Narrativa y Simbolismo en Un Corazón Simple y La Carta Robada
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Comparativa del Punto de Vista Narrativo
El punto de vista narrativo en ambas lecturas es totalmente opuesto el uno del otro.
En Un corazón simple, el narrador es omnisciente (3.ª persona); es decir, aquel cuyo conocimiento de los hechos es total y absoluto. El narrador de este relato sabe lo que piensan y sienten los personajes (sentimientos, sensaciones, intenciones, etc.).
En cambio, en La carta robada, el narrador es protagonista (1.ª persona), siendo el amigo de Dupin quien nos narra los hechos. No se sabe en todo el cuento cómo se llama este, pero se puede intuir que podría ser el propio Poe.
Personajes de Un Corazón Simple
- Félicité, la criada: Este nombre puede tener un valor simbólico, ya que traducido es «Felicidad», esa felicidad que busca en las cosas más simples (cuidando a los niños, visitando a su sobrino, en el loro Lulú…). La protagonista, en relación con los dueños de la granja, tuvo una acogida buena por parte de los amos y fue envidiada por sus compañeros. Allí conoció a Teodoro en la feria de Colleville, un joven que parecía de una familia bien avenida. Este la enamoró y después, para librarse del servicio militar, se casó con otra mujer.
- La señora de Aubain: Pertenece a la clase alta, es viuda y tiene dos hijos. Esta se mostrará muy fría durante su convivencia con Félicité, pero se deja entrever cierta sensibilidad ante algunos acontecimientos (muerte de Víctor o marcha de sus hijos). Su relación es de superioridad-sumisión; la señora la ignora.
- Pablo y Virginia: Hijos de la señora. Con el primero no establece una gran relación, pero con ella sentirá un gran afecto, ya que, al ser la menor, debe ocuparse más de ella. La marcha de Pablo y la muerte de Virginia afectarán a Félicité.
- Víctor: Su sobrino. Al llegar, la protagonista siente una gran alegría y se desvive por cuidarlo. Su muerte supondrá un profundo sentimiento de soledad, al esfumarse uno de sus motivos de alegría.
- Lulú: Es un loro que le regalaron a Félicité como agradecimiento. La criada se encariña muchísimo de él y, cuando muere, lo diseca. Al quedarse sola, centra todo su afecto y atención en él y, aunque está disecado, será motivo de amor. Solo él ha recogido todo el afecto de Félicité y, por eso, funciona como un símbolo de amor (lo relaciona con el Espíritu Santo).
Estilo y Simplicidad en la Obra de Flaubert
En Un corazón simple, Félicité es la protagonista de este relato de Flaubert, en el que el minucioso estilo del autor hace que, al leer el cuento, podamos imaginar a su protagonista como si la tuviéramos delante. Si fuese así, lo que seguramente observaríamos sería esa simplicidad que el autor quiere resaltar desde el título de la obra: la sencillez es, en realidad, en esta obra, simplicidad.
El Uso de los Espacios
A lo largo de la obra encontramos gran cantidad de espacios cerrados, en general situados en lugares burgueses y urbanos; son los espacios en los que las diferencias sociales están más marcadas. Por ejemplo, la diferencia entre el cuarto de Madame Aubain y el de Félicité ya señala la oposición entre los dos personajes. En general, son espacios estáticos que hacen que las personas cambien su forma de ser.
Por otro lado, los espacios abiertos son de carácter rural y pertenecen más al mundo de Félicité, por su origen y porque es en ellos donde actúa: salvando a Madame Aubain y a los niños del toro (espacios dinámicos). Es significativo que Félicité no pueda comprender la representación de los espacios en el atlas, porque carece de capacidad simbólica (igual que ocurre con la religión).
Contexto Temporal y Estructura Narrativa
La historia está ambientada en el siglo XIX, en la contemporaneidad del autor. En el texto encontramos varias referencias temporales, como la muerte de Madame Aubain (1853); entre esta aparece alguna otra relativa a hechos relevantes en la vida de la protagonista, como 1819, cuando su sobrino quiere enrolarse en un barco, o la muerte del loro Lulú, en el invierno de 1837.
Tras el inicio, encontramos una analepsis en la que se nos narra la infancia de Félicité: su orfandad, sus apuros para ganarse la vida, su amor frustrado y su llegada a casa de Madame Aubain en Pont-l’Évêque. Después de la analepsis, el relato vuelve al tiempo presente de la narración y sigue de forma lineal.
El tiempo no se demora en el relato, aunque su desarrollo se centra en los hechos fundamentales de la vida de la criada: la llegada a la casa burguesa, su amor por los niños, las muertes de Víctor y Virginia, y su cariño por el loro.