Nietzsche y la Crítica a la Metafísica: Devenir, Sentidos y la Verdad frente al Ser

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TEMÁTICA: 1

AFORISMO 1

Nietzsche critica a los filósofos porque han negado el cambio y el devenir, a los que están sometidas todas las cosas. La vida real ha sido negada y la han sometido a la rigidez de los conceptos, es decir, han momificado la realidad, han creado conceptos eternos pero muertos. En esto radica la falta de sentido histórico de los filósofos: si negamos el cambio, negamos la historia.

El egiptismo de los filósofos representa aquí el gusto que tienen por lo eterno e inmutable, es decir, por todo lo que está muerto, las momias. La filosofía desde Platón ha negado la vida, y Nietzsche no lo perdona.

En este aforismo expone con ironía la máxima de Parménides: “Lo que es no deviene, lo que deviene no es”. Como vemos, existe una clara referencia al filósofo de Elea, que afirmó: “El ser es y el no ser no es”. Como sabemos, la filosofía de Platón sigue esta línea iniciada por Parménides y, siguiendo al autor de la República, los filósofos occidentales han culpado a los sentidos de impedir al hombre el conocimiento de la verdadera realidad, pues estos solo nos dan apariencia.

El rechazo a los sentidos es un desprecio por todo lo corporal; Nietzsche hace aquí una lectura moral. En este primer aforismo, Nietzsche desarrolla su crítica a la forma fundamental de pensar de los filósofos, es decir, a su idiosincrasia.

AFORISMO 2

En este aforismo, Nietzsche muestra la gran admiración que siente por Heráclito. A pesar de ello, reconoce que Heráclito tampoco fue justo con los sentidos, ya que nos ofrece la ilusión del ser y nos hace verlas como estáticas. Para el filósofo de Éfeso, la realidad es múltiple y está en continuo cambio.

Para Nietzsche, los sentidos no mienten de ninguna manera. De este modo, se pone frontalmente en contra de Platón y los eleatas. No son los sentidos los que nos engañan, sino la razón. La unidad, la cosidad, el ser, son mentiras introducidas por la razón al interpretar la información de los sentidos.

Esto lo supo ver perfectamente Heráclito al decir que el ser es una ficción vacía, fruto de la imaginación de los filósofos. Este es el gran triunfo de Heráclito: darse cuenta de que el mundo verdadero es una gran mentira.

AFORISMO 3

En este aforismo, Nietzsche vuelve a reivindicar la importancia de los sentidos. Sobre ellos se apoya nuestro conocimiento: solo el saber que parte de los sentidos nos puede dar la realidad del mundo.

Llama mucho la atención la importancia que dio Nietzsche a la nariz, al olfato. La tradición occidental había situado a la vista como el sentido privilegiado, “el rey de los sentidos”. La metafísica, la teología y otros saberes semejantes no se apoyan en los sentidos y, por eso, no nos pueden dar información verdadera. La lógica y las matemáticas son simples juegos simbólicos que ni siquiera se plantean el problema de la realidad.

En conclusión, los sentidos son la única fuente fiable de conocimiento.

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