Naturaleza Humana: Entre la Sociabilidad Aristotélica y el Existencialismo de Sartre
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¿Es el hombre un ser sociable?
Para los griegos, el hombre es un animal político, sociable y ciudadano. Así lo expresa Aristóteles: “Es evidente que la ciudad-estado es una cosa natural y que el hombre es por naturaleza un animal político… el hombre es el único entre los animales que posee el don del lenguaje… el lenguaje tiene el fin de indicar lo provechoso y lo nocivo, lo justo y lo injusto, ya que es particular propiedad del hombre el ser el único animal que tiene la percepción del bien y el mal, y de las demás cualidades morales, y es la comunidad y participación en estas cosas lo que hace una familia y una ciudad estable”.
Esta afirmación encuentra su formulación opuesta en T. Hobbes (siglo XVII), para quien el hombre no es naturalmente sociable, sino que su naturaleza es de por sí agresiva y egoísta. “El hombre es un lobo para el hombre”. Según Hobbes, hallamos en la naturaleza del hombre tres causas principales de discordia:
- La competencia: impulsa a los hombres a atacarse para lograr un beneficio.
- La desconfianza: para lograr seguridad.
- La gloria: para ganar reputación.
“Durante el tiempo en que los hombres viven sin un poder común que los atemorice a todos, se hallan en la condición o estado que se denomina guerra; una guerra tal que es la de todos contra todos”.
¿Es el hombre un ser libre?
Desde una perspectiva existencialista, el hombre carece de una esencia predeterminada; el hombre es libertad. Así lo plantea Sartre (siglo XX): “Estoy condenado a ser libre. Lo cual significa que no es posible encontrar a mi libertad más límites que ella misma o, si se prefiere, que no somos libres de dejar de ser libres… Para la realidad humana, ser significa elegir-se: nada le viene de fuera o de dentro que pueda recibir o aceptar. El hombre está enteramente abandonado, sin ayuda alguna, a la insostenible necesidad de hacerse ser hasta en el menor detalle… el hombre no podría ser libre en unos casos y esclavo en otros: o es siempre y todo entero libre o no es nada”.
Para otros autores, más que libertad, lo que existe es la aceptación de la necesidad del destino. Así lo argumenta Espinoza:
“Los hombres se equivocaron al creerse libres, opinión que obedece al solo hecho de que son conscientes de sus acciones e ignorantes de las causas que las determinan y, por tanto, su idea de libertad se reduce al desconocimiento de las causas de sus acciones…”.