La Naturaleza del Diálogo en el Discurso Dramático

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El diálogo

El texto dramático se caracteriza porque su discurso es un diálogo directo. Las formas elocutivas de la lírica tienden a organizarse en torno al Yo, aunque admitan, entre otras cosas, apelaciones o desdoblamientos. La forma dialogada es la propia del discurso dramático, pero puede adoptar variantes; por ejemplo, puede alternar con el monólogo o improvisarse.

Lo normal es que el discurso dramático sea un diálogo directo entre dos o más personajes que actúan como si la situación fuese real y como si el público no estuviese presente, es decir, bajo la convencionalidad de un mundo de ficción en el que transcurre una historia, en un tiempo, en un espacio y con unos personajes.

El papel del público y la retroalimentación

El público es un receptor con el que se cuenta para el proceso dialógico, pero que debe mantener unas actitudes, la más importante de las cuales es la no intervención directa en el diálogo de la representación. La presencia del público, es decir, el que el diálogo esté representado ante un auditorio, produce unos efectos feedback sobre el texto que vienen a demostrar que no hay oposición entre texto y representación.

Efecto feedback del público sobre el diálogo:

  • Los personajes intercambian informaciones mediante diversas estrategias, con la finalidad de informar al público y conseguir la autonomía del texto.
  • El público necesita información sobre el tiempo que no se desprende de una conversación normal entre los personajes. Para resolver este problema, se insertan historias o datos en el diálogo de los personajes.

Autonomía y economía del diálogo

Algunos de los personajes o de los espacios de representación responden también a esa necesidad de autonomía y de economía de un diálogo destinado a ese «actante envolvente» y limitado en el tiempo, como la presencia de los personajes coordinadores que llevan información de un sitio a otro. También los «lugares de acecho», donde se ocultan personajes que necesitan determinadas informaciones.

El espectáculo como texto especular

Por estas y otras razones, creemos que el espectáculo está incluido en el texto dramático como texto especular y está no solo en las acotaciones, sino en el mismo diálogo. El diálogo teatral supone la puesta en escena de todo el texto dramático, dando forma, mediante signos no verbales, a las acotaciones y a todas las indicaciones que en este sentido puede tener el diálogo, pero respetando los caracteres de su uso en el intercambio social.

Además, el diálogo está en escena no solo por sus valores literarios, también como un elemento espectacular que, en su materialidad, puede realizarse con tonos diversos, con ritmo variado, etc. Hay que tener en cuenta que el diálogo del discurso lírico, y sobre todo del narrativo, no tiene un carácter directo; es siempre diálogo referido, pues hay un sujeto lírico que lo transmite en forma directa o indirecta, que dará cuenta de las circunstancias en que se produce el intercambio verbal dialogado y señalará el contexto, las posiciones, los cambios de tono, etc., que en la representación dramática asume el actor.

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