerra, los holandeses se esforzaron en reconquistarla, enfrentándose a la opinión internacional, y en especial a la de Estados Unidos, lo que acabó forzando a Holanda a una negociación de la que surgíó una república federal de Indonesia. Lo único que la vieja metrópoli logró conservar de momento fue Nueva Guinea Occidental (irían Jaya), que iba a convertirse en una fuente de conflictos en el futuro. El nuevo estado indonesio comenzó a funcionar con un sistema parlamentario, pero con muchas divisiones internas, que impidieron redactar una constitución y acabaron engendrando un régimen de «democracia guiada» bajo la dirección de Sukarno.


En Indochina el norte de Vietnam quedó en manos del Viet Minh, dirigido por Ho  Chi Minh, que el 2 de Septiembre de 1945 proclamó en Hanoi la República Democrática de Vietnam, con un gobierno de coalición de Comunistas y no comunistas. Ho') Chi Minh se había hecho ilusiones acerca del apoyo de Estados Unidos, que se proclamaba antiimperialista, y había expresado públicamente su voluntad de neutralismo entre los dos campos de la guerra fría; pero lo que Truman hizo, a los dos meses de terminada la Guerra Mundial, fue poner sus buques a disposición de Fran-Cía para que transportarse sus soldados a la colonia.


Enfrentados a este capítulo final de la historia del imperialismo, Estado Unidos reacciónó sin más preocupación que la de salvaguardar sus intre‘ is ses. Un informe de la Cía de 1948 señalaba que la creación de nuevo' r estados en Oriente «tiene serias implicaciones para la seguridad de Estados Unidos». Las independencias no sólo debilitaban a sus aliados europeos sino que afectan directamente a Estados Unidos porque les dificulta el acceso a materias primas y a bases que podrían ser vitales en caso de guerra. Lo que más les preocupaba, por otra parte, era que estos nuevos estados pudiesen orientarse favorablemente a la URSS. En este momento de la historia, ha escrito David Price, la Cía pudo haber optado por tomar posiciones al lado de las fuerzas que pugnaban por la liberación de los pueblos, pero decidíó en un sentido contrario al plan-tear la cuestión en términos de un posible enfrentamiento con el comunis-mo. Quienes, como Ho Chi Minh, o más adelante Mosaddeq, creyeron que el antiimperialismo que formaba parte de la propaganda norteamericana era sincero, sufrieron un amargo desengaño. Para Truman los nati-vos que luchaban por su libertad no eran más que «bandidos que atacan al mundo libre». Deán Acheson, por su parte, sosténía que no importaba si un dirigente como Ho Chi Minh era nacionalista o comunista, porque en las sociedades coloniales todos los comunistas eran nacionalistas.


Cuando el mariscal Leclerc se hizo cargo de la situación en Indochina, Ho Chi Minh aceptó la autonomía en el seno de la Uníón Francesa, mediante un acuerdo, firmado el 6 de Marzo de 1946, por el que el gobierno francés reconocía a la república vietnamita como un estado libre dentro de una Federación indochina integrada en la Uníón Francesa, con la promesa de un futuro referéndum que permitiría a todos los vietnamitas elegir su destino. Pero lo que hicieron los franceses fue enviar tropas a los terri-torios del norte para controlarlos. Cuando el 23 de Noviembre de 1946 un buque de guerra francés bombardeó el barrio portuario de Haiphong, causando la muerte de un gran número de civiles, el Viet Minh inició la primera «guerra de Indochina», que duraría hasta 1954. Durante unos años prosiguió esta «guerra olvidada» entre vietnamitas y franceses, apoyados por los norteamericanos con recursos y armas, hasta que en 1949, en vista de que no podían derrotar a la guerrilla, los franceses optaron por conceder la independencia, como estados asociados a la comunidad francesa, a Vietnam del Sur, Laos y Camboya. La oferta no convencíó al Viet Minh, que siguió combatiendo, contando en esta etapa   la ayuda de la China de Mao, hasta infligir a los franceses una decisiva en Dien Bien Phu, el 7 de Mayo de 1954, a manos del pa denota clienTes vo Nguyen Giap, un profesor de historia que había visto morir a ge esposa en una cárcel francesa. Era la primera denota de un ejército su   moderno a manos de insurgentes coloniales y fue determinante para que Francia optase por abandonar la guerra.

Malasia fue la única de las colonias asíáticas que los británicos decidieron defender desde el primer momento para salvaguardar sus intereses. La tarea comenzó en 1948, cuando firmaron un acuerdo con nueve sultanes malayos para formar la Federación de Malasia, un estado cuyo mayor problema era su compleja composición étnica, con algo menos de un 50 % de malayos musulmanes, que integraban los dos extremos de la sociedad (las familias aristocráticas y los príncipes locales, por una parte, y la masa de los campesinos, por otra), un 35 % de población de origen chino y un 15 % de indios, traídos por los británicos para trabajos como el de extraer caucho. Una guerrilla de seis mil a ocho mil combatientes, mayoritariamente de etnia China, que había luchado contra los japoneses, inició entonces una nueva guerra, a la que los británicos replicaron con una dura campaña de violencia y contraterrorismo en los años de la llamada «emergencia», que se inició en Julio de 1948 poniendo fuera de la ley al Partido comunista malayo y a toda una serie de organizaciones izquierdistas, a la vez que se realizaban más de un millar de detenciones. La campaña se completó con una operación en que medio millón de campesinos de etnia China fueron trasladados a «pueblos protegidos», para aislarlos de la guerrilla, a la vez que se les sometía a un trato brutal, que incluía la deportación. En 1957 una Gran Bretaña que no necesitaba ya en la misma medida los recursos de este territorio, y que no tenía capacidad para seguir controlando, decidíó darle la independencia con un gobierno favorable al mantenimiento de los intereses británicos, presidido por el Tunku Abdul Rahman, que había obtenido en 1955 un rotundo triunfo electoral al frente del UMNO (United Malays National Organisation, PKMN en sus iniciales en malayo), aliado a las organizaciones representativas de los poblá-dores de origen chino e indio, pero que inició, una vez obtenida la indePendencia, una política discriminatoria a favor de los malayos.


En 1963 el proceso de consolidación se completó la creación de Malasia, que reunía Malasia, la ciudad estado de Singapur y las dos posesiones británicas de Sabah y Sarawak en el norte de Borneo (Kalimantan para los indonesios), dejando a un lado el rico sultanato de Brunéi, un protectorado británico productor de petróleo que se independizó en 1983.


LA NUEVA China

La situación al fin de la Segunda Guerra Mundial era netamente favorable a Chiang Kai-shek y al Guomindang, pero las fuerzas comunistas abi'. E habían luchado eficazmente y habían establecido una buena relaciones que la población campesina, comenzaron a adueñarse del territorio quie.R abandonando los japoneses, sin hacer caso de las pretensiones de supremacía de Chiang, quien consiguió incluso el apoyo de Stalin, que advirtió a los comunistas chinos que no era el momento de iniciar una nueva Guerra Civil. Chiang logró, a la vez, la colaboración del ejército Japónés de ocupación, que seguía en el continente después de su rendición' para que hiciera frente a los comunistas hasta que sus tropas pudieran encargarse de la tarea.

Los norteamericanos proporcionaron a Chiang una considerable ayuda militar y económica, y desplegaron cincuenta mil marines,  enviados para hacerse cargo de los soldados japoneses y organizar el retorno a su país, pero también para apoderarse de sus armas y proteger ferrocarriles y ciudades, con el fin de evitar que los comunistas se aprovecharon de la situación. Esperaban, sin embargo, que el enfrentamiento interno entre el Guomindang y los comunistas se resolviese mediante negociaciones, puesto que no deseaban verse involucrados en una Guerra Civil de semejantes dimensiones.

George Marshall, enviado por Truman como su embajador especial, consiguió que se celebrasen conversaciones y que se acordara un alto el fuego a partir del 10 de Enero de 1946. Pero cuando los soviéticos se retiraron de Manchuria, que habían ocupado en los últimos días de la guerra, se produjeron choques entre las tropas comunistas que se apresuraban a ocupar estos territorios y las del GMD, con lo que las negociaciones de( paz se complicaron de nuevo, entre acusaciones mutuas de violación de los acuerdos. En Julio, una vez expirado el alto el fuego, se reemprendieron en Manchuria los combates entre el ejército del GMD y el que dieron había adoptado el nombre de Ejército de liberación del pueblo.

Chiang Animado por los resultados favorables que sus tropas alcanzaron inicialmente en Manchuria, fingía aceptar las demandas de Marshall ron I eguía una política de hechos consumados que pensaba que le iba a dar victoria final: en los seis últimos meses de 1946 los comunistas dar dieron 174.000 km2 de territorio y 165 poblaciones. A partir de este Perniento, todos los intentos de Marshall por negociar acuerdos de paz se momento, por la intransigencia de los extremistas de ambos bandos. Marshall abandonó finalmente China, a comienzos de Enero de 1947, para Ocupar en Washington el cargo de secretario de Estado.

Liberado de presiones, Chiang comenzó a organizar el nuevo estado hino• En estos momentos controlaba el 80 % del territorio, incluyendo sus regiones más ricas y desarrolladas, y había de comenzar la tarea de y gobernarlo. Muy pronto, sin embargo, la ineficacia y la corrupción de las nuevas autoridades iban a extender el malestar por las -ciudades, donde se multiplicaban las huelgas, acompañadas por la agitación de los estudiantes, mientras que en el campo, donde el GMD no tenía presencia política, surgía toda una serie de movimientos de resistencia. En el verano de 1947 la ofensiva nacionalista se estancó y los comunistas obtuvieron un éxito espectacular al cruzar el río Amarillo y pene-trar en las llanuras centrales, donde tuvieron una muy buena recepción por parte de los campesinos. Aquel invierno, además, una afortunada campaña de Lin Biao proporciónó a los comunistas grandes avances en Manchuria, gracias a la eficacia de sus tropas y a la debilidad de las del GMD, que eran una combinación de un inmenso ejército de reclutas fa-


mélicos y descontentos, que saqueaban el país y desertaban a la primera oportunidad, y de unos cuerpos de élite de gran calidad, pero que no bastaban para contener por sí solos a los comunistas. A fines de 1947, 640.000 soldados nacionalistas habían causado baja —heridos o muertos y un millón más se habían rendido. Estados Unidos, que, ante las presiones de los medios conservadores norteamericanos favorables al GMD, había reanudado las ventas de ar-mas a Chiang, envió al general Wedemeyer en una visita de inspección, en la que pudo comprobar el extremo grado de corrupción a que había llegado el gobierno de Chiang; pese a lo cual recomendó a Truman que le proporciona más ayuda. En Enero de 1947 George Kennan escribíó en su diario que estaban obligados a seguir prestando ayuda a Chiang, aun sabiendo que su gobierno «está condenado por su propia, ineficiencia y que su poder está destinado a desintegrarse». Chiang recibíó otros 463 millones de dólares de ayuda económica y militar, que se agregan a los 1.400  millones que


En la campaña del otoño de 1948 comenzó el desmoronamiento de las fuerzas del GMD. Primero fueron las victorias comunistas en Manchuria después la batalla de Huaihai, de Noviembre de 1948 a Enero de 1949 en la que llegaron a estar implicados 1.800.000 soldados, y que acabó )' en un desastre total para los nacionalistas. Tianjin se rindió el 15 de Enero Y Beijing lo hizo pocos días más tarde. La entrada en la capital histórica de China la realizó el ejército comunista con un impresionante de tanques, camiones y vehículos motorizados, todos ellos de fabricación Mientras despliegue norteamericana, capturados o comprados a los nacionalistas. Tanto Chiang preparaba su retirada a la isla de Taiwán --donde su instalación estuvo acompañada de una sangrienta campaña de terror contra los nativos taiwaneses— llevándose sus mejores tropas y sus funcionarios de confianza, junto a las reservas de oro del estado. En la noche del 20 al 21 de Abril de 1949 los ejércitos de Mao comenzaron a cruzar los cerca de tres kilómetros de amplitud de las aguas del Yangtsé sin encontrar resistencia, en unos momentos en que eran ya muchos los jefes militares del GMD que optan por cambiar de bando. Dos días más tarde llegaban a Nanjing, la capital del gobierno nacionalista. Truman lo tenía claro: «La caída de Chiang Kai-shek fue obra suya. Sus generales en campaña entregaron el equipamiento que les dimos a los comunistas, que usaron sus propias armas y municiones para derrocarlo. Sólo un ejército norteamericano de dos millones de hombres podría haberle salvado, y eso hubiera significado la tercera Guerra Mundial». El nuevo régimen chino convocó una conferencia consultiva del pueblo chino,-una especie de Asamblea nacional integrada por miembros de numerosos partidos, de las religiones y de las comunidades de los chinos de ultramar, que proclamó la República popular el 1 de Octubre de 1949 y adoptó una bandera roja con una gran estrella amarilla, rodeada de otras cuatro más pequeñas que representaban a los miembros de la alianza de clases: obreros, campesinos,


1 pequeña burguésía y burguésía nacional.-*8/

La constitución de 1949 declaraba que China era una «dictadura democrático-popular», no del proletariado como la URSS. Se iniciaba ahora el período de la «nueva democracia» (1949-1953), al que seguiría un «programa de de transformación socialista», hasta que en 1956 se inició la «cons-succión del socialismo».

La primera gran medida transformadora del nuevo régimen fue la reforma agraria (1949-1952), que redistribuye un 43 % de las superficies cultivadas y dio la independencia a 120 millones de campesinos, que participaron activamente en todo el proceso. A diferencia del caso soviético, en que la lucha contra los propietarios ricos se organizó desde arriba, en China la realizaron los propios campesinos, que sometieron a los grandes propietarios a juicio público ante toda la comunidad y los condenaron, y en muchas ocasiones los ejecutaron, lo que los convertía en protagonistas de la operación.

Aunque las relaciones de Mao con Stalin no fueron siempre fáciles, fue sobre todo la ayuda soviética, generosamente aumentada por Jrushchov, la que contribuyó en estos primeros años a la modernización de la economía China. Entre 1954 y 1959 la URSS concedíó a la República Popular China lo que se ha podido considerar como un auténtico Plan Marshall, que equivalía al 7 % de la renta nacional soviética de estos años.

Los TERRITORIOS COLONIALES ISLÁMICOS

La amplia zona que va del Oriente próximo al Atlántico, y que abarca los territorios musulmanes del norte de África —lo que se llama hoy MENA: Middle East and North África— siguió una trayectoria particular. Hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial los británicos habían mantenido en el Oriente próximo un Imperio informal, basado en una clientela de reyes y emires, de Irak al Golfo Pérsico y a Egipto, que le garantí-zaba el acceso al petróleo (en 1947 el 60 % del consumido por Gran Bretaña procedía de esta zona). Que el colonialismo estaba aquí conde-nado lo mostró el fracaso de los franceses, que en Abril de 1946 se vieron obligados, por la resistencia local y por las presiones de ingleses y norteamericanos, a retirarse de Siria y del Líbano, que iniciaron su vida independiente en condiciones difíciles. Paralelamente, los británicos dieron la independencia al reino de Jordania, aunque seguían manteniendo en él una presencia militar, asegurada por la «legión árabe», que mandaba un oficial británico, John Bagot Glubb, conocido como «Glubb Pachá».


Los mayores problemas habían de surgir en el territorio de paie un mandato que la Sociedad de Naciones había confiado a Gran 1:11 tty4, que previamente, en 1917• había acordado, en la llamada «del tirai l; `k' Balfour», crear un pueda perjudicar los dere lenha'' «hogar nacional para el pueblo judío en paint`:-61-1 comprometíéndose a no hacer nada «que civiles y religiosos de las comunidades no judías que existen en pai na,>. A la hora de la verdad, sin embargo, no se respetaron las limitaciones la inmigración .Judía, que atrajo oleadas de nuevos pobladores que r p-,aban con la idea de que tenían derecho al territorio entero del Israel be: tilico, que Dios había dado al pueblo elegido, y consideraban que aw 1- i no había una población nativa que hubiese que respetar. Las protestas de los palestinos contra la inmigración ilegal de los judíos condujeron a los primeros actos de violencia protagonizados ante todo por el terrorismo judío, que preparaba ya la limpieza étnica de la tierra que aspiraba a controlar. Una actividad que desde 1939 cobró nueva intensidad, con una serie de atentados contra civiles árabes, que culminaron el 22 de Julio de 1946 con la voladura del hotel Rey David de Jerusalén, sede de la administración civil y militar británica en Palestina. El 10 de Noviembre de 1947, ante la intransigencia de los judíos, que boicotearon el plan inicial de un estado palestino en que conviven árabes y judíos, las Naciones Unidas aprobaron un plan de partición entre dos estados, que dejaba Jerusalén y Belén bajo la tutela de las Naciones Unidas. Una decisión inspirada por los sionistas y apoyada por Estados Unidos y por la Uníón Soviética, que los palestinos rechazaron, por-que daba a los judíos la mayor y mejor parte del territorio. Los judíos se preparaban entre tanto para expulsar a los palestinos de las zonas que pensaban apoderarse. El 29 de Febrero de 1948 dieron instrucciones a sus mandos militares, en el llamado «Plan Dalet», para «la ocupación de aldeas, pueblos y ciudades árabes y, donde fuese necesario, la expulsión de sus habitantes». El 9 de Abril de 1948, un mes antes de la proclamación de la independencia, los dos grupos principales del terrorismo Israelí, el Stern Gang y el Irgun, hicieron una incursión en Deir Yasin, una población con cuatrocientos habitantes árabes. Según la declaración del delegado principal de la Cruz Roja «unos cincuenta escaparon y estaban aún con vida; todo el resto fue deliberadamente asesinado a sangre fría». La matanza fue aireada con el fin de aterrorizar a los palestinos que vivían en el territorio que Israel iba a apropiarse para que huyeron abandonando sus tierras y sus hogares. Así se preparó la operación por la que


orounizacione, y()Tintas ocuparon las ciudades y expulsaron a los pa-::atlas ino-s de ja zonas rurales, con matanzas que se realizaban ante la indi-- ,ficia de los funcionarios británicos que permanecían todavía allí y de rt\aciones Unidas. Mientras tanto el rey Abdullah de Jordania había llegado ya a un acuerdo con los Israelíes para anexionarse la orilla occidental del Jordán. La única -"orto del territorio) destinado a la creación de un estado palestino que los P• Israelíes renunciaba por el momento) a ocupan comprometíéndose a no ir más allá. Los británicos  -que no querían enfrentarse ni a Truman, que apoyaba a los sionistas. Ni a los países árabes, sus proveedores de petróleo pusieron fin al mandato el 15 de Mayo de 1948, un día después de que Ben Guríón hubiese proclamado la independencia del estado de Israel y su soberanía sobre todos los territorios de Palestina, sin hacer caso de las particiones. A los once minutos de esta proclamación Truman se apresuraba a reconocer al nuevo estado, anticipándose a sus diplomáticos, que preferían una tutela de las Naciones Unidas, y contra la opinión de la mayoría de los miembros del departamento de Defensa, partidarios de dar apoyo a los árabes. El 15 de Mayo cinco países árabes enviaban tropas en apoyo de los palestinos. Un apoyo de escasa entidad, puesto que el más importante de los contingentes, el de Jordania, no pretendía más que asegurarse su parte de los despojos. Los egipcios enviaron diez mil voluntarios mal preparados, incluyendo a miembros de la Hermandad musulmana a los que se sacó de las cárceles para deshacerse de ellos en el combate, que ocuparon Gaza pero fueron derrotados cuando trataron de adueñarse del desierto de Negev; los sirios, que temían que Abdullah aspirase a incorporar Siria a su reino, proporcionaron pocos hombres; los libaneses se contentaron con defender su frontera y los iraquíes tenían órdenes de actuar de acuerdo con las directrices del soberano de Jordania. Los judíos crearon un ejército centralizado (Fuerza de Defensa de Israel), integrando en él los grupos terroristas ya existentes, y lo equiparon con las armas proporcionadas por los soviéticos a través de Checoslovaquia, mientras proseguía la limpieza étnica del territorio, con masacres y destrucciones llevadas a cabo de manera despiadada, en que se produjeron episodios como el de Dawayima, donde, según un testimonio Israelí de la época, «no hubo batalla ni resistencia... Los primeros conquistadores mataron de ochenta a cien árabes [incluyendo] mujeres y niños. Los niños eran asesinados abríéndose la cabeza con palos .4, población quedaban hombres y mujeres árabes, a los que se citen;1 casas y se les encerró sin darles comida ni bebida. Luego vinieron I) en (rn ingenieros de explosivos y volaron las casas». La guerra de 1948. Que los palestinos conocen como «al-Nakba>, Desastre», acabó con una serie de armisticios firmados entre Febrero y it<i<C de 1949, que dieron a Egipto un enclave en Gaza, y a Transjordania una parte considerable de los territorios de la orilla occidental del Jordán (lo que motivó que cambiase su nombre por el de Jordania), mientras que Israel se incorporaba todo el resto de lo que debíó haber sido el estado palestino. La paz no llegó a firmarse nunca, ante la negativa de los Israelíes a aceptar ninguna concesión, y muy en especial la del retomo de los setecientos cin-cuenta mil palestinos obligados a abandonar sus casas y sus tierras por la violencia de la limpieza étnica. En las negociaciones no figuraron los pales-tinos, sino tan sólo los estados árabes que asumen su representación y que no tenían interés alguno en que estos tomasen su destino en sus manos.

La derrota ante Israel fue el motor de una serie de cambios en los países árabes: en Diciembre de 1948 fue asesinado el primer ministro egipcio Nurashi y en 1951 lo fueron el antiguo primer ministro libanés Al Solh y el rey Abdullah de Jordania. La iniciativa política estaba pasando en estos años de las viejas élites a una generación de jóvenes oficiales del ejército, de origen rural, que eran más sensibles a las necesidades de la población y aportan ideas nuevas de nacionalismo. En Siria, un Golpe de Estado militar auspiciado por la Cía dio el poder en Marzo de 1949 a Husni Zaim, quien trató en vano de negociar en secreto un acuerdo de paz con Israel, hasta que fue derrocado y asesinado por un nuevo Golpe de Estado militar el 8 de Julio de 1949. En Egipto, una manifestación popular contra los ingleses culminó en El Cairo en la violencia del «sábado negro» (25-26 de Enero de 1952) en que se dio muerte a diecisiete extranjeros y se prendíó fuego a los barrios ricos de la capital. El rey Faruk destituyó al gobierno y disolvíó el parlamento, mientras una organización de «oficiales libres», formada por comandantes y tenientes coroneles, dirigida por Gamal Abdel Nasser, se preparaba para acabar con el corrupto gobierno monárquico en un golpe incruento que les permitíó adueñarse del poder el 23 de Julio de 1952.


En Libia el interés de británicos y norteamericanos por mantener a los soviéticos lejos del Mediterráneo, en el qué los rusos pretendían instalar alguna base, les obligó a conceder a una temprana independencia a este territorio, que se emancipó  en Diciembre de 1951 con Idris al-Senussi como rey de un país de 880.000 habitantes, desarticulado por más de 30 años de un dominio colonial Italiano ejercicio con brutalidad.

Los Pasos siguientes en el camino de la liberación idses produjeron en los territorios al norte del Sáhara. En Marruecos, medidas provocadoras. De los franceses causaron el 29 de Enero de 1944 alborotos en Rabat y en la vecina Salé, extendidos después a Casablanca y Fez, que fueron aplas tados a tiros. Los movimientos nacionalistas cobraron fuerza en los años siguientes, alentados por el propio sultán Mohammed y, al que los franceses enviaron en 1953 al exilio en Madagascar; un exilio del que regresó dos años más tarde como rey Mohammed Vi Para negociar la independencia, que se concedíó en 1956, no sólo al reino de Marruecos sino también al protectorado de Túnez. Francia cedíó en el caso de estos dos protectorados, pero no pensaba hacerlo en el de Argelia, donde había una fuerte implantación de colonos franceses que sosténían la ficción de que aquellas tierras eran provincias  francesas, aunque se manténía a los argelinos nativos como ciudadanos de segunda categoría, sin plenos derechos políticos. Acabada la gue-rra, se les hicieron escasas concesiones, al tiempo que se tomaban medidas para frenar el nacionalismo, mientras los colonos franceses, los pieds-noirs, exigían que se controlará la arrogancia de los «indígenas». Una mala cosecha, la de 1944, provocó el hambre en las zonas rurales y expulsó a muchos campesinos hacia las ciudades, donde su malestar se iba a unir al de los nacionalistas para engendrar un clima de violencia y poten-ciar las demandas de independencia. El resultado de estas tensiones fue la brutal represión de Sétif, en Mayo de 1945, donde la muerte de 103 colonos a manos de bandas de argelinos dio lugar a una respuesta represiva en que los senegaleses y las unidades de Ja, legión extranjera asesinaron indiscriminadamente a un gran número de argelinos (entre mil trescientos, según las estimaciones más moderadas, y cuarenta y cinco mil, según los nacionalistas). Francia aprobó en Agosto de 1947 la concesión de un estatuto especial para Argelia, que había de ser elaborado por una asamblea cuyos miembros serían elegidos por mitades por los argelinos y por los colonos; pero cuando se disolvíó esta asamblea, en Abril (de 1956, ni siquiera se hab°a discutido el contenido que debía darse al estatuto. Tras unos años de actividades clandestinas de los independentista un oruro de i-radicales musulmanes se reuníó en 1954 en Fi Cairo para fundar el Frente de Liberación Nacional (FLN). En la madrugada del primero de Noviembre de este mismo año unas cincuenta explosiones, incendios y ataques de comandos marcaron el inicio del conflicto de Argelia. La reacción del gobierno de Mendès France fue proclamar que Ares ha era francesa y que no había negociación posible, a lo que Francois Mitterrand. Ministro del Interior encargado de los departamentos de Argelia. Añadió que lo que había que hacer era reforzar la policía y enviar más soldados.


LA CONTINUIDAD DEL IMPERIALISMO EN ÁFRICA

La fundación de la ONU dio por un tiempo a los territorios coloniales la esperanza de que la nueva institución proclamaba el fin de la colonización, sobre todo después de la conclusión de una Guerra Mundial a la que los africanos habían sido llevados a la fuerza. Las metrópolis europeas no pensaban en liberar sus colonias africanas, sino en sacar provecho de ellas para su propia recuperación; pero el proyecto de modernizar sus economías para revitalizar las de las metrópolis acabó fracasando. Mientras se consultaba a los africanos acerca de las posibles reformas políticas, sin ninguna prisa por llevarlas a cabo, se tomaban grandes decisiones sobre su economía, que habrían de condicionar su desarrollo en el futuro, sin tener en cuenta su opinión acerca de estos nuevos proyectos imperiales (se ha hablado por ello de la «segunda invasión colonial»). Los ingleses no consiguieron desarrollar la economía de sus colonias tropicales como esperaban. Los grandes programas imperiales de desarro-llo resultaban demasiado costosos, de modo que a la hora de la verdad, lo que se procuró fue hacer inversiones en las infraestructuras más necesarias para los negocios de exportación y en programas que diesen beneficios a corto plazo, con fracasos tan estrepitosos como el del «Tanganyika groundnut scheme», que proyectó inmensas plantaciones de cacahuete 3,f3, a it, pr(-,(flik-(sión de aceite, con tin remita df, de „istr()\(), que c2:9- _,f i , , ,,,,,,i,,,,i tic Li inversi(m v dejó improductIvos, mucha\ (it, 1' t i iiii;,;,:::1:,, .Colo.Nial-i? )::_ lics¿triollo r.Csuitaron incornpatihies. T(lite tráiler xrd:) 1111c::01,77 eaTi-el(afaron los fl1 nuevos estados indepen Clicent)e's imp( 1 Jai de los años en uenta tc-ih( ,I1 III desastre. Cu-raciones para explicar el fracaso del nuevo e Apar/e de la insensatez de alumnos de estos proye. Caos había otras african() había hie

289


clic,),aparecer un sector de trabajadores oro-inir i - .. Onialismo. El desarrollo : radicalmente en las actividades más ligadas a la e - --c- 'cl"s 111-' rt exportación —en izt' plantaciones. Las minas, los ferrocarriles )7‘ los pue os—, que habían aso-- Liado sus demandas a las de los políticos nacionalistas, lo que dio intr - ., citic. De fin de la Segunda Guerra Mundial, las reivindicaciones poi:tico: las empresas metropolitanas Ser asistían a aceptar y fuesen acomPañadas por otras acerca de salarios lo que lo. Ciales, que gas y los conflictos de estos años, tanto en el África británica como en la q .E,ex.P tea las huel-francesa. El problema era que los africanos habían acabado creyendo las promesas de que se les iba a integrar en i talidad con los europeos, y pretendían acceder a los mismos derechos y niveles salariales que los traba-jadores de las metrópolis. La historia de los últimos años de las colonias africanas es una historia de violencia: del trabajo forzado de los nativos, que se mantuvo en el África francesa hasta 1946 (y se conservó todavía más en Madagascar), de los doscientos mil campesinos explotados como siervos en las minas de estaño del norte de Nigeria o del apartheid,que duró en muchos lugares del África francesa hasta los años cincuenta. La mayoría de los conflictos surgieron de enfrentamientos contra el movimiento obrero. Era normal en las colonias africanas    ue una huelga acabase con veinte o treinta muertos como consecuencia de la represión Policíaca o       111 tar. En Senegal el ejército mató en Diciembre de 1944 a 35 antiguos prisioneros de guerra repatriados que se quejaban de las míseras pagas que se les habían concedido. Las huelgas eran cada vez más frecuentes y más amplias. En 1948 hubo revueltas en el territorio de Gold Coast, cuando la policía de Ama disparó contra una manifestación, y al año siguiente la represión de una huelga de mineros en Nigeria produjo 21 muertos. La agitación obrera iba en ascenso; en 1950 otra huelga general en Gold Coast fue reprimida ferozmente, y este mismo año hubo una matanza en Dimbokro (Costa de Marfil), además de huelgas en Nairobi (Kenia). Esta violencia llegó al


rria un l44 acre en 1 con unos cuarenta mil muertos indígenas externo en Madagascar. Donde el ejército francés realizó una auténtica (ochenta,, nueve mil. '1/4,,leptIn of ras versiones), además de practicar brutalidades Censo la de lanzar presos desde el aire sobre las poblaciones sublevadas, con tu-les de intimidación.

falta page 291


104.S un ri 11111,1 I) 1)1(‘'imil


LA GUERRA FRÍA

En la guerra contra el comunismo que iniciaban en estos momentos los gobernantes norteamericanos contaba mucho menos el miedo al poder militar soviético, cuyos límites conocían bien, que el que sentían ante la subversión, tanto en su propio país —injustificada ante la debilidad de un Partido comunista norteamericano totalmente infiltrado por el FBI como en el exterior: un combate en que pudieron contar desde el primer momento con la colaboración de los sindicatos norteamericanos, que consideraban que «cualquiera que desafiar el statu quo (y especialmente el capitalismo) y buscase luchar por el bienestar de los trabajadores era un comunista». Los programas políticos de la doctrina de la guerra fría solían limitarse, sin embargo, a hablar de la amenaza exterior, que era la que servía para crear consenso con los demás países del «mundo libre». El 22 de Febrero de 1946 un funcionario de la embajada norteamericana en Moscú, George Kennan, contestó a una demanda de interpretación de las actitu-des soviéticas hacia las instituciones financieras internacionales con el llamado «telegrama largo».

Kennan sosténía que los soviéticos estaban fanáticamente convencidos de que no era posible un modus vivendi con los norteamericanos. Temerosos de los extranjeros, e inseguros ante la superioridad tecnológica

293

GUERRA In' 1 I * k i 947 _ j 960) C`1 de °:icti du-e1(1:ste:^N1(1)asocial)tda negociar con ei1(), ni se debía tratar de apta-desarrollado una visión paranoica que les 112::: cl-Cr Cs(sino una ¿Actitud de firmeza unida a la voluntad de usar la fuerza ri''''' ,cosari*O. Podía contener a 10s soviéticos. Pocos días más tarde, el i cf.') ni , , roduci si el discurso de Churchill en Fulton, c p , _ , , donde formuló 5 (`::,..1:,,,ticia de Lis tendencias expansivas y del proselitismo de id Rusia 4, 11-70,, s lit'l 1,lista crí una arenga que iba a recordarse sobre todo por la imagen en del `'[(,):;10111 ij de acero» que habría caído en Europa, de Szczecin a Tricote.


Las propuestas de Kennan no se difundieron públicamente hasta fe-híciv de 1947, con la Publicación de un artículo en '' ,olio no se podía hacer nada p que insistía en que, ara razonar con los rusos, lo mejor era desarrollar una política de contención que aplicase una «contrafuerza» en n geográficos y políticos cambiantes oponiéndose a sus actuaciones expansivas, sin necesidad de llegar a una confrontación global.' Kennan fue marginado a medida que la iniciativa pasaba a quienes planteaban propuestas cada vez más agresivas. La política exterior norteamericana empezó a endurecerse en el verano de 1946 con motivo de los problemas de Turquía y de Irán. En el caso de Turquía los rusos estaban presionando para revisar el Convenio de Montreux de 1936, que dejaba en manos de los turcos el control de la navegación por los estrechos que unen el mar Negro con el Mediterráneo (los rusos pedían el derecho a cruzar libremente por los estrechos, tal como se lo habían concedido a los nazis). En Agosto de 1946 el subsecretario de Estado Deán Acheson inició una evolución que iba a convertirse en uno de los principales protagonistas del inicio de la guerra fría, al denunciar los daños que podían producirse si los rusos se impónían a Turquía, y convencer a Truman para que advirtiera a Stalin que el régimen de los estrechos debía seguir igual, apoyando este planteamiento con el envío de una flota norteamericana al Mediterráneo. El caso de Irán era más complejo. Británicos y rusos habían ocupado Irán en Agosto de 1941 —con el acuerdo de retirarse en los seis meses siguientes al fin de la guerra— para impedir que los alemanes, que contaban con el apoyo de las fuerzas francesas de la Armée du Levant en el Líbano y tenían agentes en toda la zona, se adueñaron de su petróleo.


LA RUkint

ríen manencia de los ‘soviéticos ('Ti irán hasta Abril norteamericanos ofrecieron pleno apoyo a lo.; n ante las Naciones Unidas: pero los rusos, internacionalmente. Retiraron sus tropas m la ONU:

de 1946 ello buzar iraní-e para que que no querían antes de que el teriv,1

ir En fu I io de 1946 Clark Clifford, uno de los asistentes del presidente, recibíó de Truman el encargo de redactar un informe acerca de la marcha de las relaciones con los soviéticos. El resultado fue un extenso texto, que recogía tan sólo los aspectos negativos de estas relaciones, y que concluir que «los líderes soviéticos creen que es inevitable un conflicto entre la Uníón Soviética y los estados capitalistas, y que su deber es preparar a la l nión Soviética para este conflicto», lo cual obligaba a Estados Unidos a mantener una fuerza militar suficiente para frenarlos, que había de estar a órdenes directas del presidente, con el fin de que éste pudiera utilizarlas sin aguardar a dar cuenta al Congreso. Las reformas militares se completaron con la National Security Act de 1947. Que reorganizó las fuerzas armadas norteamericanas, poniendo las diversas armas bajo el control de una sola entidad, el departamento de Dc-tensa, dirigido por un secretario, a la vez que definía las funciones de bae-soramiento del Joint Chiefs oí' Staff, un cuerpo que reunía a los jefes de diversas armas. Si añadimos a ello el refuerzo de las actividades clande.0 nas y de inteligencia, con la creación de la Cía (Central Intelligence Agency) y de la NSA (National Security Agency), los presidentes dispusieron partir de entonces de unos instrumentos para ejercer su ►autoridad Little explican que Arthur Schlesinger jr. Hablase de la «presidencia imperial».


L\1/4, PRIMERAS BATALLAS


primeras batallas abiertas de la guerra fría comenzaron en Marzo de 1947 con la formulación de la llamada «doctrina Truman», seguida en el mes de Junio por el anuncio del «Plan Marshall». El paso de lo que hasta


La es había sido simplemente un envío de advertencias a los soviética-c1011' intervención política en el Mediterráneo oriental se produjo coNTra una uní. Bretaña comunicó a los norteamericanos, en Febrero de cOld° le poi- razones económicas no podía seguir sosteniendo su partí-1947. El' ión en la Guerra Civil griega. Convencidos de que tras haber sido ciP 3 c, Irán y en Turquía, Stalin se dispónía ahclora'a ra apoderarse de fricano Ln c • rcc la. Lo que era totalmente erróneo, los hombres que rodeaban a Tru-ni dispusieron a iniciar una política de intervención más activa. All se Se comenzó sugiriendo a los gobiernos griego y turco que pidieran ayuda a Estados Unidos, y Truman, con un discurso cuidadosamente pre-o por sus asesores, Consiguió el 12 de Marzo de 1947 suscitar el parad e trror en el Congreso hablando de la confrontación entre el bien y el mal, del «mundo libre» y del comunismo, y enunció una doctrina que sosténía que Estados Unidos debía «apoyar a los pueblos libres que se resisten a ser subyugados». Se le podía objetar que el gobierno de Grecia era antidemocrático y que Turquía ni siquiera era formalmente una democracia, pero la realidad era que eso de la democracia no era una exigencia requerida para formar parte del «mundo libre». El caso es que consiguió el dinero que necesitaba para auxiliar tanto a Turquía como al gobierno griego, que recibíó la ayuda suficiente para ganar la Guerra Civil, a costa de cien mil muertos, cinco mil ejecuciones y ochocientos mil desplazados, y de una brutal represión en cárceles y campos de concentración. Dos acontecimientos que tuvieron lugar en 1949 vinieron a dar un nuevo sentido a la guerra fría: el triunfo del maoísmo en China y la explosión de la primera bomba atómica soviética, que tuvo lugar el 29 de Agosto de 1949, por los mismos días en que culminan la formación de la OTAN y la división de Alemania. Esto ocurría al mismo tiempo que Gran Bretaña se veía forzada a devaluar la libra esterlina y que empezaba en Rusia la producción en masa del fusil automático AK-47, el kalashnikov, que iba a convertirse en una de las armas más letales de la guerra y del terrorismo.

ir El clima agresivo que reinaba en la política norteamericana lo revelaba un informe de Enero de 1950, preparado a iniciativa del Joint Chiefs of Staff donde se prevéía que la Uníón Soviética desencadenaría un ataque nu olear contra Estados Unidos en el momento en que dispusiera de una reserva suficiente de bombas atómicas, que se calculaba que podían ser 296

) 1)1 1 ;\ tzl ( )1 1 ( ) t

tinas doscientas. ••ti► pi c\ fue discutida por la Cía, que ►jeudy, ti (pie \()\ ictus care(lan (le medios suficientes de transporte aér(',() cieutat- un ataque de semejante magnitud. Pero los miedos de los terp,11's el afán de rearme de los militares, bien conectados por otra parte coll'ij,1 industria dei ¿mi-lamento, acabaron imponiéndose, y la suposición de que había que prevenir un ataque nuclear soviético se convirtió en uno de los puntos clave en torno a los cuales iba a basarse la política norteamericana los próximos años. Lo que Kennan había planteado como una confrontación política que excluía cualquier riesgo de conflicto armado dio paso a una visión más agresiva, alimentada por la idea de que los soviéticos no tenían otro objetivo que destruir Estados Unidos con un ataque nuclear preventivo, y por la delirante combinación de dos teorías sobre las relaciones internacionales: la del «dominó», que sosténía que si un país «caía» en manos del comunismo, el contagio de sus vecinos era inevitable, y la del «monolitismo», que afirmaba que detrás de cualquier acción «comunista» , un calificativo que se aplicaba a cualquier muestra de disidencia respecto de las reglas políticas del Imperio, estaba el largo brazo de Moscú. Una de las consecuencias más negativas de esta visión fue que incapacita a los norteamericanos para entender los movimientos nacionalistas de los países coloniales que buscaban emanciparse del im-perialismo. La nueva orientación de la política exterior se definíó en un documento de 14 de Abril de 1950 que el presidente Truman ordenó que se mantuviese en secreto. Se trata del llamado «NSC 68», en que se afirmaba que «la guerra fría es de hecho una guerra real para la supervivencia del mundo libre», y que los soviéticos estaban animados «por una nueva fe fanática, antitética a la nuestra, que trata de imponer su autoridad sobre el resto del mundo». Se prevéía en él que los rusos estarían hacia 1954 en situación de desencadenar un ataque «preventivo», y que esto sólo se podía impedir con un esfuerzo de rearme que asegurarse una gran superioridad americana, lo cual exigía dedicar al gasto militar dinero y más dinero, aumentando los impuestos y sacrificando el gasto social. El inicio de la guerra de Corea, a los dos meses justos de la aprobá-ción del NSC 68, decidíó la cuestión. La nueva guerra tuvo la virtud de justificar el aumento de la demanda militar, lo que tuvo un efecto económico positivo al favorecer la recuperación de la industria.


',RRA FRÍA (1947-1960)

297

arcas' al país en un rearme costoso y perma-tar y de seguridad nacional a límites impen-_x secuencia aún más grave fue que el man-isis constante condujo a la militarización de reforzar la acumulación de poder en manos e consejeros de seguridad que le rodeaban. Tenía, sin embargo, otra dimensión funda-rarse para la guerra atómica, como era la de expansión del comunismo por su difusión podía luchar con una cruzada mundial que 'ellos movimientos políticos o intelectuales favorecer su desarrollo, o que de alguna go global de Estados Unidos» (para decirlo implican una crítica del capitalismo). La ;mo, se decía, era la de la subversión, de era evitar que se infiltrarse en «sindicatos, las, iglesias y en los demás medios de in-hí nacíó, por una parte, la lucha contra el mo en la propia sociedad norteamericana, Debatir en el mundo entero contra todo lo cir a favorecer el comunismo. Lanzaron entonces a perseguir estas reales o los rincones del planeta. Veían el peligro istas y los sindicatos europeos, o tras los n. África, en el sudeste asíático o en Amé-

PLAN MARSHALL

ación económica de la Europa occidental comunistas ganaran elecciones libres en El secretario de Estado, Marshall, había evicción de que la mayor amenaza a que de una agresión militar soviética, sino la los partidos comunistas locales. De ahí 1 económica para la recuperación de los conbatir la influencia política de los par-


298

SIC I O DE LA RF\

tidos conium 1■1 s Toca les, a la vez que contribuía a abrir los mercados productos norteamericanos. Tal fue el origen del Europeo?? Recoal')\ ProkYrain (FRP). Más conocido como Plan Marshall. Ery La oferta. Hecha el 5 de Junio de 1947 en un discurso pronunciado P() Marshall en la Universidad de Harvard. Iba dirigida incluso a la uni6n r Soviética y a los países de su área de influencia. Aunque lo acogieron con desconfianza, los soviéticos. Necesitados de créditos para la reconstrucción. Decidieron estudiarlo. Stalin envió a París en Julio de 1947 a molotov con un amplio equipo de asistentes para evaluar las condiciones del plan: pero reacciónó rápidamente, cuando se dio cuenta de que no sólo implicaba una penetración económica sino también cultural: la introducción de un marco de ideas antagónico al socialismo. De modo que los soviéticos no sólo lo rechazaron. Sino que ordenaron a checos y polacos, que deseaban participar en él, que renunciaron a hacerlo. Fue la percepción de la amenaza que implican la doctrina Truman y el Plan Marshall lo que llevó a Stalin a endurecer el control sobre los países de su entorno, lo cual, al confirmar la división de Europa en dos bloques, iba a convenirse en un factor decisivo para que surgiese el «telón de acero» que Churchill había anunciado anticipadamente. El importe total de la ayuda del ERP fue, de 1948 a 1951, de unos doce mil setecientos millones de dólares, que se destinaban a pagar im-portaciones de alimentos (alrededor de un tercio del total), materias primas y maquinaria de Estados Unidos. Los gobiernos debían crear un fon-do de valor equivalente en su propia moneda, nutrido por el importe de lo que pagaban quienes adquirían las mercancías norteamericanas. Estos recursos en moneda local se

destinaban a finalidades de reconstrucción diversas, en especial a la industria; pero un 5To —unos seiscientos cin-cuenta millones de dólares— se habían de devolver a los Norteamérica-nos, que los reservaron para financiar las actividades secretas de la Cía. Se realizó, a la vez, una amplísima campaña de propaganda, con car-

teles, panfletos, exposiciones, conciertos y espectáculos de todo tipo, pero muy especialmente con documentales y noticiarios cinematográficos destinados a mostrar el «modo de vida americano» y el «sistema de libre empresa» como modelos de progreso y bienestar.

El Plan Marshall tuvo efectos positivos para la economía estadouni dense, a la que evitó una previsible crisis de posguerra; mientras que su im portancia real en el inicio del rápido proceso de crecimiento económi, europeo de los años cincuenta es algo que ha sido largamente debatido(

T,,\ GUERRA FRÍA (1947-1960) De lo que no hay duda es de que los objetivos políticos ue se con-■y vieron fueron importantes, puesto que permitieron 1 1 -11 dcs tienda a evitar que los comunistas accedí " minar una cam-,1:1¿::.:)pc0,4, se lit iniciado con anterioridad, en la:primavera de 1947, lindo •c logró que fuesen expulsados (de los ue ministros ministros Comunistas f ,ohmios de coalición de Francia, Bélgica, Italia y Luxemburgo, en res-;,costa a una petición que se presentaba como una condición para recibir IN-ticia económica. Para impedir que pudieran volver al gobierno Y rn de estos países Como resultado de unas elecciones, se crearon, en colaboración con los militares y las policías locales, organizaciones secretas «stay behind», como Gladio en Italia, preparadas para dar un golpe armado e impedirles el acceso al poder.' Otro objetivo político, de consecuencias duraderas, fue el de impulsar una uníón europea, que era la única forma de conseguir que los países que habían sido invadidos por Hitler aceptasen la integración de Alemania en el bloque defensivo occidental, como convénía a los planes militares norteamericanos. Su administración requirió la constitución de una Organización Europea para la Cooperación Económica (OECE, que se transformaría en 1961 en la OECD) que contribuyó a promover las primeras fases de una política de coordinación internacional, a la vez que consolidaba la división del continente en un ámbito de hegemonía occidental y otro oriental. Los orígenes de la Uníón Europea arrancan del Plan Schuman de 1950, inspirado por Jean Monnet, que propónía coordinar la producción de acero y de carbón de la Europa occidental en un sistema dirigido por instituciones comunes. Así nacíó en 1951 la CECA, la Comunidad europea del carbón y del acero, integrada por seis naciones —Francia, Alemania federal, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo— cuyo móvil político era ayudar a la recuperación económica de la Alemania occidental para facilitar su integración en la nueva Europa, Europa venciendo las reticencias de los franceses, que necesitaban el carbón alemán para su siderurgia, pero temían ver una Alemania nuevamente fortalecida.


3(X) Fl paso siguiente se dio el 25 de Marzo de 1957 Con la firma p( mismos integrantes de la CECA, del tratado de Roma, ) tie)1 Par, l¿t Comisión Económica Europea, destinada a organizar un mercado, común entre los seis países, mediante la abolición de las tarifas adua cado mtre ctac los miembros, y la creación de otras comunes entre enteras los del exterior. Lo cual se completó en 1962 con la creación de la )s la Política Agraria Comunitaria.

EL SIGLO DE LA REVOLUCIÓN

España tuvo la mala suerte de vivir con el reloj cambiado respecto de la evolución de Europa desde 1914, en que fue uno de los pocos países del continente que quedó al margen de la Primera Guerra Mundial. Proclamó en 1.931 una república que se propónía planes moderados de reforma mientras la mayor parte de Europa viraba a la derecha y miraba con malos ojos este posible contagio de comunismo. Y le correspondíó, encima, en-trar en la Segunda Guerra Mundial en una fase previa, en la guerra de 1936 a 1939, en que sufríó bombardeos, destrucciones y una durísima represión, con el grave inconveniente de que en este prólogo de la gran contienda ganaron «los malos», las potencias fascistas, de modo que cuando en 1945 se produjo la victoria sobre el fascismo, quedó al margen de la reconstrucción de posguerra —ni participó en el Plan Marshall, ni entró a formar parte de la Comunidad europea— y no compartíó las tres décadas de crecimiento y progreso que vivíó la Europa occidental entre 1945 y 1975. No puso el reloj a la misma hora hasta 1985, cuando ingresó en la Comunidad europea; pero entonces era ya para compartir una época de retroceso y de crisis.

LA CRISIS DE BERLÍN Y EL NACIMIENTO DE LA OTAN Las negociaciones sobre el futuro de Alemania resultaron difíciles. Los soviéticos hubieran querido que se crease una administración conjunta de las Cuatro zonas, pero británicos y norteamericanos preferían mantener aparte a los soviéticos, para impulsar  mico de las zonas de Alemania por separado el crecimiento econó-que ocupaban evolución política. Las dos conferencias de los , y controlar a la vez su ministros de Asuntos ex-que se celebraron en teriores de las cuatro grandes potencias zo-Abril de 1947) y en Londres (Noviembre-Diciembre de 19 Moscú (mar-47) para dis-


no pag 300


LA GUERRA FRÍA (1947-1960) 301 las bases de un tratado de paz con fracasaron por la cutír n Cía soviética de que se cumplieran sus pe lesiones sobre reparado-c%ígneo- cro también porque los nortearnerica'n de Alernan: embargo, sostener que el fracaso se debe flex:,jíes tres zonas «occidentales» ,su,bando. Ldes conve-querían integrar cuanto Sin ct Intransi ,encr de ola. Os lo cual les sirvió para justificar la reuní ( a los • tida esta vez a seis potencias occidentales (Estados Unidos, de una nueva confe-05111 13 bretaña, Francia, Bélgica, Holanda L firni y Luxemburgo) quienes el 6 de de 1948 anunciaron su propósito d 111317° federal en las zonas occidentales de Al de establecer una forma de go-i7 yerno - e ema.Nía aun manteniendo la militar y fijando limitaciones 1 ocupación a la soberanía del nuevo estado. Estos acuerdos produjeron una dura reacción por parte de los sovié-ticos, que abandonaron el Consejo aliado de control de Alemania y con lizaron a crear dificultades a las zonas «occidentales» de Berlín, revisando los trenes que se dirigían a la antigua capital. Fue finalmente el anu ' lid° el 18 de Junio, de que se iba a establecer una nueva moneda alemana occidental, lo cual causaría una evidente confusión en Berlín, que se convertiría en una ciudad con dos monedas distintas, lo que llevó a que los soviéticos cortasen por completo el tráfico terrestre el 24 de ju-nio de 1948. Los norteamericanos replicaron enviando a las bases de Inglaterra, con un claro propósito intimidador, sesenta aviones B-29, a la vez que establecen un puente aéreo para abastecer los distritos occidentales de Berlín, sin que los rusos obstaculizaron los vuelos, como podían haber hecho. El bloqueo acabó el 12 de Mayo de 1949, gracias a un acuerdo para volver a reunir la conferencia de ministros de Asuntos exteriores en París. La crisis de Berlín, al plantear la posibilidad de una confrontación armada, precipitó las demandas de británicos y franceses, que querían contar con un compromiso explícito, en forma de tratado de defensa mutua, que les garantizase que podrían contar con el apoyo norteamericano para la protección de la Europa occidental. La negociación la iniciaron Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Canadá, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Islandia, Italia, Noruega y Portugal, que el 4 de Abril de 1949 firmaron en Bruselas el acuerdo constitutivo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que determinaba que un ataque contra cualquiera de los firmantes «en Europa o en América del Norte» —se quiso excluir del acuerdo los conflictos coloniales— se consideraría un ataque contra todos. Su primer secretario general. Lord Ismay, lo definíó 302 EL SIGLO DE LA REVOLUCIÓN como un pacto «para tener a los americanos dentro, a los rusos fuera y a los ¿hernanes debajo». El 23 de Mayo de 1949. Pocos días después de haber concluido el Noqueo de Berlín, se creó la República federal alemana (Bundesrepublik Deutschland, BRD), con una «ley básica» que convertía al presidente en una figura decorativa y daba un considerable poder al canciller, que era el jefe del gobierno. Pocos meses más tarde, el 7 de Octubre, se constituyó en la zona soviética la República democrática alemana (Deutsche Demokratische Republik, DDR), como una respuesta obligada a la creación de la federal. La nueva República federal nacía bajo la dirección del canciller Konrad Adenauer, un político católico conservador que presidía la Uníón cristianodemócrata (Christlich Demokratische Unión Deutschlands, CDU) un partido aliado a la Uníón socialcristiana (CSU) de Baviera. Adenauer consiguió una precaria mayoría de un voto en la pri-mera reuníón del parlamento federal y logró mantener el cargo en las elecciones sucesivas, hasta que su propio partido lo echó del poder en 1963, a los ochenta y siete años de edad. Su política estuvo encaminada a frustrar todos los proyectos de reunificación de las dos Alemanias y a aislar a la República democrática. El nuevo estado recibíó una considerable ayuda económica, consolidada con el arreglo de la deuda de agos-to de 1953.4 En Mayo de 1955 la República federal ingresó finalmente en la OTAN. La República democrática alemana, donde el control político estaba en manos del SED (Sozialistische Einheitspartei Deutschlands), un «partido socialista unificado» surgido en 1946 de la fusión de los socialistas (SPD) y los comunistas, arrancó con el lastre del empobrecimiento del país como consecuencia de las exacciones soviéticas, lo que implicaba yue los niveles de vida y las condiciones de trabajo iban a ser mucho peores que en la Alemania occidental, que recibía un trato económico ()rabie de sus patrocinadores «occidentales». Nacía además con -fruto de la persistente voluntad de Stalin de no tsible que impidiera llegar en el futuro a un


obó en Londres en 1953, reducía en un 50% la a un período de treinta años para el pago del resto, azaba el pago de parte de los intereses has-


Yo'

11

1 \. Cd '1 RRA I,RÍA ( 1947 9h())

303 (ic ti fuí ticacion. Que era ¡U que realmente 1)11,,(-,11)a, ski importarle fuese t1Th Alemania burguesa, con 1111 de asegurarse t, ci ala aii/a(lon en términos militares. Neli;:en Marzo de 1952 Stalin pidió que se celebrase una reuníón de los orandes» para preparar un tratado de paz con un gobierno de toda con el fin de formar un estado unificado, independiente, de lo-,político y neutral, del que todas las tropas extranjeras se retirarían en el transcurso de un año. «Occidente» no estaba en estos momentos por ne-„ociar, y menos que nadie Adenauer, lo que explica que Stalin renuncia se nalmente a este plan y aceptase para la Alemania oriental la política de «transición al socialismo» que hasta entonces había vetado, con el fin de asegurar el flanco occidental de sus fronteras.

LA GUERRA DE Corea

Liberada de los japoneses, Corea quedó dividida por una frontera a lo largo del paralelo 38, con el norte en manos de un gobierno comunista nacido de la guerrilla que había luchado contra los japoneses, y una mitad sur donde los norteamericanos, que rechazaban la unificación del país, crearon el 15 de Agosto de 19481a República de Corea. Los rusos replica-ron pocas semanas más tarde creando en el norte la República Popular Democrática de Corea. Los dos gobiernos coreanos podían responder a formas políticas distintas, pero estaban alejados por igual de la democracia. Si el norte era autocrático, el sur se convirtió en un estado policial, que se impuso con críMenes como el de la isla de Jeju, donde, de Abril de 1948 a Mayo de 1949, las fuerzas armadas del gobierno de Corea del Sur reprimieron una revuelta matando a unos treinta mil civiles y forzando la huida a Japón de otros cuarenta mil. El conflicto entre los dos estados era previsible. Los dos regíMenes aspiraban a unificar el país, y desde Mayo de 1949 protagonizaron constantes enfrentamientos a lo largo de la frontera, tratando de conseguir el apoyo de sus respectivos patrocinadores para liquidar al contrincante. Fue finalmente el jefe del gobierno del norte, Kim Il-sung, quien obtuvo la aprobación de Stalin para realizar un rápido ataque al sur, donde esperaba contar con el apoyo de los numerosos descontentos con la política represi hee.


304

EL SIGLO DE LA REVOLUCIÓN

En la madrugada del 25 de Junio de 1950 las tropas del norte cruza la frontera del paralelo 38 y en tres días llegaron a Seúl, mientras el 1‘;'n cito SICOre, , - año se desmoronaba. En el gobierno norteamericano se produjo un momento inicial de pánico, ya que se pensó que se trataba de "la maniobra de distracción de los rusos para invadir Europa occidental para atacar a Estados Unidos. El secretario de Estado Deán Acheson, en momentos en que Truenan estaba ausente de Washington, llevó el asunto a la ONU, una decisión que Truman apoyó y que se había tomado sin consultar ni al Congreso ni a los militares. MacArthur, instalado en Japón a modo de virrey, declaró a los periodistas que la situación era tan alarmante que pediría a Traman «el envío de divisiones americanas a Corea». En realidad fue él mismo quien, sin esperar la aprobación de Washington, comenzó a bombardear Vietnam del Norte y envió una división a Corea. Se consiguió que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas legitimase el envío de tropas internacionales a Corea, aunque a la hora de la verdad todo se redujo a una iniciativa norteamericana con alguna colaboración británica y otras que no pasaban de simbólicas, pero, contra las previsiones de MacArthur, que menosprecia a los asíáticos, el ejército de Corea del Norte resultó ser duro y disciplinado, y las primeras intervenciones de las tropas americanas fueron decepcionantes. A fines de Agosto las fuerzas estadounidenses y surcoreanas estaban arrinconadas en una estrecha zona alrededor de Puyan, y los norcoreanos parecían estar a punto de dar el último golpe a la guerra. Fue la superioridad aérea de los norteamericanos la que les permitíó resistir, mientras preparaban la operación que iba a cambiar el curso de la contienda. El 15 de Septiembre de 1950 se produjo un desembarco en Incheon, que puso a ochenta mil marines tras las líneas de los coreanos del norte, lo que permitíó cambiar el signo de la guerra, al sorprender a unas tropas que estaban exhaustas por el esfuerzo realizado. El éxito resultó tan grande como inesperado: el 26 de Septiembre, a los once días del desembarco, los norteamericanos recuperaban Seúl y seguían hacia el norte. El problema lo tenía ahora Mao, que se había comprometido a apoyar a los coreanos y había creado un Ejército para la defensa de la frontera del noreste por si era necesario intervenir en su ayuda. El hecho de que Unidos hubiese enviado la séptima flota a los estrechos de Taiwán, esiva de MacArthur, le hizo temer que los norteame-

E hacia el norte e invadir Manchuria.


305


306

El CIViL0 DE I R \ 01 UCION

explícitamente que Estadoc. Unidos se involucra “en una guerra • eqli\Fcn tin movimiento equivocado y cont ()- enemigo cada. En el lugar equivocado. I 1 tin equivocado,. ( Las perspectivas norteamericanas habían cambiado y se comenzó rd a buscar una solución política al problema de Corea, al tiempo aviaciOnseatha bombardeando brutalmente objetivos civiles e industrial e'l en el none. Que Truman envió un escuadrón dere° con armas atomic & al Pacífico occidental. En previsión de cualquier posible contingenci(1. Guerra que d6 en un estado de semi congelaciÓn y el 10 de Julio de 1951 se iniciaron las primeras conversaciones para 1.111 alto el fuego, que iban a du_ car dos afios. Hasta que el 27 de Julio de 1953. Con la amenaza por pane de Eisenhower de utilizar armas atómicas si no se lle,(zaba a un rápido acuerdo, Sc fin-no el armisticio en Panmunjong. Esta guerra no declarada habla causa-do Inas de cuatro millones de bajas. De las que la mitad eran civiles, y había visto producirse las mayores brutalidades por los dos bandos, incluida la ejecución de prisioneros de guerra v el asesinato en masa de civiles. Para Estados Unidos la guerra de Corea tuvo dos consecuencias inmediatas: el recrudecimiento de la persecución de los supuestos enemigos interiores y un aumento brutal del gasto militar que en 1953 cuadruplicaba el de 1949. Las dimensiones de to que llamamos la guerra frÍa no solo se consolidaron sino que se ampliaron a partir de este momento. Para China, que sufríó en los combates un gran número de muertes —las estimaciones van de ciento cincuenta mil a novecientas mil—, incluyendo la del hijo mayor de Mao. Allying, sianiticaba una victoria: era la primera vez en los tiempos contemporáneos en que un *reit° asíático se mofa de igual a igual con el de una de las potencias imperiales. Esta experiencia reforzó en Mao la convicción de que a fuerza de la voluntad 10 podía todo.


STRUMENTO DE CONTROL SOCIAL

consecuencia inevitable la lucha por mantener bandos —incluyendo el conjunto de los aliados cada uno de ellos— el modelo de orden social nclo estrechamente la disidencia. El miedo.Al otro— servia de justificación para exigir °be" puerta - munismo internacional, por un lado; el im


308

El SI(il O DF 1 A REvoLucIóN ro, y preparo cscc nario yx 11-3 aparición de tm demagogo como jo, \lcbr tilv. Un oscuro senador republicano por Wisconsin, que circu beP» que el del comunismo podía resultar un buen asunto, y conquistó la firlo cuando ci dc Febrero de 1950 declaró en público que tenía en la m;lno  lkta de '0.5 micint)ros del departamento de Estado que eran «comunist: v homosexuales que han vendido a cuatrocientos millones de asíáticos as Irán esclavismo ateo. Ntuu..-a existíó tal lista, ni llegó a concretar ninguna acusación contra estos funcionarios. Es verdad que en Estados Unidos tan sólo fueron ejecutados los Rosenberg. Lo que contrasta con las sangrientas purgas de Stalin en la Europa del este. Pero el daño causado por la caza de brujas en Norteamérica fue mayor de lo que se suele creer. En 1953 el FBI había investigado a seis millones de norteamericanos, y había establecido una lista de veintiséis mil personas que debían ser detenidas si ocurría una emergencia.' Objeto de persecuciones infundadas fueron personalidades como Robert J. Oppenheimer, el más famoso científico del país. Que tenía un pasado antifascista. O el sinólogo Owen Lattimore, escogido por McCarthy como culpable de la supuesta «conspiración China». La Cía establecíó contactos con las universidades y utilizó una serie de fundaciones para ocultar el origen de los fondos con los que financiaba determinadas investigaciones en los más diversos campos y patrocina campañas internacionales de propaganda cultural a través del Congreso para la Libertad de la Cultura que, además de su función de propaganda exterior, tenía la muy importante de ofrecer a intelectuales que en algún momento habían simpatizado con la izquierda la oportunidad de redimirse en el anticomunismo, a cambio de publicidad, subvenciones y oportunida-progreso en sus carreras. No hubo campo en que la Cía no ejerciera encía, desde el del arte, promocionando el expresionismo abstracto Rothko o Jackson Pollock, frente al Realismo socialista o al arte metido de Picasso o de Renato Guttuso, hasta la narrativa, con ini-)s programas «de escritura creativa», patroci-

.Omunistas, cuyo propósito principal era com-que había florecido en la literatura de los años treinta


LA GUERRA FRÍA (1947-1960)

309

,para fijar la atención en lo individual y personal, en los sentimientos y no evil las ideas pero las víctimas principales de la guerra fría interior fueron el mo-Ti Miento obrero norteamericano (su sindical alas combativa,  1a CIO, se en 1955 con la AFL para sobrevivir) y las aspiraciones socialdemócratas de los herederos del New Deal,

una evolución parecida ocurríó en el otro bando, donde la Uníón Soviética estaba alcanzando a partir de 1948 un cierto grado de recuperación econÓmica, pero donde la sucesión de los golpes recibidos como consecuencia del inicio de la guerra fría no solo se reflejO en el aumento del gasto militar, sino que tuvo consecuencias parecidas a las del pánico rojo y el macartismo en América, aunque con resultados mucho más sangrientos. La serie de medidas agresivas que se inició en Marzo de 1947 con la doctrina Truman y continuo, en los meses siguientes, con la expulsión de los ministros comunistas de los gobiernos de Francia, Bélgica, Italia y Luxemburgo, alarmó a Stalin y le llevó a reforzar el control sobre los países del este de Europa para mantenerlos al margen de esta ofensiva de «Occidente». Habiendo fracasado en el oeste la estrategia de las vías nacionales y del «gradualismo», Stalin la liquido también en los países del este y priorizo asegurar el control comunista en ellos. Con este fin se organizó, a fines de Septiembre de 1947, una Oficina de información de los partidos comunistas, Cominform, nacida de una idea sugerida inicialmente por el dirigente yugoslavo Tito, que aunque declara no tener otro objetivo que el intercambio de informaciones y experiencias, revelaba la preocupaciÓn de Stalin por no perder el control de la situación. Willa a ser en algún modo una recuperación de la Komintern, disuelta en 1943, en plena Guerra Mundial. En la conferencia fundacional Andrei


312

3 2

El Sita O DF A REVOLUCIÓN

so\ un militar soviético de origen polaco, a la vez que reemplaza en la jefatura del partido a (;ollitilka, acusado de «desviaciones nacionalistas (-derechista••, y ponía en su lugar a tIll ortodoxo duro corno Boleslaw Ricutit. Tras estas ca (das vendría aún la del ministro de Asuntos exteriores checoslovaco Clementis. Acusado también de «nacionalismo burgués» En 1950 una nueva oleada de detenciones incluyó a Otto Sling, dei comité central del Partido comunista de Checoslovaquia, y siguió en 1 05 1, afectando ahora a los propios miembros de los servicios de espionaje V de seguridad que habían tornado parte activa en las purgas anterior rey, hasta acabar en 1952 con el proceso a los «cosmopolitas» checos. La víctima principal de la nueva oleada represiva fue Rudolf SlanskY, el número dos del partido, perseguido personalmente por Stalin y comprometido de manera indigna por los servicios de inteligencia norteamericanos que dejaron que se filtra una supuesta oferta para facilitarle la evasión. Si hubiese sido posible en otras condiciones el mantenimiento de la «democracia popular» en Europa central y del este es una pregunta que debe quedar en el terreno de las hipótesis no verificables. No le convénía a Occidente, que combatíó este modelo en aquellos países, como Francia e Italia, donde los comunistas intentaron establecerlo por la vía del frentepopulismo. Y es muy probable que Stalin no lo hubiese tolerado a largo plazo, aunque sólo fuese por los efectos de contagio que podía ejercer sobre la propia Uníón Soviética. Pero lo que resulta indiscutible es que fueron muchos los comunistas que creyeron en este modelo de socialismo democrático, como lo demuestra el hecho de que se tratase de recuperarlo en Hungría en 1956 o en Praga en 1968. Y que en la Alemania oriental hubiese hasta su mismo final partidarios de establecer un régimen en que libertad democrática e igualdad social fuesen compatibles.


313

NGt R R A Fría (1947- l 00)

a ccAtda dcl rcal me de la gticiTa Ilahca ) iga( o a los sovic'qi co, a 111.1\ iicyjar el gasto 11-61i1,11- y la inversión en 1;1 industria p•sada, de auillcHt,ir los im ptic1() \ firm Hi1;11. La invcr,)ion en la auicultura [labia (IC ,,t1I‘rir t,%1 pcm) crecicilic (i,‘ cffiregas (ot./(),a,; estado, wic licvo a II" ,dismintic inn (1(. I;t prmiticci611 agrícola y ganadera, y colidio() ).T-avcs (le esciwi de An-lentos. Cambios derivados (I•I iiii•io de la tzuerra frla, a los agrcgaba el desciicanto por la alialita do kNic I con Esh(los jni-‘,1 mutacionc ralicales en la política dc Stalin. Enferm() y cadii vc7 vmis aislado del mundo que le rodeaba, acabo alejandoc tanto dc rcalidad que era incapaz de entender lo que sucedía en su propio pal's, v no accptaba las propuestas de reforma de los miembros de Sti Cfl-tonios clue vivían en una inquietante incertidumbre. Agravada por el inicio de una nueva purga, de carácter netamente antisemita, que amenazaba tanto a los dirigentes de la Europa del este como a los soviéticos. La muerte de Stalin el 5 de Marzo de 1953,6 llevo a Gueorgui Ma-lenkov a la presidencia del gobiemo, con cuatro vicepresidentes y con La-vrenti Beria al frente del aparato de seguridad, reuniendo los dos ministe-ríos del Interior y de Seguridad del estado. Molotov volvió al ministerio de Asuntos exteriores, mientras que Nikita Jrushchov, que quedaba fuera del gobiemo, asumla las funciones de Secretario general del partido, cuya cdpula habla reorganizado Stalin, reemplazando el politburo del cómite central, integrado por nueve miembros, por un Presídium de veinticinco.7 Uno de los primeros actos realizados por los nuevos gobernantes, ape-nas finalizado el funeral de Stalin, fue el comienzo de la liquidation del aparato represivo, algo en lo que Beria, que pretendía que se olvidase su actuación corn° represor, tomo la iniciativa. Había en aquellos momentos en el Gulag algo más de dos millones y medio de presos, políticos y comunes, a los que había que agregar trey millones de desplazados forzosos. Todo comenzó con una amnistía, el 27 de Marzo de 1953, aplicada a los presos con condenas de hasta cinco afios, que permitíó liberar a un millón y

i1:

6. Hubo que enterrar con su viejo uniforme militar, lavado y reparado, ten fa un traje mejor. 7. Rtn Marzo de 1946 se había creado el consejo de ministros como gobiemo de la URSS, reemplazando al viejo Sovnarkom (Consejo de comisarios No); pero la división de funciones entre el nuevo organismo y el politburó-1.6 AeSde 195/ presídium- organ° superior dcl partido, no estaba dará, por la práctica.


314 El_ SIGLO DE LA REVOLUCIÓN medio de reclusos cié tres meses. La contrapartida de esta devolución sociedad de una masa de gente sin recursos fue un aumento consider„h, time de la criminalidad. Objetivos de esta política eran restaurar la «legalidad socialista e-st() es. La seguridad de que nadie sería encarcelado sin un proceso previo))1 a la vez que liquidar el sistema de trabajo forzado, cuyos costes de producción eran superiores a los que se alcanzaban con trabajadores libres, Esta primera amnistía sería seguida por otras, en 1954 y 1955, que dejaron en 1960 el Gulag reducido a una quinta parte de las cifras iniciales. Hubo además toda una serie de medidas de liberalización, de abando-no de la rusificación forzada impuesta a las nacionalidades, acompañadas de rebajas de las cargas impuestas a los campesinos y de mejoras en la producción de bienes de consumo para la población urbana. En política internacional, donde se comenzó restableciendo las relaciones con Yugoslavia y con Israel, hubo un cambio fundamental, inspi-rado por Beria, que quería adoptar iniciativas de distensión: acabar la guerra de Corea y liquidar con negociaciones los problemas de Irán, Austria y Turquía. Esto habría de servir para disminuir los costes de la tutela de los satélites y, en especial, los de mantener el gobierno de la Alemania del este. Su política, que comenzó desaconsejando a los dirigentes de la DDR las medidas socializadoras que estaban adoptando, prevéía un solo estado alemán con un gobierno de coalición, con las cuatro potencias participando por igual en la unificación. Un documento de 28 de Abril de 1953 planteaba la política del «nuevo curso» que se quería implantar en los países de la órbita soviética. Pero las revueltas iniciadas en Junio en la República democrática alemana, que obligaron a intervenir a las tropas soviéticas estacionadas en el país, condenaron al fracaso el proyecto de Beria y sirvieron de pretexto para su proceso y ejecución, aunque la causa real de su condena fuese el miedo que los demás dirigentes sentían por un hombre de turbio pasado que daba muestras de ambicionar el mando personal y que tenía a su disposición todo el poder represivo del estado. El gobierno funcionaba en aquellos momentos como un equipo colee-wo, y el deshielo comenzaba a extenderse en la vida cotidiana de la filón Soviética. Subsistían, en cambio, la pugna interna por el poder entre aparato político, representado por el consejo de ministros, y el partido, ido por el Presídium. Esta pugna se tradujo en una lucha entre Ma-v, como jefe del gobierno, y Jrushchov, como primer secretario del


317

EL SIG I •O DF 4\ R VV(MAJCI('N

ción eran gra! LIt DO había paro y los saidrio,s aumentaban. El cr eci rw • -1 \ ayuda a entender Id iar._/_it etna de estabilidad len-, producir cntrc 105e1 y 10S5. Lanzan-tu-rito de! Primer saillie Sruti/(4. Ci kh ocirc de 1957. Produjo tina etruria que iba letr(11, ,rse .1110 IllaS tarde C011 el primer cohete a 1:1 !Ama y, en 19(,), ticio orhi tdi Gagarin. Fueron los años Utilices en queM c(),) tirar el crecimiento del Occidente capitalista y en que -Y() .Jaan piazo 31-d ía realización de la sociedad comunista.

sk PRESIDENCIA DE EISENHOWER

En la primavera de 1952 el general Dwight D. Eisenhower, que estaba al frente de la OTAN, aceptó presentarse como candidato a la presidencia de Estados Unidos por el partido Republicano. John Foster Dulles fue a verle a París para plantearle su visión de una nueva línea política, que Eisenhower aceptó. Dulles era un hombre de su misma edad, que coincidía con Eisenhower tanto en su anticomunismo como en su religiosidad.' Tenía una considerable experiencia diplomática, pero tanto él como su hermano Allén, que se hizo cargo de la Cía, manténían unas estrechas relaciones con el mundo de los negocios que condicionaron frecuente-mente su actuación. En la campaña electoral fue el joven candidato a la vicepresidencia, Richard Nixon, quien se encargó del trabajo sucio, haciéndose eco de las críticas que acusaban a Truman y a los demócratas de ser complaciente con los comunistas. Eisenhower formó su gobierno con un conjunto de millonarios procedentes de las grandes empresas («ocho millonarios y un fontanero», se dijo. Aludiendo al secretario de Trabajo, Martín Durkin, que sólo duró ocho meses en el cargo), pero fue lo suficientemente cauto como para no concederles todo lo que hubieran querido en términos de liquidación de los avances del New Deal, del que personalmente abominaba, porque estaba

fomentó

wad° como un fundamentalista cristiano, aunque no se e 1953, pensaba que una base religiosa era conveniente ) de la democracia americana («una nacíón bajo Dios»), de modo tfr su práctica` religiosas públicas y adoptó una retórica que iba a Mica, y muy en especial su enfrentamiento Con el comu-- dG Cf Limitada.


318

[bl ella le que 'ad,1 ) su 'haz laNa-de

:e-se ró a

LA ii,RR 1.IdA ( 1947 1960)

líquido de que recortar los derechos sociales hubiera ()ido en aqu(.1 los c''''"nios una medida peligrosa. 111°Z el terreno de la persecución interior del coniunísmo se envanc-, 11,s trtemorias de haber expulsado a miles de funcionarios. Pero LI1 coircutarse al propio tiempo con los excesos del senador Mc-ItivIty, no tanto Por sus ideas como por sus intentos de intim idaci 6r) (31.. Que tolero hasta que cometíó el error de pretender enfrentarse

.T1 ejército.Cam i uto mas importante que realizó en la estrategia de la guerra fría consistíó en abandonar la política de «contención» de Truman, consigue-rindo que era demasiado costosa y que les había dejado a los soviéticos campo libre para ir ganando las batallas políticas. De seguir así, decía Foster bulles, «perderemos pedazo a pedazo el mundo libre y nos arruinaremos financieramente», asumiendo unos gastos militares excesivos. Una nueva política exigía ordenar y rehacer el confuso esquema organi-zado por Truman, comenzando por disminuir los costes previstos por el NSC 68, que podían llegar a resultar insostenibles. Eisenhower, un héroe militar que nunca había entrado personalmente en combate, pero que había sido testigo de los efectos de la guerra sobre los soldados, se propuso mantener la paz mediante la construcción de un montaje amenazador, que intimidaba a los soviéticos y tranquilizase a los norteamericanos y a sus aliados con la sensación de sentirse protegidos por un poder superior al de sus enemigos. Toda su política de defensa fue, sostiene Evan Thomas, un «bluff», un engaño. La nueva estrategia quedó definida en un documento (NSC 162/2) que determinaba que Estados Unidos mantendría «una fuerte posición militar, con énfasis en la capacidad de infligir daños con una represa-liá en masa», y con el uso si era preciso de armas nucleares, en una respuesta preparada para atacar a la Uníón Soviética y a China. En lugar de combatir localmente en las pequeñas guerras que los comunistas pudieran emprender, como la de Corea, se mantendría frente al comunismo la amenaza global de un ataque en masa, dirigido al centro mismo de la agresión. Lo cual exigía construir una fuerza de choque nuclear que disuadíó a los soviéticos de emprender un ataque, sabiendo que serían objeto de una réplica demoledora. Curtís LeMay fue el encargado de crear una fuerza aérea numerosa y potente, que se erigíó en el pilar básico del sistema de defensa, y se encargó por su cuenta de ir desarrollando el SIOP


318

318

/ sIC�I o DF I R UV(lI CIÓN

›operation i/ 1 i(iii). Un pian para la realización ( • _,--113(itic global c►ntia ci mundo con núm.Ta. Rriente puNicacián de las tirimenis forillulaci"es de este pian, para(1.1 en 1956 para que estuviesen operativas en 1959,1.1a puesto al (1„Pr''' ticu-hicrto la brutalidad del proyecto. Los objetivos incluían una primera con bombas atómicas para atacar ciudades como Moscú, Leningrado, ic..;e",1 jino. Berlín oriental o Varsovia. Con cargas de una potencia que garantiza' una elevada mortalidad humana. A lo que había de seguir una. Segunda 11: dedicada a una destrucción sistemática del potencial industrial soviético. Esta política de intimidación se complementa con un sistema de alianzas que había de dividir el mundo entre amigos y enemigos, sin tolerar la existencia del neutralismo. En Asía se quiso repetir el modelo europeo de la OTAN con el Pacto del Sudeste Asíático (BEATO), inoperante puesto que estaban ausentes de él India, Indonesia y Birmania, y con el Pacto de Bagdad en el Oriente próximo. Esta política alcanzó incluso a la España de Franco, aislada internacionalmente, que se adelantó a ofrecer bases a los norteamericanos, a cambio de magras compensaciones (y de la visita de Eisenhower, que no dudó en exhibirse junto a Franco, viejo aliado de los nazis). Fracasó, en cambio, el proyecto de la European Defence Community, una fuerza de defensa colectiva que había de integrar a Francia, Italia, el Benelux y Alemania occidental, y que disminuiría el volumen y el coste de las guarniciones norteamericanas en Europa, que fue rechazada por la Asamblea nacional francesa en Agosto de 1954. La segunda parte de su proyecto político se destina a combatir la capacidad que los soviéticos habían demostrado para desarrollar una «guerra política» con la que explotaban «las diferencias entre los miem-bros del mundo libre, las actitudes neutralistas y los sentimientos anticoloniales y nacionalistas en las áreas subdesarrolladas». En un contexto en que ambos bandos dispónían de armas nucleares y en que parecía poco w _ ninguno de los dos se arriesgarse a iniciar una guerra gene-:4s represalias del contrario, Eisenhower estaba convén-


batalla del futuro iba a ser la lucha «por los corazones hombres».


también al arsenal atómico. En Noviembre de 1952 »ser el armamento nuclear fue creciendo imparablemente. Se hizo e Enewetak la primera bomba de hidrógeno. Mil veces más habían lanzado sobre Japón en 1945, y durante todo el tiempo


LA GUERRA FRÍA 0947-196o) 319 Alt

Se trataba, evidentemente, de una política de reforzamiento de la solidaridad del «inundo libre», que excluía por definición las negociaciones de dri, y de desarme con los soviéticos. Habían esperado inicialmente que la P‘ -:rte de Stalm produjese una crisis profunda en el estado soviético; pero linci,La,oxidación del régimen tras la ejecución de Beria, y la noticia, difun-liá,da por Malenkov en Agosto de 1953, de que la Uníón Soviética había klvo. (ii,sarrollado una bomba de hidrógeno, acabaron con estas esperanzas. Las campañas de paz que iniciaron los nuevos dirigentes soviéticos habían de rechazarse como intentos de «dividir Occidente, suscitando falsas esperanzas y buscando que Estados Unidos apareciese como intransi-)1e, ente». Pero no pudieron evitar que se desarrollará una exigencia interna-r°, Cional de que se convocase una reuníón de los jefes de estado. En la e conferencia de Ginebra, celebrada del 18 al 23 de Julio de 1955, se reu-ei nieron Eisenhower, el jefe del gobierno británico, Anthony Edén, y el la nuevo primer ministro francés, Edgar Faure, con Bulganin, que era el jefe er I nominal de la delegación soviética, Mólotov y Jrushchov. Le La conferencia fue un fracaso, puesto que ni de ella ni de la reuníón posterior de ministros de Asuntos exteriores salíó ninguna decisión tras-

cendental. Lo cual era lógico, si se tiene en cuenta que los Norteamérica-r nos no tenían ningún interés en llegar a acuerdos que pusieran fin a la 1 Guerra fría y que, por otra parte, seguían pensando que los soviéticos se encontraban en una situación de debilidad y que lo que había que hacer era presionarlos para acelerar su crisis, sin ofrecerles ningún respiro.


LAS GUERRAS SECRETAS DE LA Cía

Las guerras que Eisenhower quiso ahorrar a los soldados norteamericanos —forzó el armisticio en Corea y evitó la implicación directa en cualquier otro conflicto— las realizaron por su cuenta, y en secreto, los hermanos John Foster y Allén Dulles, sobre todo este último, que convirtió la Cía en una poderosa organización dedicada a la conspiración y al crimen. Buena parte de estas guerras secretas tenían como objetivo los viejos territorios coloniales que accedían ahora a la independencia. El documento NSC 162/2 denunciaba las «fuerzas de inquietud y de resentimiento hacia Occidente». «Entre estas fuerzas están los sentimientos raciales, el anticolonialismo, el ascenso del nacionalismo, la demanda popular de un rápido progreso social y económico, la superpoblación, la ruptura de pau-


LA GUERRA FRÍA (1(x47-1960)

323

‘,ciaban los hombres que iniciaron la revolución castrista)... Martín Luther King.Jr. Era consciente de la globalidad de estos problemas cuando señaló que la lucha de los negros contra la segregación compartía las mo-tivaciones de «los pueblos oprimidos de todo el mundo». Dos de los acontecimientos de este año adquirieron una mayor visibilidad: los que se refieren a Hungría y a Suez. Para la Uníón Soviética los problemas de 1956 comenzaron con las crisis de los gobiernos de los países del este de Europa como consecuencia de la desestalinización. Primero fue Polonia, donde del 28 al 30 de Junio hubo graves alborotos en Poznan, provocados por el malestar de los trabajadores al rechazar el gobierno sus peticiones de mejoras. El orden fue restablecido por el ejército polaco, con 73 muertos y numerosos heridos, y los rusos no hubieron de intervenir. Tras la muerte de Beirut (el secretario general del partido polaco, que fallecíó en un hospital de Moscú, de un infarto que se dijo causado por la lectura del discurso de Jruschov sobre los críMenes de Stalin), había que elegir un nuevo secretario y a los polacos les parecíó coherente con el nuevo clima político que su sucesor fuera Gomulka, que había sido desplazado por las purgas estalinistas; deseaban, al propio tiempo, desembarazarse de la tutela de Rokossovski como ministro de Defensa. Los soviéticos pensaron en intervenir, pero las grandes manifestaciones populares de apoyo a Gomulka, que concluyeron con una concentración de más de medio millón de personas en Varsovia, les aconsejaron no emplear la fuerza, por temor a un levantamiento popular. Mientras tanto surgían también inquietudes sociales en Hungría, donde los acontecimientos de Polonia habían contribuido a crear deman-das de reforma dentro del socialismo. A diferencia de lo sucedido en Polonia, aquí el conflicto, que iniciaron los estudiantes, se producía con un partido dividido entre Mátyás Rákosi e imre Nagy. Los soviéticos decidieron que no querían una repetición de los sucesos polacos y enviaron a liciapest a Anastás Mikoyán, que pretendíó calmar el conflicto interno del partido desplazando a los dos dirigentes enfrentados, a los que reemplazó Emo Geró. El 23 de Octubre una gran manifestación de estudiantes en apoyo de los polacos pedía que se introdujesen cambios parecidos en su país, con la consigna de «independencia nacional y democracia». Los manifestantes se desplazaron hacia el parlamento, donde aclamaron a Nagy, al que hubo que ir a buscar a su domicilio. La respuesta del Partido comunista


324

EL SIGLO DI 14 REVOLUCIóN

hünearo consistíó en nombrar a Nagy jefe del gobierno pedir a i_s -% -- ayuda armada para restablecer el orden. Ei de Octubre otra manifestación acabó en un enfrentarían, Lo las tropas rusas. Con el resultado de sesenta a ochenta muertos. Mientr: el conflicto ‘e iba extendiendo al resto de Hungría con la formación des Comedios obreros y revolucionarios. La política de negociación eguía. Nac formaba un nuevo gobierno en que integraban tres personas ii_ dalles ajenas al Partido comunista. Procedentes de los antiguos partidos caMpesinos. Y- anunciaba por la radio que había llegado a un acuerdo con los soviéticos para la retirada de sus tropas. Que el 28 comenzaban en efecto a abandonar Budapest. Al mediodía del 30 de Octubre Nagy daba por finalizado el régimen de partido único y ponía -el gobierno del país sobre la base de la cooperación democrática entre los partidos de la coa-lición que existía en 1945». Los soviéticos, por su parte. Publicaron el 30 de Octubre una -Decla-ración sobre los principios de desarrollo y de refuerzo posterior de la amistad y la cooperación entre la L RS S v los demás países socialistas», donde se anunciaba que se retirarían las tropas soviéticas. Todo cambió. Sin embargo. En este mismo día. En momentos en que las fuerzas del or-den húngaras estaban desorganizadas y ayunos grupos insurgentes actuaban por su cuenta y sin control, persiguiendo y asesinando a miembros de la policía. Uno de estos grupos atacó el edificio del Partido comunista del Gran Budapest: veinticuatro de los miembros del Partido comunista que en él fueron sacados a la calle asesinados, a la vista de los fotó-e los reporteros de televisión occidentales. Esto fue lo que acabó a Jrushchov a intervenir. Tras muchas vacilaciones. Convén-Nagy era incapaz de controlar la situación. Noviembre las tropas soviéticas cruzaron de nuevo la frontera tras haber recibido seguridades del embajador de Estados que los norteamericanos no pensaban intervenir Nagy come-de proclamar la «neutralidad» de Hungría, lo que implicaba su acto de Varsovia, en hilar de esforzarse en seguir negociando


325

LA GUERRA FRÍA (1947-1960) 325 n acuerdo. Su decisión de pedir ayuda a la OTAN y a la ONU era insen-"-a. Y no iba a tener respuesta alguna. Engañados por las Promesas de France Europe, una de las emisoras de propaganda norteamericana en ii":11.01)a, los húngaros prosiguieron una lucha sin ninguna posibilidad de no las tropas soviéticas aplastaron en cuatro días. ‘ito,

por los mismos días de la crisis de Hungría Estados Unidos había de enfrentarse al conflicto de Suez. Eisenhower había apostado inicialmente por Nasser, al que ayudó de diversos modos, presionando a Israel para que abandonara parte del Néguev y apoyándose en su demanda de que las guarniciones británicas abandonaran la zona del canal. Pero Nasser, que pretendía mantener Egipto como un país no alineado, se mantuvo independiente de los dos bloques de la guerra fría, lo que le llevó a reunirse en Brioni con Tito y con Nehru para discutir las perspectivas del movimiento de los países no alineados, a la vez que reconocía diplomáticamente a la China comunista. En Septiembre de 1955 pidió a los norteamericanos que le hiciesen un préstamo para financiar la presa del Nilo en Asuán, su gran proyecto para el desarrollo económico de Egipto, pero Foster Dulles decidíó castigar este «neutralismo positivo» negándole el préstamo que había pedido, y Nasser optó, el 26 de Julio de 1956, por nacionalizar la compañía del canal de Suez, con la intención de usar los ingresos que obtuviera para la continuación de las obras de Asuán. La nacionalización era un acto legítimo, puesto que la compañía era legalmente egipcia, a lo cual hay que añadir que se anunció que se compensa a sus accionistas. A los británicos, que estaban en una delicada situación financiera, les preocupaba la libertad de paso por el canal, puesto que cualquier interrupción de los flujos normales de su comercio internacional podía resultarles fatal. Temían además, sin fundamento alguno, que Egipto pudiera aproximarse a los soviéticos. Tras haber convocado una conferencia internacional sobre Suez, a la que Egipto se negó a asistir, organizaron en Octubre de 1956 una reuníón secreta en las afueras de París, en que participaron los primeros ministros de Israel y de Francia y el ministro de Asuntos exteriores de Gran Breta-na, para organizar un plan de acuerdo con el cual Israel atacaría Egipto y, una vez iniciado el combate, franceses y británicos intervendrán entre ambos contendientes y les conminaron a que detuvieran el enfrentamiento-


1 1 Cif O DEI RI ()1 1"( 328


(ic menhtilia, como se intentó con el Plan Rapackj (ctie prom<, I.E-11:::(1c,,iltidearízat- tairopa cenw11 j)t.IreiTi(:)n(ifícItisi ()-_-5o9n.Vocrsc(a)cni;_)::evsissitoilbcrie -cIchiula., en Ginebra en Mayo y_ ru\h, ''hov a Eisenhower en Camp David, aquel mismo otoño. A los norteamericanos. Que contaban con una gran superioddao tr-niarnento atómico, no les interesaba entrar por el camino (je indu'le cien de anidamiento, que debilitaría la tensión que manténía cohesionado' la alianza del ‹<mundo libre», y sólo se vieron obligados a hacer un gesto cuando los rusos plantearon un objetivo modesto y fácil de controlar. -E°1 31 de Marzo de 1958 los soviéticos anunciaron que suspendían mente las pruebas nucleares al aire libre e invitaron a los norteamericanos l calmar a la opinión mundial. M a hacer otro tanto. Lo que obligó a Eisenhower a reaccionar, cOnase Fue en estos momentos cuando empezaron las negociaciones para ce-lebrar en París, a mediados de Mayo de 1960. Una reuníón de Ic tiuna tdr: grandes potencias. Era la primera vez que Eisenhower aceptaba negociar un acuerdo,porque consideraba vital mantener el apoyo de la opinión pública y quería evitar que los comunistas obtuvieron ganancias en este terreno. Jrushchov, por su parte, tenía puestas grandes esperanzas en esta conferencia en la cumbre, que podía permitirle continuar con su política de reducción del gasto militar. Pero sus esperanzas •acabaron arruinadas por un hecho que nacía de la desconfianza de los norteamericanos. El fracaso de los intentos de crear una red de espionaje en territorio soviético llevó a Eisenhower a autorizar los vuelos de los aviones espía U-2, aunque ello implicaba una violación del espacio aéreo ruso. La preocupación por hacer una última averiguación sobre el potencial militar ruso antes de la conferencia de París llevó a que se autorizase un nuevo vuelo, que debía cruzar la Uníón Soviética partiendo Peshawar, en Pakistán, para aterrizar en Bocio, en Noruega. El vuelo se produjo el 1 de Mayo de 1960, pero un cohete ruso estalló •junto •al avión en el área de Sverdlovsk y el piloto, Francis Gary Powers, saltó en paracaídas, sin poder activar el mecanismo de destrucción (y •sin usar •la pastilla de veneno que había en el aparato). El piloto fue capturado y los restos •del avión •permitieron a los rusos estudiar su equipamiento."

'501,491St.4(t.-


vidente había sido provocado la tuviera éxito. En todo caso,c el hipo Allén Dulles jo de Eisenhower una vez al jefe de la Cía.


1 A GUERRA FRÍA (1947-1960) 329 ,hower asumíó públicamente su responsabilidad, lo que dejaba a que- era atacado cn la t JRSS por su política de apaciguar nien-.111'11,n la obligación (k' exigirle pidiese disculpas y se comprome fc. Rc rct ir los vuelos, aun sabiendo que Con c11() peligraba la reali ucl-3,11 dc ncliociaciones. Eisenhower anunció (JUL no se iban a realizar culos sobre territorio soviético, y Macmillan y De (-llaulle se es-'"73 ron cn convencer a Jrushchov para que no exigiera al presidente cricano una humillación mayor. Pero éste no cedíó y la reuníón nort',11 cni 3 cumbre no llegó a realizarse.

AMÉRICA LATINA EN LA PERSPECTIVA DE LA GUERRA FRÍA Acabada la Segunda Guerra Mundial los norteamericanos se ocuparon poco de sus vecinos del sur. Entre otras razones porque, según opinaba en 1948 el departamento de Estado, el comunismo «no era seriamente peligroso» en aquellas tierras, donde lo que convénía eran dictaduras estables que asegurasen la continuidad de los negocios. La primera amenaza comunista que creyeron descubrir fue la de Guatemala, sin ningún funda-mentó, puesto que no existía ninguna conexión entre sus gobernantes y la URSS. En Guatemala, donde la compañía norteamericana United Fruit disfrutaba de privilegios políticos y económicos que había conseguido del dictador Jorge Ubico, su situación cambió cuando, tras el derrocamiento de Ubico, unas elecciones llevaron en 1945 a la presidencia a Juan José Arévalo, un moderado que permitíó la creación de sindicatos en sus plantaciones, ante la indignación de la compañía. Las cosas empeoraron durante la presidencia de Jacobo Árbenz, que en 1952 trató de poner en práctica un proyecto de reforma agraria que propónía expropiar las tierras no cultivadas de los latifundios para darlas a los campesinos, compensando a los propietarios por el valor declarado —esto es, el que usaban para el pago de impuestos— de las tierras expropiadas, que recibirán en bonos de deuda del estado a veinticinco años, COn un interés anual del 3 %. 1-a United Fruit, que poseía cerca del 85 % de las tierras cultivables de Guatemala, y que siempre había declarado un valor muy por debajo del real Para eludir el pago de impuestos, denunció la reforma como incons-titucional y pidió ayuda al gobierno norteamericano, donde la compañía


\ " I PRA } 17-1960) 331 o triunfo de Castro a comienzos de Enero de 1959. Asado esencial-, el olivo popular, aumenta por•ocupación•,, de Eisenhower. Incol` 4; , liatm ,ie un reguncn (111c en nuclios momentos no tenía reta-loe fi° inticha con Partido comunista. Las complicaron ( [Lindo ( 'asti o comenio una política (1C MICi011111i-lt7onc, rr011 itti 3O tina 1v1 Ornia agraria que expropió parte de las ,,ried,Ideas que los norteamericanos tenían en la isla. Los nivel-- no] teamer comenzaron a presionar a Eisenhower para que 1,) cubanos condenandolos al hambre con la supresión (de la - ,torta de azúcar que adquiere Estados Unidos. Sc produjo a partir de entonces una escalada de medidas hostiles de FIados Unidos y de respuestas cubanas que llevaron ¿A la nacionalización de empresas norteamericanas en una campaña con el lema «Sin cuota pero sin amo,. En Diciembre la Cía ya había decidido que no se podía tolerar esta «dictadura de extrema izquierda», cuyo nacionalismo podía resultar una mala influencia para el resto de América Latina. Fue cqa política la que finalmente echó al castrismo en brazos de la URSS, que había acudido a ofrecerse para comprar el azúcar. Los norteamericanos iniciaron en Febrero y Marzo de 1960 una campaña de sabotajes en que pilotos mercenarios alquilados por la Cía bombardearon instalaciones azucareras y atacaron en los muelles de La Haba-na un buque francés que llevaba un cargamento de armas, lo que dio lugar j una explosión en que murieron marineros, descargadores y bomberos. Eisenhower aprobó entonces un plan de la Cía para entrenar una fuerza paramilitar que se emplearía en una futura invasión de la isla, a partir del desembarco de un grupo de exiliados cubanos que establecería un gobierno alternativo y pedirán ayuda para legitimar la intervención de Estados Unidos. El éxito de la operación PBSUCCESS les había dado una confianza exagerada en su capacidad para arreglar las cosas con intervenciones encubiertas de bajo coste.


No era el comunismo soviético, sino unas fuerzas internas que responden a problemas reales de sus sociedades, lo que estaba engendrando en América Latina los primeros signos de los grandes cambios que se avecinaba. México manténía en estos años una política de fiel seguimiento de Estados Unidos, encubierta con una retórica izquierdista destinada a la Propaga Ida exterior, mientras que en el interior aplicaba una política de


332

imiento obrero y contra las protestas campe dura represión contra el mov en una «guerra sucia, que recurre sin ningún reparo a la tortura y a la 1(. Al `ta 10, dos grande-, países andinos. Colombia y Venezuela, vivie, ron un ‘a et4apa de dictaduras. Como la de Rojas l'india en Colombia (195-3, 957) o la cc Pérez jiménez con Venezuela (1952-1958), que no tertian capacidad aiLina para resolver los graves problemas de sus sociedades 1--n C 0101111,1:1 ia actuación de los terratenientes en el período de 1946 I; 11)(,(). Conocido como «.1a violencia», condujo a la matanza de más (k Til i 1 campesinos y a la aparición, determinada por la necesidad tic oponerse a la violencia de las bandas al servicio de los terratenientes y a ia del ejército. De grupos de autodefensa campesina que se transformaron en el movimiento guerrillero que en 1966 adoptó el nombre de Fuer-zas Armadas de la Revolución de Colombia (FARC). En Venezuela, en cambio. Los ingresos generados por el petróleo permitieron mantener la prosperidad económica e impidieron el desarrollo de la guerrilla de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional. Ecuador vivíó entre 1947 y 1979 una etapa en que breves períodos de normalidad constitucional, dominados por la figura del populista Velasco Ibarra, alternaban con golpes militares. Bolivia y Perú experimentaron una sucesión de movimientos pretendidamente revolucionarios, como el del MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario) de Paz Estensoro y Hernán Siles Suazo, que gobernó Bolivia de 1952 a 1964. Más ambicioso y trascendente fue, en Perú, el intento de «revolución desde arriba» del general Velasco Alvarado, que fue derrocado por los propios militares, en un tiempo de luchas campesinas en que aparecíó, en Ayacucho, el movimiento Sendero Luminoso, de inspiración maoísta. Brasil, que en los años cincuenta había crecido económicamente a tasas muy elevadas, seguía manteniendo una gran pobreza rural, de la que surgíó una resistencia que se expresaba desde 1955 a través de las Ligas camponesas de Francisco Juliao. La llegada de la crisis económica condujo a una agitación obrera y campesina que alarmó a los terratenientes, y que se extendíó incluso a los suboficiales del ejército, lo que asustó a su vez a los altos mandos militares. Esto ocurría en un país con una izquierda  dividida e inactiva, empachada de retórica revolucionaria y de utopía, que fue incapaz de formular una alternativa coherente, pero que suscitó la acción de la dictadura militar que se inició en 1964


GURRE RÍA (1947-1960)

.11 „Argentina donde se desarrolló el régimen populista que iba a mayor Y más duradero, personificado por el coronel --des-jc)301::iii,:.:r.Lic Juan Domingo Perón, que .Fue elegido presidente por pri-roc cii io4(). Perón acertó a utilizar y manipular  a los sindicatos en que los trabajadores se integrasen con la ‹<«bur-'1 beil nacional>, la estructura vertical del Partido justicialista, de con un programa «nacional-popular» que tenía un claro influjo '':11"corporativismo fascista. La intervención de los tipos de cambio de las rotaciones tradicionales le proporciónó recursos que ayudaron a ani-n iar la producción industrial y el consumo interior en una política que contaba con el apoyo de los industriales pequeños y medios. Esta prospe-FIL.Ciad, unida al instinto populista de su esposa, Eva Duarte, que fallecíó en 1952 y se convirtió en una figura de culto popular, le proporcionaron unos años de triunfo que duraron hasta que la crisis económica acabó con la euforia del crecimiento, y creó las condiciones para que los militares le forzaron a dimitir y marchar al exilio en 1955.

Los AÑOS FINALES DE LA GESTIÓN DE EISENHOWER

El primer mandato presidencial de Eisenhower terminó con una de sus realizaciones más duraderas, la National Interstate and Defense Highways Act de Junio de 1956, que construyó 66.000 km de carreteras, en una ope-ración que tenía la intención adicional de facilitar los desplazamientos como medio de defensa en caso de un ataque atómico. Dudó en presentarse de nuevo a las elecciones en 1956 a causa de su estado de salud. En Septiembre de 1955 había sufrido un ataque cardíaco que se ocultó al público, y su cardiólogo le advirtió del riesgo que corría optaba a un nuevo mandato. Inició su nueva gestión en momentos de una severa recesión económica y hubo de hacer frente a las revelaciones sobre la Corrupción de algunos miembros de su administración, entre ellos Sherman Adams, su consejero más cercano, lo que contribuyó al desastroso) resultado para los republicanos de las elecciones de mitad de mandato de 1958. Unipol El 10 duj '- cm/armenio del Sputnik ruso en 1957 pro % o la sociedad no' tearneri tr cana una sensación de insel)tiridad que el presidente no podía con poder estar informando sobre la debilidad militar soviética, porque no le convénía disminuir h tensión interna en el bloque de la OTAN De modo


334

sui,o RevoLucióN

que sil réplica al éxito espacial ruso fue la creación de la NASA (National Aeronautics and Space Administration), una organización de carácter ed« vil destinada a promover 1;1 investigación espacial. I-I ¡no de los problemas que no ¿iccr tó ¿t manejar fue el de la lucha por los derechos civiles, un problema en el que no hubiera querido intervenir. I,e había correspondido inicialmente completar una brutal campaña de expulsión ele inmigrantes mexicanos, la operación Wetback («Espaldas mojadas»). Que se había iniciado hacia 1944 y que culminó en el verano' de 1954 con más de un millón de expulsiones. Pero ésta era una cuestión que no suscita discrepancias en el seno de la sociedad estadounidense a diferencia de lo que ocurría con las reivindicaciones de la población i afroamericana. Todo comenzó con la decisión del Tribunal supremo Brown vs. Board of Education de 1954, que declaraba inconstitucional la segregación en las escuelas» A esto siguió la protesta iniciada por Rosa Parks, que el I de Diciembre de 1955 se negó a ceder su asiento a un blanco en un autobús de Montgomery, y fue por ello detenida y procesada: a lo que los afroamericanos respondieron con el boicot a los autobuses de la ciudad. Pronto surgirían conflictos más graves. El intento de aplicar la sentencia que prohibía la discriminación en Little Rock (Arkansas) en Septiembre de 1957 dio lugar a una serie de violencias y a que el gobernador del estado movilizarse a la Guardia nacional para impedir el acceso de los negros a la escuela. El presidente se había resistido hasta entonces a intervenir en estos conflictos, que ni siquiera había condenado de palabra, pero esta vez se vio obligado a enviar tropas federales, ante el efecto que un conflicto racial como éste podía tener para el prestigio internacional de Estados Unidos. Sus peores problemas vinieron ahora de la política exterior. Su secre-tario de Estado, John Foster Dulles, afectado por el cáncer, fue hospitalizado en los días de la crisis de Suez y no se recuperó por completo, lo que le obligó a renunciar en Abril de 1959, un mes antes de morir. El fracaso de las negociaciones con los soviéticos, el agravamiento de la situación en Indochina, su errónea intervención en Indonesia o la deriva de la revolución cubana hacia el comunismo amargaron su gestión en estos años.

wer hubiera preferido personalmente que se respetase la preo-de los padres del sur, que no querían que sus hijitas «hubiesen de sen-se en la escuela al lado de algún negrazo».


I.A GUERRA i- ,\ (1947-1960)

335

Fue en estos unimos momentos de su presidencia, sin John Foster su lado, cuando Eisenhower, de quien uno de los redactores de Ilt":;i,cursos (lijo que «como intelectual dedicó al golf y al bridge el en-sti.I3,nio y la perseverancia que negaba a los libros y a las ideas ifr, empezó ni,liarse cuenta de todo lo que se había hecho en su nombre. Tomó con-inci-a de que había dado demasiado poder a los d o s hermanos Dulles, y que historia le juzgaría por los que éstos habían hecho y, sobre todo, por los críMenes de la Cía, que él no había sido capaz de controlar. Le habían robado su lugar en la historia como un hombre de paz y no le dejaría a su sucesor más que «un legado de cenizas». Pero su mayor y más sorprendente muestra de arrepentimiento fue el discurso de despedida que pronunció en Enero de 1961, donde denunció influencia política del «complejo militar-industrial» y planteó la necesidad de que los ciudadanos controlan la enorme maquinaria industrial y militar ligada a la defensa. Era una clara advertencia acerca de los peligros de corrupción que ofrecía el engaño de la guerra fría, que podía llevar a que se destinase a un gasto militar innecesario, desproporcionado en relación con las amenazas reales a que había que hacer frente, unos recursos que se sustraían así a las necesidades del gasto social que había de atender las necesidades de los ciudadanos. Pero la advertencia no sirvió de nada.


I)

MAREA ALTA (19601968)

Fn la década de los sesenta el mundo vivíó el nivel más alto del movimiento de ascenso del progreso y de la democracia que se había iniciado después de la Segunda Guerra Mundial. Por unos años parecíó que podía mudarse el rumbo de la guerra fría. Con los dos bandos contendientes equipados con un arsenal de armas nucleares capaces de producir la destrucción de la especie humana, no parecía tener sentido arriesgarse a que cualquier incidente imprevisible, que estuvo en muchas ocasiones a punto de producirse, desencadenarse el holocausto universal. Desde 1962, con la solución pacífica dada al problema de los misiles soviéticos en Cuba, hasta La culminación por Nixon de los pactos de la distensión, en 1972, se recorríó un Camino esperanzador. Más prometedores parecían ser aún los cambios que se estaban produciendo, tanto en las sociedades «occidentales» como en las del bando soviético, por iniciativas surgidas de abajo, y muy en especial de los jóvenes, que aspiraban a transformar el mundo para construir sociedades más igualitarias y más justas. «Justicia e igualdad» eran los dos objetivos de esa revuelta «de los descalzos y descamisados de la tierra» que Martín Luther King anunciaba en 1967. Aunque no fueron los descamisado, sino los estudiantes universitarios de los más diversos países quienes protagonizaron las luchas que tuvieron su momento culmi-nante en la primavera de 1968, cuando en Praga se reivindicaba un «socialismo con rostro humano», en París los estudiantes luchaban para cambiar el mundo, en Norteamérica los hippies pretendían demoler la vieja sociedad Con las armas de la contracultura y en China los guardias nios pensaban que de la destrucción de lo viejo saldría un mundo nuevo y mejor.


EL SIGLO DE LA REVOLUCIÓN

(United Nature' 338 un licip() de sueños de solidaridad norte Vue éste. También, el que vio surgir en 1964 en Ginebra la UNCTAD 111 Ference on Trade and 1)development), destinada a ayudar a los C_()11 Países s en vías de desarrollo.'


JOJIN KI:NN•BY John Fitzgerald Kennedy llegó al poder en 1960 con el propósito de enviar el estilo burocrático y rígido de su predecesor. A sus cuarenta yr-años era el presidente más joven de la historia; se rodéó, además, de un un grupo de jóvenes y brillantes universitarios: nombró fiscal general a SU hermano Robert y ministro de Defensa a Robert McNamara y puso a McGeorge Bundy, decano de Harvard, al frente del National securitY Council I (NSC), una institución que dejaría de ser a partir de este monlen lo un mero consejo asesor para convertirse en el órgano fundamental de dirección de la política internacional, puesta directamente en manos del presidente. Hoy sabemos que mucho de lo que rodeaba la imagen pública de este Kennedy juvenil y vigoroso, así como la del entorno feliz del «Camelot» en que habitaban él y su esposa Jacqueline, era un fraude, comenzando por su estado físico, que era tan deplorable que, de haberse conocido, hubiese hecho imposible que se le aceptara como presidente. Kennedy comenzó su gestión en Enero de 1961 con un discurso sobre la defensa de la libertad, como primera muestra de la retórica de la «Nueva frontera» que encubría el pensamiento de un político pragmático y conservador. Su carisma y la promesa de idealismo de su joven admi-nistración, se ha dicho, «ocultaban con frecuencia su cinismo y su conser-vadurismo». Lo que realmente le preocupaba eran los problemas internacionales relacionados con la guerra fría —pidió que en su discurso de inauguración no se tocasen cuestiones domésticas: «i,A quién le importa eso del salario mínimo?»—, y en este terreno su mayor contribución fue haber actuado, salvo en el caso de Vietnam, con una prudencia que le 1. Los países desarrollados marginaron gradualmente a la UNCTAD y pu-sieron las cuestiones de comercio y desarrollo en manos del FMI, del Banco Mundial, de la OECD y de la WTO (World Trade Organization), que impusieron oliberal, acorde con sus intereses.


M \K1' N Al \ 1 ()()( - 1 ()((8)

3 59

esquivar los riesgos de una guerra nuclear. Que pudo 11111 y hien scle los primeros días (de su gesti(")n. Ohcf babor comentado, por ejemplo, con motivo del «incidente de tallado de Cl 23 11c Enero (1c 1()()1 U 5? Que transportaba (k)s bombas  SC estrelló en 1111 campo (le tabaco cerca de 1;1 ciudad de • 111w,()-,-,. 1.3 noticia de que •se había producido una explosión dio lugar t.(ft/1', McNamara y otros dirigentes  fuesen trasladados a un r( en previsión de que se tratase de un ataque nuclear soviético. Noticias concluyentes sobre lo ocurrido, el general 1 ,eMay dio por trataba de un misil soviético y pidió autorización para lan-,, oro que se  I;,11/1 ataque, nuclear en masa contra la Uníón Soviética, a lo que añadió Lilue no importaba si habían sido los rusos o no, ya que un día u otro lo No se sabe muy bien cómo estos nuevos dirigentes civiles, que harían. Llevaban pocos días en el gobierno, pudieron impedir que se desencade-nace la represalia que los militares propónían. Este fue, en todo caso, el inicio de un enfrentamiento con los altos mandos militares que no haría más que enconarse. Más grave fue aún el problema que le planteó la operación para liquidar el régimen de Castro que la Cía había preparado en tiempos de Eisenhower como respuesta al giro a la izquierda de la revolución cubana. Era del mismo estilo que la que se realizó para derrocar a Arbenz en Guatemala en 1954, pero en mayor escala y usando esta vez exiliados cubanos anticastristas. Se iniciaría con un desembarco apoyado por un ataque aéreo previo,

efectuado por aviones norteamericanos camuflados. Según el plan original, «se espera que estas operaciones precipitaron un gran levantamiento en toda Cuba y causarán la revuelta de un amplio sector del ejército y la mili-Cía», con la previsión de derribar a Castro «en un par de semanas». La Cía garantiza los resultados del proyecto de desembarco; pero parece claro que quienes lo habían diseñado contaban con que, si no se obténía un éxito inmediato, se recurriría a una intervención aérea y naval norteamericana. Kennedy, que encontró el plan ultimado, frustró esta perspectiva al dejar claro que no toleraría que Estados Unidos apareciese implicado di-rectamente en él, lo que hubiera hecho inviables sus proyectos de acercamiento político a América Latina. De modo que, cuando llegó el momen-to, resistíó a las presiones de los militares que esperaban imponerse al Joven e inexperto presidente (el almirante Burke había embarcado ya dos batallones de marines para enviarlos a Cuba).


340 11 desembarco en Bahía de Cochinos (Playa Un r6n), iniciado() 17 dt. Abril de 1961, fue un desastre total (con 114 muertos y un, .2(f) )- neros). Fi episodio) acabó con la destitución de A len Du In de la jefatura de la Cía,' y con Kennedy organizando a partir de este moments) propios planes contra Cuba. En la llamada -operación Monge"e„. U . Proyectaba campañas de sabotaje. Operaciones de guerra sucia e intento(:, de asesinar a Fidel Castro, en colaboración con los hombres de la mafia, Cuatro meses después, el 17 de Agosto de 1961. Ernesto -C7 E-, vara contactó en Uruguay con Dick Goodwin. Asesor de asuntos latín cp,_ mericanos de la Casa Blanca. Y le ofrecíó el inicio de negociaciones para llegar a un modus vivendi sobre la base de una serie de concesiones: pero Kennedy no estaba interesado en negociar. Puesto que estaba convencido de poder derribar al gobierno castrista con sus operaciones encubiertas. La consecuencia de esta negativa fue que en Mayo de 1 %2 se firma-sen acuerdos secretos entre Castro y el gobierno soviético. V que los cu-banos banos acaban aceptando la propuesta de Jrushchov de instalar en la isla misiles rusos que habían de defenderles de una posible invasión norteamericana.

LE. SiCil O DL LA PLV013;(

Tras el fracaso de la operación contra Cuba la política de Kennedy para Latinoamérica combinó la retórica de la Alianza para el progreso. Que se presentaba como un generoso plan de ayuda y cooperación para promover la democracia, con el establecimiento de relaciones permanentes con los militares de estos países, a los que se les proporcionaban armas y apoyo para que se hicieran con el poder. De 1961 a 1963. Con Kennedy al frente de Estados Unidos, seis gobiernos latinoamericanos elegidos fueron derribados por golpes militares. Como afirmaba en 1968 un documento in-sno »Cía las juntas militares de los países del sur eran buenas para unque la Cía siguió operando con muy escaso control. Por aquellos organizando un complot para asesinar a De Gaulle que Kenen-hasta meses más tarde, cuando los franceses lo descubrieron y. Fotestaron. Kennedy se disculpó, confesando al embajador francés que la Cía ra poco menos que incontrolable. 3. Conocemos hoy el informe sobre los intentos de la Cía de asesinar a iticos extranjeros que la comisión Rockefeller redactó en 1975. La mayor parte de las 86 páginas de este informe están dedicadas a los planes para asesinar o aron entre 1961 y 1965.


MAREA ALTA (1960-1968)

341 dos unidos, puesto que se habían mostrado como la Única fuerza Esta controlar en ellos las crisis políticas. La ley y el orden de los oradores eran mejores que la confusión que engendraba la democracia dictad Marzo de 1968 un diplomático norteamericano que regresaba de. érica Central, Virón Vaky, expresaba en un informe todo el honor Alilla situación que había visto y su angustia por la complicidad de Estados Unidos: «No es que no hayamos podido hacer nada por evitarlo, sino decile' nunca . Lo hemos intentado». Tal vez hemos pensado, añadía, «que es »111 buena táctica, y que mientras sean comunistas los que resultan muer-tgoisc todo va bien».

La complicada situación a que hubo de hacer frente en los primeros meses de su gestión condiciona a Kennedy en su encuentro con Kruschev en Viena, a comienzos de Junio de 1961. Una reuníón en que Jrushchov se equivocó tratándolo con dureza, sin darse cuenta de que, a diferencia de Eisenhower, Kennedy aspiraba a una cierta distensión. Kennedy regresó a Washington resentido y con deseos de devolver el golpe. Jrushchov aceptó en Agosto de 1961 la sugerencia del dirigente de la. DDR Walter Ulbricht de levantar una barrera de separación entre las zo-nas soviética y occidental de Berlín, con el propósito de cortar el flujo de ciudadanos que pasaban al oeste y dificultar las numerosas actividades de espionaje y subversión que se organizaban desde la zona occidental. Kennedy dijo en privado: «un muro es muchísimo mejor que una guerra», pero no dejó de aprovechar «el muro de la vergüenza» como objeto de propaganda. La crisis de Berlín había puesto en evidencia los riesgos que implica-ba la política de Eisenhower, que en una situación como ésta no tenía más respuesta que la amenaza del holocausto nuclear. A comienzos de 1961 Bundy descubríó la existencia del SIOP con sus planes para atacar globalmente y sin previo aviso la Uníón Soviética y China, y supo que los militares tenían desde 1957 una autorización, dada por Eisenhower, para utilizar armas nucleares cuando el presidente estuviese muerto o incapacitado. El general Maxwell Taylor propuso Corno alternativa a esta política def, Lanza un programa de «respuesta flexible», que implicaba aumentar ''encía. Militar norteamericana en el mundo, con la idea de que la • P lIon en guerras limitadas era una forma más adecuada de enfren-artici, • ,


342 tarse a los avances parciales del comunismo. Y de prevenir cf)r, estallido de una nueva Guerra Mundial. Que confiar tan sólo en la che de la disuasión nuclear. Se í ría in\, ndo en misiles y en arena,hacia cleares. Pero se aumentaría coniclerahlemente el gasto global en defer":4- quc 11(-6 con Kennedy al 13 (-4 del V\;f3. En 10 que fue -el apogeo militarización de Estados Unido después de 1945». La carrera hacia el espacio. Nacida de la necesidad de replicar a ion éxitos espaciales de los soviéticos Con una operación de prestigio. Jo a iniciar un programa para llegar a la Luna antes del fin de la década Era un proyecto muy costoso. Que consumíó recursos que podían haber tenido una considerable trascendencia social. Y que resultaba de escasa utilidad. Sin más finalidad que la propagandística. Pero en la medida en que la idea de la llegada a la Luna como victoria sobre los soviéticos en la carrera del espacio había prendido en el público. Tos norteamericanos se encontraron atrapados por el monstruo que hablan creado.

EL SIGI r) DE *kREVOLUCIÓN

El 16 de Octubre de 1962 la Cía informó que las fotografías obtenidas por los aviones U-2 mostraban que había misiles soviéticos en Cuba. Comenzaron entonces las reuniones cae Kennedy con el ExComm (un grupo reducido, que actuaba como comité ejecutivo del NS C) para decidir cómo responder a esta amenaza. La propuesta de 1a mayoría era invadir la isla. Y lo mismo opinaron, con mucha más insistencia, los militares en la reuníón que el presidente mantuvo con el Joint Chiefs of Staff, así como los líderes del Congreso con los que habló el 22 de Octubre, antes de dirigirse al país. Una invasión implicaba arriesgarse a que algunos de los misiles instalados en la isla se lanzaran contra Estados_ y causarán un gran número de víctimas. Aunque el riesgo más grave era el de que los rusos replicarán a la invasión tomando Berlín y se inició una escalada que podría conducir a una nueva Guerra Mundial. Finalmente, el sábado 20 de Octubre se decidíó optar por un bloqueo naval —una «cuarentena»---, que impidiese que llegaran a Cuba las em-barcaciones que estaban transportando más misiles. Kennedy había decidido() jugar la carta de la amenaza para forzar a Jrushchov a la negocia-.

9

Ift tt ti-■ al ft ~Ir afk qt ft II

re, a las 7 de la tarde, anunció por televisión Micas en Cuba y su propósito de iniciar el os se desplegaron por el Caribe y se prepa-e necesitaba que interviniesen. La cuaren-


MARI A Al 1 A ( 19()() 1968)

-343

culpe/t.', (.1 1111,.H.Oirs 2/1 ui;u1;ina< ; propio) tiempo que 1w, ici 13 11()Il:11,1(•1 iCana's p011f;111 1 0',FrOM -2. A un paso de 1;1 11"1/", rioch.Jr, por primera en die( ;mos, .1•11`111 jil.Hov pf.(11("A() p<11. Etdf. ; (1(• ) 1 1 ; r- fa , y puso en alerta las fuer-, ,s la vez que (1L, 1:11)3 que lo', ( ()hetes ítvlalados en Cuba tenliticffic ‘Icicludvirt, pcf() 1u) trató de forzar el bloqueo. LI viernes er;01 nevó Washinrium 1W pf-inter comunicado (le .1ri dicho en que ,0 pic ocupaci(n por la ►gravedad de unas circunstancias que podían 1::,0,111,•,1 .1 un ilt causto nuclear y pedía garantías de que no iba a ín-:,3,ii1 ( ',iba. A éste le( siguió, a primera floral el sábado 27, otro mensaje (etc.,c plantea la eventualidad (l(. La retirada de 105 misiles rusos en cambio (k' (I11 foliados unidos hiciera lo mismo con los Júpiter ijt habían instalado en Turquía. Kennedy contestó aceptando, en una nota que su hermano Robert en-!Lació en mano al embajador ruso Dobrynin, y Jruschov, que creyó que Kennedy estaba sometido a presión y que se corría el riesgo de un ataque inmediato a la isla, decidí 6 desmantelar los misiles. Los dos factores decisivos (le este resultado fueron la prudencia de Kennedy para evitar el conflicto (oponerse a la respuesta violenta que propónían los reunidos en el ExComm, incluyendo a su hermano Robert: y, sobre lodo, la actitud de Jrushchov, que aceptó un acuerdo que había de aparecer ante. Los suyos como una rendición. Una de las consecuen-cias de la crisis cubana fue que la. Uníón Soviética emprendiese una escalada de rearme con el fin de no volver a. Encontrarse en el futuro en una situación de inferioridad ante una nueva amenaza de guerra. El episodio de los misiles soviéticos en Cuba influyó en la conducta política posterior de Kennedy, obligándole a mantener un equilibrio entre la necesidad de seguir firmemente el curso de la guerra fría, como lo de-

4. Los analistas de la DIA (Defense Intelligence Agency) confirmaron que las tuercas soviéticas estaban en alerta; pero 110 se preparaban para la guerra. Más inquietante resultó el hecho, conocido mucho después, de que el 28 de Octubre los responsables norteamericanos de unos depósitos secretos de misiles en Okinawa recibieron la orden de lanzar misiles con carga nuclear. Algo que afortunadamente no hicieron. 5. No renunciaba, en cambio, a proseguir la campaña de terror en Cuba, que tuvo un nuevo episodio, un atentado() que causó un gran número de muertes en una industria, el 8 de Noviembre, cuando aún Iu) habían sido retirados de Cuba todos 1 s misiles soviéticos.


344

EL SIGLO DE LA REVOLUCIÓN

seaba opinión pública norteamericana, y el temor a que una impru cienci, condujese a una ,uen-a total. Con el propósito de favorecer la distensión Kennedy pronunCiÓ el 10 •de Junio de 1963 un discurso en la Amerie n' university de Washington en que manifestaba su voluntad de contribuir" crear ,din-mundo de paz en que los débiles estén a salvo y los fuertes se, a justos», y anunció que se iban a iniciar conversaciones con Moscú par discutir la prohibición de pruebas nucleares, a la vez que comunicaba que Estados Unidos renunciaba a efectuar pruebas en la atmósfera. Este cambio de rumbo exigía tranquilizar previamente a los aliados • europeos  que estaban ya indignados por el hecho de que Estados Unidos hubiese asumido en el caso de los misiles cubanos un riesgo de conflicto sin consultarles—, que temían ahora que una negociación directa

entre Washington y Moscú pudiera significar su marginación. El momento estelar de este viaje a Europa fue su visita a Berlín, donde se propónía expresar su apoyo decidido a los berlineses del oeste. En el avión quiso elaborar una frase inspirada en la latina «Cives romanus sum», para manifestar, en mal alemán, «yo soy berlínés». La agresividad del lenguaje con que se había expresado en este discurso del 26 de Junio en Berlín contrastaba con el tono que había empleado quince días antes en la American University; pero no obstaculiza las negociaciones que llevaron a la firma, el 5 de Agosto, de un tratado entre Estados Unidos, la Uníón Soviética y Gran Bretaña para prohibir los ensayos nucleares en la atmósfera.

En el tema de los derechos civiles Kennedy fue poco más que «un espectador», que supo crear esperanzas de reforma, pero no se arriesgó a realizarlas (en privado se quejaba de que los negros fuesen tan intransigentes en sus reivindicaciones). Manejó con mucho cuidado el problema que planteó James H. Meredith, un negro de veintiocho años, veterano de las fuerzas aéreas, cuando pretendíó ingresar en la Universidad de Mississippi, lo que dio lugar a incidentes que obligaron a desplazar más de veinte mil soldados al campus. Fue precisamente esta crisis la que motivó su gesto más decidido en este terreno, que fue el discurso que pronunció p ele-prometer t visión el 11 de Junio de 1963 para referirse a estos acontecimientos y prometer una futura ley de derechos civiles. Las cosas estaban cambiando; como Schiesinger escribía estos días en su diario, el movimiento por los civiles «se había Convertido de súbito en una revolución


M∎U1

( 1 t)()( ) 1 ()(1K ) 00 el 1111 dt.' 101/al pron, (111\ 1111(1 ti 11 P.;t1id:1(1 i(), cl )8 (h. , " 11."" » (),I" 1()() una 1,1;111 11);11( h, .1►1 cli 1,1 P." 1' P-1"'" LIR 1111 1 !II:MI 1g. Atm 1,11 1,1 (k",1 1),1 1 /i1 1 1 Ic` Kenn, (1,, 1 y  (1C ella' (1 Id y. Al u() ( (m.(1,11111(), prepa ‘1 4,1.111 ,ii\p(),,1(1\ LIC W'111 iddd pina COVIte cl ) (11k, ›,,," que pudie. Sl\ film‘ en una manifestación vi()Ienta. -yodo dcsan.0110 pacíficamente, con un network• dim:uso de \larlin 1 King acerca de su sueño de igualdad(1, qm.. Contribuyó a co N3 actinides (le una parte (que la población blica norteamérica rc,recto a la, discriminación 1)uranie toda la mañana, bien tira, 13 manifestación pasaba ante las ventanas de la Casa Blanca, Ken-- nc,• manténía con sus asesores una reuníón sobre  iClam. Más tarde „ , • traer un televisor y escuchó el discurso ele Kong, al que el presidente reacciónó diciendo: «Es bueno; es condenadamente bueno». Lo que ic había impresionado era la capacidad retórica del orador, más que sus ideas.

Su mayor error político fue seguramente el que se refiere a Vietnam, aunque la decisión de optar por mantener la división del país y dar un apoyo incondicional a Diem fuese una herencia que recibía de Eisenhower y que no podía cambiar a la ligera. Los norteamericanos no supieron entender que la guerrilla del FMLN —que denominaban Vietcong, «comunistas vietnamitas», en su empeño por ignorar su trasfondo nacionalista— estaba constituida esencialmente por hombres del sur y que su fuerza se basaba en el descontento de los vietnamitas hacia el gobierno corrupto y dictatorial que ejercía Diem, asociado a su hermano, que era el jefe de la policía, y a la esposa de éste, Madame Nhu, quien con sus intervenciones contribuyó a sublevar a la mayoría budista. Convencido de que todo se debía a la acción de vietnamitas del norte infiltrados, Kennedy optó por aumentar su apoyo a Diem con acciones de contrainsurgencia y con el envío de instructores norteamericanos, lo que significaba entrar por el camino de una guerra encubierta, dirigida Por la Cía. Se vivíó por un tiempo en la ilusión de que Diem estaba ganando la guerra y conquistando a la vez el afecto de sus súbditos, debido a que los militares y la Cía falseaban los informes que enviaban a Washington.


j j< 1)1 I /\ R VW r(- IÓN

rellielt3 de blidisi.1\. 1113\ 01-itatiOs en el f)()S MOtiltmiry, ."11. 1;1 1(-1 pr-k)pit, convencidos (1(. 346flasia que en el %terral() (1,, 19(), i)iern pr„vo:',/ínl:gi(fe:;-ii;rrírnraii;iirr::::pumx:Iirrhtiíea ganar,: ,ccula C11 el mier el régimen corrupto de la preparahtin comuras contra el presidente y contra su hen-Mino« Ken que se diese un golpe militar que se inició ei denedY acepto finalmente N iellIhre que acabó con el asesinato de los dos hertnanos.6 Cuando ikrk)' a la Casa Blanca la noticia de k) ocurrido« el presidente y Bund„i, -g4 amena. Ron 111 muerte de los hermanos Diem, pero se alegraron del reuit, Bundy éste «era un ejemplo del tipo aceptable de golpe militar». Jdcl t :1 ati(rjn: Diciembre de este mismo año llegaban a Vietnam 32 helicóp contingente de cuatrocientos hombres encargados de manejarlos. Se in, daba así la escalada de la participación norteamericana que iba a contli: filiar Johnson.

El programa de distensión con los soviéticos no era bien recibido por una parte de la sociedad norteamericana, en especial por los grupos de extrema derecha, sostenidos con el dinero de los empresarios, que pasaron ahora de las amenazas verbales contra el presidente a la organización de intentos de magnicidio. Su discurso pacifista de Junio de 1963 contribuyó a que aquel otoño arreciaba la feroz campaña de la extrema derecha, que acusaba al presidente y a toda su administración de ser comunistas. Te-miendo que el tema de la prometida ley de derechos civiles podía dividir al partido Demócrata en el sur, lo que hubiera sido nefasto para sus aspiraciones a la reelección, Kennedy decidíó hacer un viaje a Texas. Mientras recorría las calles de Dallas, el 22 de Noviembre de 1963, fue objeto de un atentado que le causó la muerte. El magnicidio de Dallas sigue siendo en la actualidad un aconte-cimiento con muchos aspectos oscuros. A los pocos minutos de recibir la noticia del atentado, su hermano Robert Kennedy trató de averiguar si sus autores eran la Cía. Los cubanos anticastristas, los millonarios petroleros


os en los últimos años han demostrado que no r el golpe proviniese de una especie de conju-n que los altos mandos estaban ausentes de ni o durante mucho tiempo, sino que fue adopta-

011E1" ti=* 1.11k


1 ,1 R ALTA ( I 960-1968) ici-c\a, la mafia o una combinación de los esfuerzos de todos ellos. La oficial que patrocina la Cía, y que fue la que publicó finalmente 1,1 con-lisie-5n Warren, nombrada para investigar el asesinato, fue que -(,se harvey Oswald, por motivos no determinados, había actuado solo en muerte de Kennedy». Era la interpretación políticamente tranquilizadora que convénía vender al público. Desde entonces se han publicado las más diversas teorías conspirativas para explicar el atentado, ninguna de las cuales resulta Convincente. Aunque en la mayor parte de ellas aparece la sospecha de una participación de la Cía, que se ocupó después de ocultar parte de la evidencia que se puso en manos de la comisión Warren.'

LA PRESIDENCIA DE JOHNSON

El asesinato de Kennedy dejó en el poder a su vicepresidente, Lyndon Baines Johnson, un texano de cincuenta y tres años, que había sido maestro en el sur, antes de convertirse en un político profesional y en uno de los más expertos manipuladores de la actividad parlamentaria en el sena-do. Se sentía a sí mismo como un progresista al estilo del New Deal, y opinaba que «Kennedy es demasiado conservador para mi gusto», pero, obligado a enfrentarse a una elección presidencial en el plazo de un año, era consciente de que éste no era el momento adecuado para introducir cambios en la política que había recibido de su predecesor. Johnson difería de los hombres del equipo de Kennedy que conservó a su servicio por su preocupación por los problemas internos de la sociedad norteamericana, lo que lo convirtió en última instancia en un personaje mucho más importante que Kennedy para su país. Aspiraba a continuar la política de reformas de Roosevelt y formuló un programa para una «Gran sociedad» que incluía declarar la «guerra contra la pobreza». Ello ocurríó en unos breves años de predominio en las cámaras del partido Demócrata, con el apoyo de políticos como Hubert Humphrey y del sindicato AFL-C10, que facilitaron que se llevara a la práctica una

7. Esta era también la opinión de De Guille, que, como se ha dicho, había sido objeto de un intento de asesinato por parte de la Cía. Como le dijo a Peyre-f»te‘ estaba seguro de que la Cía había operado con Kennedy como lo había intentado con él, asociándose con extremistas y preocupándose ante todo de cu-brir su Participación.


Entradas relacionadas: