Niveles de Lenguaje: Culto y Coloquial en la Comunicación
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Niveles de Lenguaje: Culto y Coloquial
El lenguaje se manifiesta en diversos niveles, adaptándose a diferentes contextos y situaciones comunicativas. Estos niveles, también conocidos como variedades diastráticas o sociales, reflejan el grado de formalidad, el conocimiento de la lengua y el entorno en el que se utiliza.
Nivel Culto
El nivel culto es empleado por personas con un profundo conocimiento de la lengua. Esto implica un dominio de las reglas gramaticales y ortográficas, un amplio repertorio léxico y la capacidad de utilizar estos elementos de manera correcta y eficaz.
En la lengua oral, este nivel se utiliza en discursos académicos, reportajes periodísticos y conferencias políticas. En la lengua escrita, es el nivel predominante en libros y textos publicados en general. El nivel culto se adhiere a la norma lingüística con la mayor fidelidad.
Características del Nivel Culto
- Se emplea principalmente en la lengua escrita.
- No se producen relajaciones de ningún tipo, prestando atención a la pronunciación (por ejemplo, no se omite la -d- intervocálica).
- La ortografía es correcta y la sintaxis de las oraciones es precisa.
- Emplea los conectores de manera adecuada.
- Utiliza un vocabulario variado, especializado y preciso.
- Evita frases interjectivas, comunes en el habla coloquial.
Nivel Coloquial o Familiar
El nivel coloquial o familiar es el lenguaje que se utiliza de forma natural y espontánea en la conversación diaria, en ámbitos familiares o entre amigos. Se caracteriza por su espontaneidad, imprecisión en la vocalización, la sintaxis y el vocabulario, y una marcada expresividad.
Rasgos del Nivel Coloquial
- Interjecciones o locuciones interjectivas: ¡Anda! ¡Hombre!, ¡No me digas!, ¿eh? …
- Empleo de “tú” o “uno” en lugar de la primera persona: Uno no sabe ya qué pensar de la crisis. Te portas bien y te lo agradecen así.
- Construcciones pleonásticas (con valor enfático o expresivo): Lo vi con mis propios ojos…
- Abuso de PERO y QUE al inicio de la frase: Que no es verdad eso. ¡Pero qué me dices…!
- Frases inacabadas: Si yo te contara…
- Abundancia de diminutivos, aumentativos y despectivos: calorcito, tontorrón, cancioncilla, etc.
- Refranes y frases hechas: Apañados estamos, a buenas horas mangas verdes…
- Palabras que resaltan la continuidad de la conversación: Pues no sé qué decirte…
- Abundancia de muletillas: Esto es …, es que …
- Repetición de palabras en la frase con valor enfático: ¡Que te digo yo que no! Y es que no. ¡Es mala, mala, mala!
- Abundancia de adjetivos y adverbios valorativos: Estupendo, me parece estupendo. ¡Vimos una peli maravillosa, magnífica!