Música sinfónica del siglo XIX: orígenes, géneros y rasgos destacados

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Música sinfónica: origen y rasgos en el siglo XIX

El origen está en Beethoven: la 5ª, la 6ª y la 9ª son los modelos para la sinfonía con programa, mientras la 4ª, la 7ª y la 8ª lo son para los formalistas. Beethoven había alcanzado tal perfección, que solo quedaron los caminos de la imitación o la desviación.

Conceptos: música pura y música programática

“Música pura o absoluta”: la entendemos como expresión libre sin relaciones o mezclas con otras formas de expresión artística (palabras, imágenes, etc.), es decir “pura”, sin contenidos que la determinen.

“Música programática”: está en contradicción con la anterior; deriva del componente poético que se le otorga a la música en el pensamiento musical del siglo XIX. La música en general se carga de significado poético y la sinfónica, en concreto, se convertirá para algunos teóricos y músicos en el mejor camino para expresar el ideal de música pura.

Géneros orquestales comúnmente adscritos a la música con programa

  • La obertura: único movimiento basado en una idea literaria; por ejemplo, Romeo y Julieta de Chaikovski.
  • La suite orquestal: varios movimientos siguiendo el esquema formal de la suite; por ejemplo, Sueño de una noche de verano de Mendelssohn.
  • El poema sinfónico: inventado por Liszt; escribió trece; el más conocido es Los preludios.
  • La sinfonía programática: especialmente relevante es Berlioz con La sinfonía fantástica y Liszt con Dante y Fausto.

Rasgos comunes de la música orquestal del siglo XIX

  • Intensidad de la expresión musical y grandes progresos en la armonía y en el timbre.
  • Transformación de los instrumentos (los progresos industriales y tecnológicos fueron espectaculares en la madera —llaves— y, sobre todo, en los metales —afinación y potencia—, lo que se consiguió con los pistones).
  • Aumento de los instrumentos de percusión: bombo, triángulo, címbalos, campanas, etc.
  • La exigencia de novedad conlleva la introducción de nuevos timbres (cornetín, saxofón, etc.). La tuba y la celesta se incorporan a fines del siglo XIX.
  • Los instrumentistas buscarán modos diferentes de ampliar la producción de sonidos y, cada vez, se exige un mayor virtuosismo y agilidad.
  • Surgen los tratados de instrumentación y orquestación: el pionero fue Berlioz.
  • El papel del director será cada vez más importante.
  • Las sociedades sinfónicas evolucionan de forma notable.
  • Las salas de conciertos ganan en comodidad tanto para músicos como para el público. Se impondrá la ley del silencio y el respeto.
  • De todos modos, la música sinfónica tuvo gran dificultad para ganarse al público, ya que tenía que competir con el teatro, preferido por el público e incluso por los músicos.

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