Movimiento obrero y nacionalismo en País Vasco 1890-1923

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¿QUÉ ES EL MOVIMIENTO OBRERO?

El movimiento obrero es un movimiento social que se llevó a cabo a partir de la Revolución Industrial y que nace en Europa durante el Siglo XIX, debido a las transformaciones económicas que alteraron las condiciones de vida de algunas clases sociales, empeorándolas en muchas ocasiones.

En esta época se generó un nuevo orden social, donde el proletariado aumentó en número considerablemente debido al incremento de la necesidad de la mano de obra industrial y se veía obligada a vender su fuerza de trabajo a la burguésía, propietaria de los medios de producción, al carecer de medios de producción.

Los problemas de los que se quejaban a las clases trabajadoras fomentaron su uníón en sindicatos y la búsqueda de soluciones a su situación con acciones reivindicativas como las huelgas, manifestaciones y actos revolucionarios, pensando en nuevas formas de organizar la sociedad (socialismo utópico).

Fueron surgiendo asociaciones que defendía los derechos de los trabajadores, y en 1864 surge la primera AIT y posteriormente en 1898 la segunda, consiguiendo leyes para la protección de trabajadores, jornada laboral de 8 h y la abolición del trabajo infantil.

Fue tal la repercusión, que comenzaron a expandirse las ideas marxistas (Karl Marx como referente), anarquistas (Proudhon y Bakunin como referentes) y socialistas, surgiendo así los primeros partidos obreros Partido Socialista Obrero Español y la Uníón General de Trabajadores.

DEL MOVIMIENTO OBRERO EN EL PAÍS VASCO:

Refiriéndonos al País Vasco hay que retrasar esta fecha hasta las últimas décadas del Siglo XIX ya que las primeras doctrinas que marcaron la vida de las organizaciones obreras europeas apenas tuvieron difusión en el País Vasco.

Tras el fin de la segunda guerra carlista, el sistema foral queda abolido con el decreto de 1876,  lo que conlleva la obligatoriedad de contribuir al estado constitucional de cumplir con el servicio militar en el ejército español y con la nueva situación administrativa, a pesar de otorgar cierta autonomía fiscal para evitar revueltas fueristas (Concierto Económico).

La industrialización en Vizcaya, y junto a ella, una oligarquía industrial. Frente a la situación nacida en 1876, nace el movimiento fuerista y los primeros ecos promulgados por Sabino Arana, los cuales claman independencia.

Paralelamente y en contra de la reciente oligarquía, nace el movimiento obrero como fuerza opuesta, clamando la demolición de barracones, mejoras y prevenciones laborales y reducciones de jornada.  Nacido en consecuencia de la huelga de 1890 compuesto por un campesinado proletarios y por la llegada de numerosa mano de obra inmigrante del mundo rural.

Pronto las incipientes organizaciones nacidas en los años anteriores, dieron paso a las primeras asociaciones de "resistencia", que tenían como fin la defensa de los intereses específicos de la clase obrera. Encarnadas por sus líderes más significativos: Facundo Perezagua e Indalecio Prieto.

Perezagua inició la tarea de poner en marcha la primera organización socialista, la Agrupación Socialista de Bilbao, formándose más en años posteriores, culminando con la fundación del PSOE en el P.V..

Su liderazgo se caracterizó por radicalismo y la conflictividad social, sobre todo en las minas, a raíz del éxito de la primera huelga general y éxito de la huelga dio gran fuerza y prestigio a los socialistas entre los obreros, lo que les permitíó ampliar su número de sociedades y afiliados.

Perezagua orientó el rumbo del socialismo hacia lo republicano y lo moderado, originándose una especie de “Guerra Civil” en el socialismo vasco.
Tras su expulsión Indalecio Prieto consigue el poder, convirtiéndose el socialismo vasco como liberal de tintes republicanos y, apostando por la lucha electoral.

Bizkaia se convirtió, en esos años, en uno de los núcleos socialistas más importantes de la península. Sin embargo, la sindicación fue relativamente baja y la estructura orgánica de los sindicatos, débil, con escasa conexión entre ellas y con la UGT, pero eso no impidió la creciente conflictividad y la constante convocación de huelga entre 1890 hasta 1910.

La oligarquía española dirigida por Víctor Chávarri, el nacionalismo vasco fundado por Sabino Arana y el movimiento obrero socialista impulsado por Facundo Perezagua. Son las 3 fuerzas sociales que protagonizan el nacimiento de la Euskal Herria industrial que inicia el Siglo XX.

En  Guipúzcoa había iniciado su proceso de industrialización muy diferente al de Bizkaia, al ser un proceso mucho más lento y disperso, produjo una conflictividad obrera tardía, mientras que en Éibar donde a raíz de una huelga convocada y ganada por los socialistas en 1897, éstos lograron una rápida y masiva afiliación.

Se formaron agrupaciones sindicalistas republicanas y católicas para frenar, sin mucho éxito, el avance del sindicalismo obrero.

A partir de 1911, cuando tras el fracaso de una huelga general en la zona minera, el socialismo vizcaíno adoptó una línea más moderada, ampliando las agrupaciones obreras socialistas, su número y filiación, sobre todo en Bizkaia.

España se proclama neutral en I Guerra Mundial, y esto supuso el auge de la economía vasca y propició el crecimiento de la industria. Los grandes beneficios de las empresas contrastaron con una fuerte inflación de los precios de consumo y un empeoramiento de las condiciones de vida de los obreros unido a la crisis política, propició un crecimiento desconocido hasta entonces en las organizaciones obreras en las 3 provincias junto con Navarra

Ese crecimiento de la "cuestión social" propició también el fortalecimiento o la aparición de otros movimientos sindicales no socialistas.

El anarcosindicalismo: Promoviendo la idea de utilizar la huelga como una vía revolucionaría, todo a partir de la crisis económica de postguerra, que produjo un aumento del paro y un empeoramiento de la condición de vida obrera.

El partido comunista: Tras la revolución rusa de 1917, ya se había producido la división en toda Europa, al surgir una nueva Internacional, contraria a la línea mantenida por los socialistas. Su incidencia en el País Vasco fue notable, aunque el socialismo mantuvo la mayoría de sus afiliados

Los sindicatos católicos libres. Por otro lado hubo un reforzamiento del sindicalismo católico, decidido a frenar el creciente peso del socialismo en el movimiento obrero, formados exclusivamente por obreros y con un carácter mucho más reivindicativo en lo laboral.

La Dictadura de Primo de Rivera, entre 1923 y 1930, supuso un paréntesis importante en el desarrollo del movimiento obrero ya que la represión, la política social de la Dictadura, mantenimiento de un alto poder adquisitivo de los salarios, gracias a la disminución de los precios, y la propia debilidad de los sindicatos hizo desaparecer prácticamente la conflictividad laboral.

Tras su caída en 1930,  la UGT empezó a perder su hegemonía debido al avance de anarquistas, comunistas y comenzarán conflictos como, huelga general de Octubre en Bilbao y la convocada en toda España en Diciembre, que produjo serios altercados.


NACIONALISMO EN EL PAÍS VASCO


En el primer tercio del Siglo XIX, particularmente entre 1815 y 1830, se conforma el nacionalismo, uno de los movimientos que mayor trascendencia tuvieron en el Siglo XIX, y cuya influencia perdura en el XX.

A finales del Siglo XIX, en las zonas periféricas de España surgieron los fenómenos nacionalistas, como reacción al establecimiento de un régimen económico y político de carácter centralista. Una de estas zonas es en País Vasco. Se pretendían defender las instituciones forales, las señas histórico-culturales, y lo rural en contra la industria.

La rápida industrialización de Bizkaia y la frustración tras la supresión de los fueros en 1876, marcaron el nacimiento del nacionalismo vasco. El proceso industrializador de Bizkaia, a finales del Siglo XIX, produjo un desarrollo del capitalismo semejante al europeo, y a la vez alteró la estructura tradicional de la sociedad vasca.

El nacionalismo vasco, de carácter integrador, pretende unir territorios considerados como integrantes de la misma nacíón y que se encuentran divididos entre estados diferentes, en su deseo de justificar su existencia desde la más remota antigüedad.

Muchos son los elementos que influyeron para finalmente, dar a luz nacionalismo vasco: un nacionalismo construido y apoyado, en gran medida, por el mito, pero también por el apego a la realidad histórica en que esos mitos se apoyan (la raza, la lengua), además de en elementos tan variados como la religión, el Romanticismo y el sentimiento de uníón con objetivos independentistas.

El nacionalismo vasco se basa en tres principios:

En la literatura fuerista ROMántica: Literatos vascos ROMánticos llevan a cabo una recopilación de tradiciones histórico-mitológicas (Arturo Kanpion, Navarro Villoslada…) que llevan a cabo la exaltación de las sensaciones y el cúmulo de tradiciones vascas que surgieron de los mitos.

Los mitos vascos tratan de justificar una realidad política, social y económica, como la batalla de Arrigorriaga y los mitos de Túbal y Aitor que hacen referencia a la condición de los vascos como pueblo elegido por Dios.

Con la exaltación de las sensaciones, ayudó a crear un nuevo mito que añadir a los anteriores, el de la paz y la tranquilidad de la sociedad rural vasca.  El cúmulo de tradiciones vascas que surgieron de los mitos, y la singularidad jurídica y económica de la que disfrutaba la población de los territorios vascos, hace entendible que los vascos desean mantener esta tradición.

Por otro lado, un factor decisivo fueron las guerras carlistas: Tras la derrota militar de los carlistas, liberales y conservadores comparten la idea de un Estado que tiende a la homogeneización administrativa, fiscal y política. Estas condiciones políticas permiten que en 1876 el gobierno central tome la decisión de abolir, de forma definitiva, los fueros de Las Vascongadas, debido al decreto de 1876, llevado a cabo por Cánovas del Castillo.

El malestar creado por la abolición de los fueros generó la necesidad de una respuesta para quienes se sentían agraviados con esta medida, y Cánovas, para evitar posibles revueltas fueristas, puso en vigor los Conciertos Económicos que concedían una autonomía fiscal propia, con una recaudación de impuestos en el P.V, y no por el Estado, a cambio de abonarle un cupo anual por ese “privilegio”.

Esto dio lugar a la aparición de dos corrientes dentro del fuerismo, la denominada “transigente”, que de alguna manera colaboraba con el gobierno de Madrid, y la “intransigente” formada por quienes tenían como único objetivo el restablecimiento de los fueros.

Por último, la revolución industrial: Conllevo una mejora de la situación económica. En consecuencia se formó la burguésía industrial, partidaria del sistema de la Restauración. Este grupo tenía una gran fuerza económica y los proletarios, en gran parte inmigrantes procedentes del mundo rural, se incorporaron a las industrias siderúrgicas y minas de estos como peones mineros, también conocidos como proletarios.

La modernización de la economía que pretenden los liberales y el intento de modernizar la economía afecta a la propia estructura económica del territorio vasco, pues está basada en la explotación de la tierra, chocando con la forma de vida tradicional de los vascos. Por todo esto la sociedad vasca tendíó hacia posturas anticapitalistas, antiliberales y anti industrialización.

Sabino Arana se convirtió en la voz del nacionalismo vasco y el fundador del PNV en 1895, defendiendo la uníón de las provincias vascas junto con Navarra, una lengua común, el rechazo de toda forma de liberalismo, autonomismo e independentismo y la diferenciación de la raza vasca como única. Su ideología se resume en el lema “Jaungaikoa eta Lagi-zarra”, que significa en euskera Dios y Ley vieja

En sus primeros años de existencia, el nacionalismo vasco y el PNV, se enfrentó al PSOE - que representaba los intereses de los obreros venidos a trabajar a Bizkaia en las minas y la siderurgia. Éstos eran los odiados invasores del territorio vasco que representaban físicamente la destrucción de los modos de vida tradicionales de los vascos, según la ideología de Arana.

Podemos dividir la historia y nacimiento del nacionalismo vasco en tres etapas:

Primera etapa (1892-1898): El discurso del caserío de Larrazábal, discurso pronunciado por Sabino Arana como homenaje por la publicación el año anterior de la pequeña obra “Vizcaya por su independencia”, considerado como el acta de nacimiento del nacionalismo vasco. Concretó su proyecto político para lograr un Bizcaya independiente. Fundó el Euskeldun Batzokija, el primer batzoki, un centro nacionalista y católico integrista

Segunda etapa (1898-1903): Hasta 1898 el partido se negó a participar en el juego electoral pero con la entra ese año del grupo fuerista liberal de Ramón de la Sota,

El partido se negó a participar en el juego electoral y rechazó las alianzas con partidos nacionales y vascos. Con la entrada en ese año del grupo fuerista liberal de Ramón de la Sota se abandonó el antiliberalismo. A partir de esta experiencia se vuelve más moderado y posibilista, por lo que pasa de desear la independencia a querer la autonomía y un autogobierno.

Tercera etapa (1903-1930): Desde la muerte de Sabino Arana (1903), el nacionalismo pasa de ser un pequeño círculo clandestino ilegal a ser un poderoso movimiento de masas. Se crearon las Juventudes Vascas, batzokis, se fundó un sindicato “Solidaridad de Obreros Vascos” se publicó un órgano de prensa propio (el diario Euzkadi) y se creó una simbología nacionalista con la ikurriña, himno, lauburu…

En 1916, Luis Arana se aparta de la directiva del PNV, que cambia el nombre por Comunión Nacionalista Vasca y consideran al nacionalismo vasco como un nacionalismo burgués, alejado del ruralismo.

En 1921, los miembros de “Aberritarrak” y la mayoría de las juventudes nacionalistas de “Euzko Gaztedi” y fundaron un nuevo partido político que retomaría el nombre de PNV-Aberri. Este partido, heredero directo de la idea independentistas de Sabino Arana, es liderado por Elías Gallastegui, y a él se une el grupo de Luis Arana.

Con la dictadura de Primo de Rivera, se persiguió duramente a los nacionalismos por lo que las actividades en contra del régimen se realizaron desde el exilio y en la clandestinidad y la I República la principal labor del PNV fue la consecución del Estatuto de autonomía, que llegó en plena Guerra Civil (1936).



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