La Monarquía Francesa y la Expansión Territorial (Carlos VIII y Luis XII)
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Asambleas Representativas y Teoría Política
Las asambleas representativas eran lugares de diálogo entre el rey y los súbditos. Sus miembros pertenecían a las élites que, por su posición social, riqueza y competencia, parecían las más aptas para explicar al rey los problemas más acuciantes de la Monarquía.
Los Estados Generales
Estaban constituidos por los tres órdenes o estamentos. Carlos VIII y Luis XII no quisieron reunirlos; prefirieron consultar a sus súbditos a través de asambleas más reducidas y manejables: las Asambleas de Notables y los Conseils élargis.
Los Estados Provinciales
Estaban compuestos por los representantes de los tres estamentos y eran convocados por el rey; su función era votar impuestos.
La Teoría de Claudio Seyssel
El teórico que más expresó la constitución de la Monarquía francesa fue **Claudio Seyssel**, poniendo por escrito sus experiencias y reflexiones en su retiro final. Considera que la Monarquía es la mejor forma de gobierno, y que el poder real debe estar sujeto por tres frenos:
- La conciencia del rey (carácter cristiano de la institución).
- Los Parlamentos.
- Las buenas leyes y costumbres.
La estructura de la sociedad asegura a cada cual el lugar que le corresponde y cree que los privilegios de los órdenes o estamentos aseguran un equilibrio contrario a toda tiranía. Por lo tanto, defiende una **Monarquía Corporativa**.
Política de Carlos VIII y Luis XII
La Herencia de Luis XI y la Expansión Territorial
La política de Luis XI permitió a la monarquía francesa recuperarse del desgaste producido por la Guerra de los Cien Años y anexionar una serie de territorios que la ampliaron: ocupó las provincias de Anjou y Provenza y, por el Tratado de Arrás (1482), la Picardía y el Ducado de Borgoña.
Carlos VIII y la Cuestión de Bretaña
El problema más agudo que heredó Carlos VIII fue el Ducado de Bretaña. En 1488 moría el duque Francisco II, dejando el Ducado a su hija Ana. Carlos VIII invadió el territorio y solo consintió retirar su ejército una vez que la heredera se casara con él, firmándose el Tratado de Laval, por el que se comprometía a respetar la autonomía de Bretaña.
Las Campañas de Nápoles
Tras este éxito, Carlos VIII inicia su campaña en Nápoles, resucitando los derechos de los duques de Anjou al Reino de las Dos Sicilias. Para ello hizo grandes sacrificios:
- A **Inglaterra**: para mantener la paz pagó indemnizaciones.
- A **Fernando el Católico**: entregó el Rosellón y la Cerdaña.
- Al emperador **Maximiliano**: cedió el Franco Condado, Artois y Charolais.
Luis XII y la Lucha por Italia
Luis XII no cambió la política y, a las ambiciones por conquistar Nápoles, unió también la de anexionarse el Ducado de Milán, donde entró el 2 de septiembre de 1499. Mientras tanto, en Nápoles fue vencido por los españoles en las batallas de Ceriñola y Garellano.
El Tratado de Lyon (1504)
Se firma en 1504 el **Tratado de Lyon**, por el que el rey francés reconocía a Fernando el Católico como rey de Nápoles. Así, el Reino de Nápoles pasaba a manos españolas y el Milanesado permanecía en poder de Francia.
El Tratado de Blois
Además, el soberano galo prometía a su hija Claudia con el nieto de Maximiliano, Carlos de Gante (Tratado de Blois).
Julio II y la Expulsión Francesa
En 1503, había sido nombrado papa el cardenal Della Rovere, **Julio II**, el cual quiso imponer su dominio en Italia y expulsar a los franceses de la península. En 1508 auspició la **Liga de Cambrai** contra Venecia con la excusa de la presión turca. Dos años más tarde, formó otra coalición (la **Santa Liga**) para expulsar a los franceses. Luis XII perdería el Milanesado tras la derrota de Novara (1513).