La naturaleza humana: Razón, lenguaje y la dualidad entre mente e instinto
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Animales racionales
La primera definición que se nos ocurre del ser humano es la de animal racional. Somos animales mamíferos primates con una larga historia, hasta lo que hemos llegado a ser: Homo sapiens, el ser que piensa. En ambos casos, ponemos énfasis en nuestras capacidades cognitivas, a lo que llamamos inteligencia.
El ser humano sería el ser inteligente, aquel que puede escapar de las sujeciones del medio y elevarse para contemplar el mundo y poder entenderlo. La religión, el arte, la filosofía y la ciencia son sus producciones más características, siendo la imaginación y la razón lógica los instrumentos que lo hacen posible.
Razón y lenguaje
Lo que separa a los humanos de los animales es la capacidad de hablar. Mientras que los animales tienen voz y emplean sonidos para comunicarse, los humanos disponemos de las palabras (logos), que sirven para referirnos a ideas abstractas y concretas.
- Descartes y Aristóteles: Descartes le da la razón a Aristóteles y afirma que el hecho de que los animales no hablen indica que no poseen una mente racional como la nuestra.
- Pensamiento y habla: Ser racional es pensar, y pensar es como hablar en voz baja. El ser que piensa es el ser que habla, y esto parece ser un rasgo humano.
- El lenguaje humano: A diferencia de los códigos rígidos, el lenguaje humano es un sistema de signos abiertos, articulado, flexible e infinito; es un instrumento apto no tan solo para comunicarnos, sino para expresar cualquier idea o pensamiento.
Los abismos del inconsciente
Según Freud, la conciencia, nuestro yo racional, solo es un fenómeno superficial que emerge del inconsciente, el lugar donde se libra la gran batalla entre los instintos (el ello) y la censura moral (el superyó), que decidirá nuestra personalidad.
La razón y el deseo
Podemos afirmar que el deseo desempeña en la vida humana un papel tan importante como la razón. De él obtenemos la energía que nos mueve a actuar, aunque esta energía sea canalizada después por nuestro yo racional.
Edgar Morin sostiene que la definición de Homo sapiens es inadecuada e incompleta, y que lo que realmente nos caracteriza es la dialéctica sapiens-demens: la lucha permanente entre la razón y la locura, entre la necesidad de orden y la tendencia al caos.