Nacionalismo y Unificación Alemana: Orígenes, Tendencias e Impacto
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El Nacionalismo en el Siglo XIX
Tras la revolución de 1848, se perfilaron tres tendencias políticas dominantes: el liberalismo, el socialismo y el nacionalismo. Con este último, surgió una nueva idea, la de nación, dando lugar a dos concepciones principales:
- Una tendencia hacia la unión entre pueblos divididos en numerosos reinos que aspiraban a formar una única nación grande y potente (como en Italia y Alemania).
- Una tendencia al separatismo en antiguos estados nacionales ya consolidados, como en Rusia, el Imperio Otomano, Austria, Gran Bretaña, Francia y España.
La Unificación Alemana
Orígenes e Influencias
El sentido nacional alemán se nutrió de tres corrientes principales: la Ilustración, el Romanticismo y las ideas de la Revolución Francesa. En la Confederación de Estados alemanes surgida del Congreso de Viena, dos estados intentaron dominar la política: Prusia en el Norte y Austria en el Sur (dentro de los pueblos que formaban su Imperio, pero que pertenecían a la Confederación por hablar alemán).
Tendencias
- La Gran Alemania: Partidarios de la unión incluyendo los Estados Alemanes de Austria.
- La Pequeña Alemania: Era la más apoyada por los prusianos, que no querían incluir a Austria en la futura Alemania. Esta tendencia fue la que finalmente prevaleció.
Hechos Clave
En 1834 se creó el Zollverein entre los Estados que formaban la Confederación Germánica, estableciendo una unión aduanera. Prusia, económicamente desarrollada, se benefició enormemente de esto y preparó un ejército fuerte en técnica y disciplina. En 1861, Guillermo I fue coronado y en 1862 nombró canciller a Otto von Bismarck.
El Proceso de Unificación (1861-1871)
La unificación se logró a través de tres guerras breves y estratégicas:
Guerra de los Ducados (1864)
Prusia convenció a Austria para reclamar a Dinamarca los Ducados de Schleswig y Holstein, donde se hablaba alemán, pero que habían pasado a territorio danés en el Congreso de Viena. Ante la negativa de Dinamarca a cederlos, fueron invadidos en 1864. Prusia se anexiona Schleswig y Holstein a Austria.
Guerra contra Austria (1866)
Bismarck tramó un plan para eliminar la corriente de la Gran Alemania, ya que no quería cargar con un imperio debilitado que pudiera hacerle sombra. Acusó a Austria de mala administración en Holstein en 1866, el Ducado fue invadido y los austriacos fueron derrotados en la batalla de Sadowa. A partir de este momento, se creó la Confederación Alemana del Norte y en 1867 aparecieron como organismos supremos el Reichtag (el Parlamento) y el Bundesrat.
Guerra contra Francia (Guerra Franco-Prusiana)
Para completar el mapa de Alemania soñado por Bismarck y debilitar a Francia, la que podría ser la gran potencia rival del continente, Bismarck ideó una estrategia eficaz: aprovechó un telegrama enviado por Napoleón III a Guillermo I, en el que le recriminaba su política expansionista. Bismarck lo manipuló de forma que se convirtió en un mensaje insultante, lo que llevó a Alemania a declarar la guerra a Francia. En lugar de atacar a través de la frontera común, Bismarck decidió atravesar con su ejército los Estados Alemanes del Sur, que aún eran independientes. Con esta maniobra, dejó destacamentos militares en cada uno de ellos y se unieron a la Confederación del Norte. A continuación, invadieron Francia y en menos de dos meses derrotaron a su ejército (Batallas de Metz y Sedan).
Tratado de Versalles (1871)
Con este tratado se firmó la paz entre Francia y Alemania, con importantes consecuencias:
- Francia se hundió: Napoleón III abdicó y se exilió a Inglaterra. En Francia se fundó la Tercera República, que sería regida por el primer gobierno obrero conocido como la “Comuna de París”.
- Alemania se proclamó el Segundo Reich con Guillermo I como Káiser y Bismarck como canciller.