La Moral Provisional de Descartes: Las Cuatro Reglas para la Acción y la Felicidad

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El Interés de Descartes por la Moral

Descartes no tuvo un interés teórico por la moral, sino práctico. No elaboró una teoría moral, sino que enumeró unas reglas que le permitieran actuar en la vida. Se ha discutido el sentido de su expresión morale par provision. ¿Se trata de una "moral provisional" o, quizá mejor, de establecer y suministrar los medios necesarios para resolver los problemas que va presentando la vida y vivir felices de esta forma?

Descartes buscaba la felicidad y deseaba vivir tranquilo, dedicado a las tareas que se había propuesto y en las que puso todo su esfuerzo personal. Respecto a la finalidad de las reglas, consideró que para "no permanecer irresoluto —firme— en mis acciones, mientras la razón me obligaba a serlo en mis juicios, y no dejar de, desde luego, con la mejor ventura que pudiese, hube de arreglarme una moral provisional".

En la tercera parte del Discurso del Método se encuentra su exposición fundamental sobre moral, que puede complementarse con algunas precisiones de Las Pasiones del Alma y de alguna de sus cartas, principalmente a la Princesa Isabel.

Reglas Morales de Descartes: Derivación del Método

Las reglas morales se derivan del método. Descartes enumera cuatro:

  1. Primera Regla: Costumbres y Moderación

    Hay que someterse a las costumbres y normas del país, conservar la religión vigente y seguir las opiniones más moderadas. A causa de esta regla se ha acusado a Descartes de "conformismo", pero más bien se trata de prudencia. Lo que busca es lograr la felicidad individual, siendo libre y viviendo tranquilo, para lo cual era necesario acomodarse a la sociedad en que se encontraba. Esto le proporcionaba seguridad en las acciones de la vida, al respetar y, por tanto, no criticar ni la política, ni la religión, ni la moral establecida.

  2. Segunda Regla: Firmeza en la Acción

    Ser firme y resuelto en las acciones, siguiendo incluso las opiniones dudosas, una vez aceptadas. A veces hay que actuar sin estar absolutamente seguros, porque no todo está en nuestro poder, salvo los pensamientos. La virtud de esta regla es liberarse de arrepentimientos y remordimientos, propios de espíritus débiles y vacilantes, porque es la razón la que debe obligar a la voluntad a tomar las decisiones.

  3. Tercera Regla: Adaptación al Orden del Mundo

    Los deseos personales tienen que ceder ante el orden del mundo, al que no podemos imponernos razonablemente. Hay que desear lo que se pueda alcanzar y olvidarse de lo que sea imposible. De este modo, podremos mantenernos contentos y felices. En este sentido, lo que más interesa a Descartes es conseguir la libertad individual.

  4. Cuarta Regla: Cultivo de la Razón

    Elegir la mejor ocupación posible, que consiste en "dedicar mi vida entera a cultivar mi razón y a progresar en el conocimiento de la verdad”.

Conclusión

En conclusión, el cumplimiento de estas reglas morales contribuye a que se pueda alcanzar la felicidad.

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