Noviazgo, Matrimonio y Familia: Doctrina de la Iglesia sobre el Amor, la Castidad y la Sociedad

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3) Noviazgo

El noviazgo es una preparación para el matrimonio. A pesar de la intensidad de la experiencia, aún no hay un compromiso definitivo y público, de modo que no se puede realizar la entrega plena que se da en el amor humano. El verdadero amor humano debe suponer entrega del cuerpo, intimidad y vida en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza. Si la entrega no alcanza este nivel de compromiso, entonces es una falsa entrega. La espera, la paciencia y la valoración de uno mismo son elementos vinculados a la castidad. En coherencia con lo anterior, la Iglesia no puede aceptar uniones a prueba, que consisten en mantener relaciones sexuales prematrimoniales cuando existe intención de casarse.

5) La familia y la sociedad

La sociedad occidental está llena de contrastes. Por un lado, las encuestas muestran que la familia es una institución altamente valorada. Por otro lado, recibe más ataques que defensas por parte de los legisladores mediante el divorcio rápido y la equiparación de las parejas de hecho con el matrimonio. Se puede hablar de cuatro elementos desestabilizadores:

Elementos desestabilizadores

  1. Secularización de la sociedad: las realidades humanas se conciben como cerradas a la trascendencia. El matrimonio, en consecuencia, se considera como una simple relación afectiva y su horizonte se reduce a formar una convivencia satisfactoria para ambas partes.
  2. Deformación del sentido de la libertad: desligar la libertad del bien humano conduce a dejarse dirigir por los sentimientos y los impulsos más irracionales; la libertad queda reducida a la capacidad de elección personal. Lo importante sería que yo elijo, no que lo que yo elijo sea lo mejor.
  3. Individualismo: este ideal de vida centrado en uno mismo no permite construir una auténtica comunidad de personas ni establecer vínculos profundos.
  4. Nuevos modelos de familia: un estadio de fútbol se puede definir como una extensión de césped rodeada de miles de asientos. Lo que se dice es cierto, pero no define un estadio de fútbol, pues esas características no son básicas.

Algo similar ocurre con el matrimonio si se define como dos personas que se aman, que dan su consentimiento para unir sus vidas en lo sexual, lo material y lo económico. Se trata de una concepción que se basa en características no esenciales.

4) Matrimonio

Tras un periodo de noviazgo, uno puede estar convencido de haber encontrado a la persona adecuada; alguien que nos quiere bien y a quien queremos tanto como para dárselo todo y para recibirlo con todas sus virtudes y defectos. El matrimonio es una alianza por la que el varón y la mujer constituyen entre sí una íntima comunidad de vida y amor que se ordena al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole. No se trata de una institución originariamente cristiana, ya que está presente con las mismas características esenciales en casi todas las culturas.

Características esenciales del matrimonio

  • Monógamo: de un hombre y una mujer que se unen para formar una comunidad de vida y amor, de manera que ya no son dos sino una sola carne.
  • Indisoluble: la unión matrimonial implica la donación mutua incondicional de quienes lo constituyen.
  • Orientado a la procreación: la unión matrimonial abierta a la vida y a la transmisión de la vida humana.

Orientado a la procreación: Dios bendijo a Adán y Eva diciéndoles: 'Sed fecundos y multiplicaos; llenad la tierra'. Cristo elevó el matrimonio a la dignidad de sacramento, fuente de gracia y de santificación para quienes lo contraen. Los esposos cristianos han de reflejar en sus vidas la entrega total de Cristo por la Iglesia, que derramó hasta la última gota de su sangre por la salvación del género humano. Así pues, la familia debe entenderse como una Iglesia doméstica.

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