La Novela Picaresca: Origen, Rasgos y Obras Clave del Renacimiento Español

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Novela Picaresca

La Prosa Narrativa en el Renacimiento

En el siglo XVI se escribieron en España obras narrativas pertenecientes a diversos subgéneros novelescos. El género medieval de los libros de caballerías penetró con fuerza, y junto a él se cultivaron otros tres subgéneros: el pastoril, el morisco y el picaresco.

La Novela Pastoril

La novela pastoril es un subgénero que se vincula con la tradición bucólica clásica, ya arraigada en la poesía renacentista: la naturaleza idealizada es el marco en el que se desarrollan las historias de amor de los pastores.

La Novela Morisca

Las novelas moriscas narran hechos relativos a las luchas fronterizas entre moros y cristianos. Este subgénero se caracteriza por la idealización de la figura del moro y la tolerancia entre las culturas árabe y cristiana.

Sin embargo, el más importante de los géneros narrativos del Renacimiento nace con una novela anónima, El Lazarillo de Tormes, que presenta las características definitorias del nuevo género denominado novela picaresca.

La Novela Picaresca: Rasgos Fundamentales

Los rasgos principales son:

  • El protagonista, el pícaro o la pícara, narra su propia vida desde la infancia; es, por tanto, un relato autobiográfico.
  • El pícaro es hijo de padres sin honra, hecho que empieza declarando cínicamente. Suele ser un ladrón que utiliza trucos ingeniosos para robar. Aspira a ascender en la escala social, pero no logra salir de su estado miserable: cuando parece que ha logrado un éxito en sus planes, le sucede una desventura; suerte y desgracia se alternan en su vida.
  • No narra sucesos fantásticos, sino verosímiles, de ahí su realismo.
  • Presenta una estructura episódica abierta, siempre con una posible continuación. En efecto, la novela se compone de escenas sueltas, en diferentes lugares y con distintos personajes, cuyo único lazo de unión es el pícaro. Este rasgo favorece la sátira.

Estos rasgos aparecen desde la obra que inaugura el género: El Lazarillo de Tormes, a la que se fueron añadiendo otras novelas posteriores. Entre ellas destacan Guzmán de Alfarache I y II, de Mateo Alemán; La pícara Justina, de Francisco López de Úbeda (que presenta por primera vez como protagonista a una mujer), y El Buscón, de Francisco de Quevedo.

El Lazarillo de Tormes: Obra Fundacional de la Picaresca

El Lazarillo de Tormes es un relato autobiográfico del pregonero Lázaro de Tormes, quien narra su vida desde que nace en Tejares hasta que obtiene su cargo en Toledo. La importancia de esta novela breve es que constituye la primera novela moderna.

Autoría e Interrogantes

La autoría de El Lazarillo está rodeada de interrogantes. Se ignora la fecha exacta de composición, aunque las investigaciones apuntan a que puede datar de alrededor de 1550. En cuanto al autor, es una obra anónima. Tampoco sabemos cómo era o pensaba el autor, aunque se barajan dos posibilidades principales:

  • Abundan en la novela alusiones satíricas al clero. Según algunos, el autor habría propugnado una reforma de las costumbres eclesiásticas, con una intención sinceramente cristiana, en la línea reformista de Erasmo de Róterdam.
  • Otros críticos establecen la hipótesis de que pudo ser un judío converso, o un converso «a medias», que hostigaba a la sociedad cristiana de su tiempo, de ahí que, por precaución, guardara celosamente el anonimato.

Estructura y Estilo

La obra se organiza en siete tratados. Los tres primeros tienen una organización gradual y su tema fundamental es el hambre:

  • Tratado I: El protagonista sirve a un ciego tacaño y mezquino, al que tiene que engañar para poder comer. Cuando entra a servirle es un niño inocente, pero a su lado aprende toda suerte de malicias y, cuando lo abandona, sabe ya más trucos que él.
  • Tratado II: Sirve al cura de Maqueda, un clérigo avariento que no lo alimenta y a quien tiene que robar los bodigos (panecillos) con alardes de ingenio; es peor amo que el ciego.
  • Tratado III: Lázaro sirve a un escudero en cuya casa no hay nada. El escudero trata bien a Lázaro, frente a la crueldad de sus dos anteriores amos; Lázaro siente piedad por él y mendiga para alimentarlo.

Los siguientes cuatro tratados son muy breves y en ellos Lázaro sirve a un eclesiástico vendedor de bulas, a un maestro de pintar panderos, a un capellán que lo emplea como aguador y, por fin, en el Tratado VII, obtiene el cargo de pregonero real. Un arcipreste lo protege y Lázaro se casa con una criada suya, lo que da mucho que hablar en la ciudad. Toda la obra muestra el cumplimiento de una profecía.