Nociones

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Tema 2: Las Demostraciones de la existencia de Dios


Para Descartes lo único que resiste a la duda es el cogito, pero cabe aún la duda ante otras evidencias pues aún no se ha superado la hipótesis del Genio Maligno que nos engañe en nuestros razonamientos ciertos y evidentes. Por tanto, para seguir construyendo el resto de verdades necesita otras verdades que no sean el cogito. El medio que emplea es recurrir a la idea innata de Dios, demostrar que existe y que esta existencia imposibilita la hipótesis del Genio Maligno. Por consiguiente, parece haber un círculo vicioso en su filosofía, pues hasta que no llegue a la idea de Dios nuestras evidencias racionales están en suspenso. En los textos intenta demostrar la existencia de Dios, y lo hace partiendo de la idea de Dios. El principio que propone descartes es que cuanto mayor es la percepción objetiva de nuestras ideas, tanto más perfecta debe ser su causa. La falacia que comete aquí Descartes es que emplea aquí el sentido causa en sentido medieval y aristotélico, pues el concepto causa en la física moderna solo implica una anterioridad en el tiempo y una conexión regular entre dos fenómenos.

-El primer argumento se basa en la idea de un ser perfecto:

Dado que somos seres imperfectos y limitados, pues dudamos, cómo es posible que en nuestra mente encontremos la idea de un ser perfecto e infinito, es decir Dios. Esa idea no la podemos crear nosotros. Por consiguiente, la idea de Dios ha sido puesta en nosotros por Dios mismo. Luego Dios existe.

-Argumento basado en la imperfección y dependencia de mi ser (no se encuentra en los textos):

Además, yo no me he podido causar a mí mismo, pues de lo contrario me hubiera dado todas las perfecciones que soy capaz de concebir, sino que he sido causado por alguien superior a mí y capaz de hacer o crear todas las cosas. 

-Argumento ontológico:

Partimos de la idea de un ser perfecto, infinito y absoluto. Descartes considera del análisis de la idea de Dios que si en su esencia deben estar comprendidas todas las perfecciones, es imposible por tanto que le falte el atributo de la existencia. En la esencia de Dios, en su idea, está comprendida de un modo necesario, la existencia, pues la existencia es la perfección primordial. Si pensamos en Dios, este tiene necesariamente que existir. Este argumento tiene su origen en San Anselmo que propuso que negar a Dios sería contradictorio, pues hasta el ateo tiene la idea de Dios, es decir de lo perfecto, y a lo perfecto no le puede faltar la existencia. El argumento ontológico ha sido muy criticado sobre todo por Tomás de Aquino, porque no puede darse un salto del orden lógico (del pensamiento) al orden real (de la existencia): de la idea de Dios no cabría afirmar su existencia; una cosa es la esencia y otra la existencia.

Mucho más importante que las demostraciones de la existencia de Dios es la función de Dios en la filosofía cartesiana. Pues Descartes como ocurre en la teología clásica identifica al Dios absoluto y omnipotente con el Dios bueno de la teología cristiana, en el cual destaca la causalidad y la veracidad. Además Dios es la verdad máxima y fundamento y garantía de toda verdad: Dios no nos puede engañar, ni permitir el engaño absoluto. Se refuta de este modo la hipótesis del Genio Maligno y por tanto podemos confiar en nuestras evidencias racionales. También se convierte en garantía de que nuestros sentidos tampoco nos confunden normalmente. Por consiguiente, aceptamos que hay mundo y cosas materiales. Sin la idea de Dios Descartes nunca hubiera podido salir del laberinto de la mente a la realidad extramental.


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