Nietzsche: Vida, Voluntad de Poder y Crítica a la Moral y la Metafísica Occidental
La epistemología considera que únicamente podemos descubrir la esencia del mundo a partir del arte. El verdadero artista es aquel que acepta la vida.
En su estudio El nacimiento de la tragedia, Nietzsche investiga el nacimiento de la cultura occidental y la analiza a partir de dos categorías complementarias de análisis estético: lo apolíneo y lo dionisíaco. Lo apolíneo representa el ideal de belleza y proporcionalidad; lo dionisíaco representa la desmesura, lo inacabado y el devenir. Ambas categorías se estimulan y se necesitan mutuamente.
Sin embargo, esta unidad se vio truncada por la tradición socrática, al poner la vida en función de la razón en lugar de poner la razón en función de la vida. La ruptura de estos dos valores es la base de la cultura occidental, que nace al subordinar la vida a la razón. A partir de Sócrates comienza la decadencia, al pensar que la libertad y la voluntad deben estar fundadas en el logos, en la razón.
La cultura occidental ha puesto el mundo real del devenir en función de un falso mundo estático. Nietzsche combate el cientificismo por considerarlo aliado de la metafísica, al sustentar como verdad objetiva un orden eterno que la ciencia pretende descubrir. Este orden eterno se basa en el lenguaje, que aprisiona el pensamiento en conceptos fijos y estáticos.
El propósito de Nietzsche es destruir la metafísica, la religión y la moral, por estar sustentadas en un mundo que no es real. La verdad objetiva no existe: todo está en devenir, la realidad se nos presenta como un cambio constante y toda verdad es interpretación.
Para Nietzsche, la verdad que favorece la vida, el lenguaje lógico y científico no es adecuado para descubrirla. Todo concepto surge al poner como igual lo que no es igual; se acepta la realidad y los comportamientos a los que tiene poder para acrecerlo: la mediocridad. La ciencia y la lógica son útiles, pero no son verdad. El lenguaje es arbitrario, no es puro conocimiento, es subjetivo.
Todo conocimiento es subjetivo, y como el lenguaje era arbitrario, el conocimiento también lo es. Orientamos nuestro conocimiento hacia lo que nos reporta utilidad. Si el lenguaje no procede de la esencia de las cosas, el conocimiento no puede llegar a la esencia de las cosas: no hay verdadero conocimiento.
La voluntad de poder
El hombre es vida; es el conjunto de todo lo que la vida conoce. La vida es voluntad de poder, porque es capacidad de valorar y crear valores. El impulso vital es expresión de la voluntad de poder.
Al ir más allá del bien y del mal, advertimos que lo que reina omnipresente en la vida es la voluntad de poder: "El mundo aparece como una intensidad de fuerza, sin comienzo y sin fin, como un devenir constante, sin ningún tipo de finalidad. Más allá del bien y del mal". Será el superhombre quien ponga los valores de la vida como voluntad de poder. Así se identifican los términos voluntad de poder, devenir, vida y ser.
La moral
Nietzsche no fue el primero en asumir la muerte de Dios. La muerte de Dios supone la aparición del superhombre y la del último hombre, que es quien se conforma con lo dado. Asumir la muerte de Dios supone vivir en un mundo vacío de sentido.
No hay valores fundamentados fuera de la vida. La total ausencia de valores nos conduce a dar valores a la vida y a asumir el constante devenir que es la vida. El superhombre dirige su propia vida, es el verdadero filósofo, el creador de sentido, capaz de superar e invertir los valores.
Las tres metamorfosis del espíritu
Un valor es un punto de vista puesto por y para explicar algo que nos sea útil. Nietzsche explica: "El espíritu se convierte en camello, en león y, por fin, en niño".
- El camello es el hombre que se inclina ante la omnipotencia de Dios y ante la moral.
- El león es el que dice no, se enfrenta al devenir y se deja arrastrar por él, pero no es capaz de crear valores.
- El niño es el que quiere su voluntad, crea, desarrolla sus posibilidades y proyectos. El juego es arte, es la vida como creación artística.
El superhombre asume el eterno retorno y se supera a la nada. Abandona la idea del mundo cristiano de un mundo con un inicio y un fin, por la infinita repetición. Nietzsche apoya estas ideas en su libro La voluntad de poder.
La máxima aspiración del hombre es ser creador; hay que aceptar como real todo lo que se nos impone en cada momento. Promueve la educación para la política de la humanidad.
La crítica a la moral
En moral se debe eliminar el dogmatismo, que pretende objetividad y autonomía. Nietzsche pretende desenmascarar y desvalorizar todos los valores y el concepto mismo de valor. La moral está enganchada a falsos valores; es antinatural.
En la Genealogía de la moral se instaura el método genealógico, que rastrea los orígenes de los prejuicios morales. "Lo bueno" se transforma. Su estudio sobre la filosofía le llevó a pensar que debe tener algo de ciencia el método, ya que mediante el lenguaje fundamos uno de los instintos más profundos. Buscando la naturaleza, advierte errores y debe conservar el lenguaje. Si es necesario, hay que descubrir el origen de cada palabra y la significación que tiene en cada momento.
No hay una única moral, pues en la base de todo está el hombre individual. Nietzsche distingue dos tipos de moral: la de los señores y la de los esclavos.
- La moral aristocrática es "buena" todo aquello que eleva al individuo. Lo primero se exterioriza como fuerza y vitalidad.
- La moral de los esclavos, impregnada por el instinto de venganza, asume lo dado. Lo segundo se manifiesta como atrofia y empobrecimiento de los instintos.
Lo que ocurre cuando los más fuertes aceptan las valoraciones creadas por los más débiles, que son la mayoría, es precisamente la decadencia que Nietzsche denuncia.
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