Nietzsche: Pensamiento, Crítica y Contexto Filosófico del Siglo XIX
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Friedrich Nietzsche: Vida, Obra e Influencias
Nacido en Röcken en 1844, Friedrich Nietzsche provino de una familia de pastores protestantes. A lo largo de su vida, manifestó una dura crítica al cristianismo, experimentó dificultades para relacionarse y padeció una salud muy débil. Su formación en filología clásica le otorgó una profunda importancia al lenguaje en su pensamiento.
Etapas Filosóficas de Nietzsche
Su pensamiento se suele dividir en tres etapas principales:
Periodo Romántico (Época de Basilea)
Durante su estancia en Basilea, recibió influencias significativas de los presocráticos, Schopenhauer y Wagner. A este último le dedicó su obra El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música. En esta fase, Nietzsche consideraba que el artista era el único capaz de comprender la vida plenamente, ya que utilizaba la intuición.
Periodo Positivista
En esta etapa, Nietzsche rompe su relación con Wagner y deja de lado sus influencias anteriores, criticando el arte, la metafísica y la religión por considerarlas trascendentes. Reivindica la necesidad de encontrar una base humana para la existencia, creyendo que así el ser humano se liberaría. En este periodo escribe Humano, demasiado humano, obra dedicada a Voltaire y en la que habla por primera vez de la muerte de Dios.
Periodo Crítico
Nietzsche se retira y comienza a viajar. Realiza duras críticas a la cultura occidental y escribe obras fundamentales como Ecce Homo y Así habló Zaratustra, esta última con la intención de sustituir la Biblia. A pesar de las aparentes contradicciones en su pensamiento, el valor de la vida siempre se mantuvo por encima de todo. Falleció en 1900.
Contexto Histórico y Filosófico del Siglo XIX
Nietzsche entendía que la humanidad en la que vivía se encontraba en un estado de nihilismo; el ser humano se sentía perdido a causa de la cultura occidental. El siglo XIX fue una época dinámica, marcada por numerosos cambios y revoluciones. Los avances científicos y tecnológicos tuvieron una aplicación directa en la vida de los ciudadanos y en la economía. Todos estos avances provocaron un incremento en la demografía, y como consecuencia, se crearon barrios de proletarios que eran explotados por los burgueses. Gracias al impulso de la teoría de Marx, el proletariado comenzó a darse cuenta de que podía luchar por sus derechos mediante movimientos revolucionarios, como el de 1848.
Corrientes de Pensamiento Contemporáneas
La postura predominante en la época fue el positivismo, que aceptaba la ciencia como método de conocimiento debido a avances como la luz eléctrica o las vacunas. La sociedad pensaba que el ser humano había alcanzado su punto más alto gracias a la ciencia, y por ello querían aplicarla a todos los ámbitos de la vida. Nietzsche criticó esta tendencia, argumentando que no todas las decisiones de la vida pueden reducirse al método científico.
La forma de entender al ser humano también cambió con la teoría de Darwin, que repercutió en todos los ámbitos de la sociedad y dio origen al darwinismo social, una aplicación directa de la teoría en la sociedad cuyo creador fue Spencer. Sin embargo, surgieron otras corrientes que criticaron esta teoría, como el romanticismo y el vitalismo, que sostenían que con el progreso de la humanidad se dejaba de lado la vida del individuo. El psicoanálisis de Freud también criticaría estas perspectivas.
Influencias Filosóficas en Nietzsche
Nietzsche estuvo influenciado por Hegel, quien entendía la historia como un proceso dialéctico en el que cada momento supone la superación de las contradicciones anteriores. Según Hegel, el sujeto de la historia es el Espíritu Absoluto, la idea que guía todo lo que sucede y dirige todas las acciones históricas. Nietzsche, aunque entendía la realidad como un proceso dialéctico, no aceptaba que la vida fuera algo espiritual.
Otra influencia crucial fue Schopenhauer, quien afirmaba que toda nuestra vida es una representación donde somos marionetas, y lo único real es la Voluntad, la esencia de la realidad, que es puramente irracional. Para Schopenhauer, a diferencia de Hegel, todo lo que sucede no tiene un objetivo preestablecido, sino que lo hacemos por impulso.