Nietzsche: El Lenguaje como Límite y la Crítica a la Ciencia Positiva

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Realidad y Lenguaje en la Filosofía

La relación entre filosofía y lenguaje es de suma importancia. Los conceptos filosóficos se desarrollan en una relación mutua y siempre forman parte de un sistema. El filósofo no debe perder de vista esto y ha de reconocer y recordar sus orígenes.

Por ejemplo:

  • El parecido filosófico entre las filosofías india, griega y alemana se debe a su apriorístico parecido lingüístico.
  • Los filósofos del área lingüística uralo-altaica interpretarán el mundo de forma distinta a la de los pensadores del área lingüística indogermánica o arábiga.

Un aspecto distinto es la relación formal que se establece entre cada filosofía y su esquema lingüístico correspondiente; parecería que cada sistema, como tal, está condicionado por la funcionalidad de su gramática. Sin embargo, Nietzsche duda de esa formalidad apriorística del lenguaje que la costumbre santifica y se pregunta: ¿no estaremos siendo engañados precisamente por el propio lenguaje?

La Crítica de Nietzsche a las Ciencias Positivas

Nietzsche critica la ciencia positiva porque es una matematización de lo real que no nos ayuda a conocer las cosas, sino solo a establecer una relación cuantitativa con ellas. La metodología de los mecanicistas se basa en el número, en la cantidad. Tiende a anular las diferencias que realmente existen entre ellas, ya que el modelo matemático de la naturaleza se basa en la cantidad, no en la cualidad propia de cada cosa, y tiende a la igualación de todas ellas.

Para Nietzsche, el querer reducir todas las cualidades a cantidades es un error y una locura. Es como pretender apreciar el valor de una pieza musical según lo que de ella pudiera ser pesado o contado. Esta metodología está guiada por un imperativo y un criterio de valoración.

Una ley de la naturaleza no es algo que conozcamos en sí, afirma Nietzsche; conocemos solo sus efectos, es decir, su relación con otras leyes de la naturaleza, que a su vez solo aparecen como una suma de relaciones.

Nietzsche no ataca a la ciencia en sí, sino a una metodología determinada: el mecanicismo y el positivismo de su época. La crítica a la ciencia y a su idea del progreso tiene dos vertientes:

a) Ciencia y Moral

La ciencia investiga el curso de la naturaleza, pero nunca puede dar una orden al hombre. La ciencia solo conoce cantidad y número; nada sabe de la pasión, de la fuerza, del amor o del placer. Por tanto, está muy lejos de poder hacer juicios valorativos sobre la vida y no ofrece nada que se parezca a una ley moral vinculante.

b) Ciencia y Estado

La ciencia —dice Nietzsche— se ha convertido en una nodriza al servicio de intereses creados; concretamente, el Estado la ha tomado a su servicio con el fin de explotarla para sus propios fines.

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