Narrativa española de la Transición (1975): mercado, mentalidad y principales tendencias literarias

Enviado por Chuletator online y clasificado en Lengua y literatura

Escrito el en español con un tamaño de 5,77 KB

Narrativa española de la Transición: mercado, mentalidad y tendencias

La crítica considera 1975 como un punto de inflexión en los procesos narrativos y culturales (la democracia, el desarrollo y el bienestar). Todo esto se reflejará en la producción literaria en dos elementos muy importantes: la relación entre el libro y el mercado y la expresión de una nueva mentalidad.

La primera gran novela de la Transición

La primera de las grandes novelas que hay que considerar es La verdad sobre el caso Savolta (1975) de Eduardo Mendoza. Participa de todas las preocupaciones sobre las renovaciones estéticas y estructurales e incluso las lleva a un alto grado de complejidad por el desorden cronológico, por la mezcla de materiales heterogéneos y por el acercamiento a los ingredientes de otros géneros como el policíaco o el folletín. En resumen, podría decirse que esta novela cierra la tendencia experimentalista. En ella hay una visión muy desencantada de la vida, propia de esa época. El resto de la trayectoria de Eduardo Mendoza discurre en muchas ocasiones por el terreno de lo policiaco y lo humorístico, a veces interrumpido por otras novelas de mayor envergadura.

Posmodernidad y mentalidad cultural

El resto de la narrativa de la Transición responde, en buena medida, a la posmodernidad. Con ese término definimos la mentalidad propia de finales del siglo XX y principios del siglo XXI, con una sociedad gobernada por la tecnología y los medios de comunicación, en la cual se rechazan los sistemas de pensamiento anteriores y triunfan la desideologización, el escepticismo, el hedonismo y el individualismo. Por ello predomina la subjetividad, la falta de cualquier tipo de certeza y, literalmente, la preferencia por ciertos géneros como la novela histórica.

Tendencias simultáneas en la Transición

Como consecuencia de esta ideología, no podremos hablar en la Transición de una tendencia predominante, sino más bien de muchas que discurren paralelamente, algunas con mayor importancia que otras. Entre las más importantes se encuentran:

  • La experimentalista y discursiva, algunas ocasiones con gran complejidad lingüística, como sucede con los hermanos Goytisolo.
  • La metanovela, que reflexiona sobre la ficción y el propio acto de escribir.
  • La novela erótica, con títulos que llamaron la atención por su tratamiento explícito de la sexualidad (por ejemplo Octubre, octubre de José Luis Sampedro).
  • La novela histórica, de la que es ejemplo popular Soldados de Salamina de Javier Cercas.
  • La novela cómica, cuyo mayor representante es Francisco Umbral.

La mayoría de estas corrientes tienen que ver con la memoria de la guerra civil y sus secuelas.

La novela realista y sus subdivisiones

De todas las tendencias, una de las más extendidas es la novela realista, que incorporó además elementos fantásticos y míticos por influencia de la novelística hispanoamericana. No obstante, esta tendencia se puede subdividir, porque no todos los novelistas aceptan el realismo desde el mismo punto de vista.

  • Realismo crítico y social: ligado a la línea de los años cincuenta, con personajes muy conflictivos en espacios urbanos. Aquí hay varias novelas de Camilo José Cela y Miguel Delibes, como Los santos inocentes, y también obras de Antonio Muñoz Molina y José Millás.
  • Realismo desde la memoria: particularmente de la guerra civil y de visiones subjetivas y personales, como ocurre en Historia de una maestra de Josefina Aldecoa.
  • Realismo psicológico, con novelistas que se centran en el interior de los personajes.
  • Realismo alegórico, mítico o fantástico, como ocurre en Juegos de la edad tardía (1989) de Luis Landero.
  • Realismo con carácter expresionista, presente en algunas novelas de escritores como Javier Romero.

Mucha atención ha tenido la corriente de la novela costumbrista neorrealista, basada en la vida cotidiana de personajes típicos de un grupo social, como Historias del Kronen de José Ángel Mañas, o bien basada en la vida cotidiana de ciertos períodos históricos, como El maestro de esgrima de Arturo Pérez-Reverte.

Autores destacados y rasgos personales

Para concluir este tema, hay que nombrar a tres autores representativos: Luis Mateo Díez, Javier Marías y Antonio Muñoz Molina. Sus rasgos principales son:

  • Luis Mateo Díez: presenta una visión crítica de la vida provinciana, con alguna concesión a recursos esperpénticos.
  • Javier Marías: ofrece una novela muy reflexiva, de descripciones minuciosas y con cierto gusto por la intertextualidad. Entre sus obras más destacadas están Corazón tan blanco y la trilogía Tu rostro mañana (2006–2007).
  • Antonio Muñoz Molina: se fija especialmente en la memoria del pasado, la vida cotidiana y la familia. También cultiva la novela policíaca y la novela negra. Dos de sus novelas más conocidas son Plenilunio (1997) y El jinete polaco (1998).

Estos autores, junto a los mencionados anteriormente, configuran un panorama diverso en el que conviven distintas estéticas, preocupaciones temáticas y relaciones distintas entre literatura y mercado.

Entradas relacionadas: