Nietzsche

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2) Bajo la denominación de vitalismo suele comprenderse un conjunto de filósofos cuya reflexión gira en torno a la vida como reacción a una línea idealista, para el que todo es razón. Nietzsche opondrá instancias más irracionales, como la vida, los instintos, etc. El mundo no puede justificarse, sino como fenómeno estético.
En el texto, que pertenece al opúsculo -Sobre la verdad y mentira en sentido extramoral-, Nietzsche critica el conocimiento racional, tan valorado en occidente, y el que la filosofía y la ciencia piensen que existe una verdad y que nuestra razón es capaz de conocer el auténtico ser en sí de las cosas. Según él, esta concepción de la verdad se aleja de la vida y la aplasta bajo las formas abstractas, vacías.
En su primera obra -El origen de la tragedia- , considera la época clásica de Grecia una época de decadencia, porque la auténtica grandeza griega culmina y se viene abajo con la tragedia ática, que supone la fusión de los dos puntales griegos más genuinos: el elemento dionisiaco y el elemento apolíneo. Sócrates y Platón con su ecuación razón=virtud=felicidad, provocaron un divorcio entre el universo racional y el instintivo, una descompensación a favor de lo racional y una desconfianza hacia lo pasional. La verdad es una metáfora:
No hay hechos, sólo hay interpretaciones.
En este sentido su
Dios ha muerto puede enfrentarse como una metáfora que hace referencia a la religión de la razón iniciada por Sócrates y Platón, y cristalizada en la moral, la metafísica y la ciencia a las que sirvió de fundamento filosófico. La simbiosis entre lo platónico y lo cristiano le lleva a una crítica demoledora a la cultura occidental, que se concreta en una moral de los esclavos.
Crítica a la moral: Nietzsche se refiere a la moral platónico-cristiana como contranaturalaza en la medida en que se dirige contra los instintos vitales. Dicha moral pone el centro de gravedad del ser humano en el más allá, resultando así la antitética a la vida misma, que no es otra que la terrenal, que se expresa en la moral de los señores que propone Nietzsche, hombres fuertes, vitales, no débiles.
Crítica a la metafísica: en ella defiende que la metafísica tradicional ha inventado otro mundo distinto a éste para justificar una serie de categorías y para valorar negativamente el único mundo verdadero: el mundo de la vida.
El filósofo dogmático se ha dedicado a especular por encima del movimiento del mundo, porque piensa que el ser del mundo no se puede estudiar en el torbellino de esta vida. Nietzsche considera que los filósofos han intentado
momificar el ser, a través de conceptos. Esto viene dado porque el hombre necesita sobrevivir en una realidad donde todo es devenir. El ser es devenir creando y destruyendo el mundo.
Crítica a la ciencia: entiende la ciencia como una matematización de lo real que nos ayuda a establecer una relación cuantitativa. La matematización de las cosas tiende a anular sus diferencias y por tanto a perder lo verdaderamente genuino de ellas que es su individualidad.La verdad científica o la filosófica no son sino un mundo ideal creado para someter al eterno devenir de la naturaleza. Es en este sentido en el que hay que introducir la voluntad de poder frente a la voluntad de verdad de los filósofos y los científicos.
Como consecuencia de la destrucción de los valores tradicionales vigentes, Nietzsche desemboca en el nihilismo. Para él, el
nihilismo es un punto de llegada y al mismo tiempo el espacio desde el que hay que partir hacia una nueva valoración de la vida que no se base en la reflexión racional ni en la verdad en sí, sino en las perspectivas y en ese vigor instintivo que constituye la voluntad de poder.

En cuanto a la moral occidental, que es una muestra clara de vitalidad descendiente o decadente, tiene que ser superada mediante un punto de vista situado más allá de bien y del mal, con una moral como una afirmación de la vitalidad ascendente o la auténtica voluntad de poder.
Se expresa diciendo yo quiero en lugar de yo debo. A esta voluntad de poder deben someterse los restantes valores. El superhombre, superará al hombre occidental, erigiendo un nuevo ideal humano, auto-creador de valores que no están dados. El hombre es algo que debe ser superado.


Y todo esto en un mundo en el que sólo queda la vida repitiéndose eternamente, ya que para Nietzsche, el tiempo o es lineal sino cíclico, propio de la mitología griega. Según esta teoría del eterno retorno, cada instante adquiere un valor infinito y el afán de que todo se repita expresa el amor supremo hacia la vida.

3) Cuando nace Nietzsche (1844), Alemania se unificaba políticamente bajo la hegemonía de Prusia. Desde 1870 hasta la Primera Guerra Mundial hubo un aumento de población que, unido al desarrollo de la segunda revolución industrial, la llevará a constituirse como la primera potencia europea.
Los países de viejo continente se van dotando de constituciones democráticas, fenómeno en el que Nietzsche ve un síntoma de decadencia, pues favorece que el poder caiga en manos de los mediocres. Reivindicará la
aristocracia (forma de gobierno de la Grecia primitiva) frente a la democracia. En este sentido le impresionaron negativamente la Comuna de París y el desarrollo de los partidos socialitas de masas.
La sociedad burguesa ha dejado atrás el optimismo ilustrado y revolucionario y la fe en la razón, inmersa en grandes problemas sociales, comienza a presentar un profundo descontento, que se convierte en pesimismo, nihilismo El pensamiento filosófico sistemático entra en crisis y surge el
relativismo y agnosticismo.
Desde el punto de vista filosófico el mundo del S. XIX había sufrido poco antes de que naciera nuestro autor un
giro desde el idealismo al materialismo. La huida de los excesos idealistas, que culminaron en Hegel, dio lugar a una vuelta a Kant, al auge del positivismo de Comte y en general a una postura anti-metafísica con la que enlazará el vitalismo de Nietzsche.

4) En primer lugar, hay que mencionar la cultura griega de la que fue gran conocedor y de la que destacó la importancia de los poetas trágicos, que representan al hombre intuitivo, y de los presocráticos, frente a Sócrates y de Platón, cuyo idealismo racionalista rechazó tajantemente, pues representan el hombre racional.
De un filósofo muy próximo a su tiempo,
Schopenhauer, adoptará la visión del mundo como voluntad de existir. Así mismo le influirá de este autor su estimación de la intuición artística y de la música, y su desconfianza hacia el poder del progreso.
También estuvo influido por
Wagner hasta que el músico adoptó posturas conservadoras. Y en sentido negativo, hay que hablar de Hegel, contra quien reaccionará por su idealismo absoluto.
Su teoría del superhombre, como desprecio del hombre racional, implica la negación de la razón. Este irracionalismo será recogido por casi todos los
existencialismos, Sartre, el hombre libre como fuente de valores, así como la desesperación y el sentimiento del hombre como arrojado al mundo, que Nietzsche descubre en la llegada de nihilismo. Su antirracionalismo será también el punto de partida de los vitalismos posteriores.
Con su muerte de Dios, unida a la idea de que ya ninguna moral puede tener la legitimación de se única o verdadera, y su defensa de la
metáfora frente al concepto, es el origen del pensamiento posmoderno. Así mismo, su análisis de los valores influyó en el desarrollo de la filosofía de los valores.
En sentido negativo, se le considera por su desprecio a la razón, su repulsa a la idea de progreso social y su desprecio por las masas,
un precursor de las ideas nazis (falsedad promovida por su cuñado racista Foster), aunque él, como persona se mantuviese muy lejos de la política.
Actualmente los problemas que el autor consideró se mantienen, porque se mantiene la visión tradicional de entender la vida y por lo mismo sigue estando viva la visión crítica que opuso Nietzsche.
Influye en el vitalismo e intuicionismo de Bergson y en el raciovitalismo de Ortega y Gasset.

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