Moldes y Vaciado en Escultura: Técnicas, Materiales y Color a lo Largo de la Historia del Arte

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Moldes y vaciado: técnicas fundamentales de la escultura

Un molde es una carcasa cuyo interior tiene una cierta forma de modo que, si vertemos un líquido en él, al endurecerse adquiere la forma que tiene el molde. Los moldes se han utilizado desde la Edad del Hierro, para reproducir en piedra la forma de, por ejemplo, un hacha. El material fundamental es la escayola.

Tipos de moldes

1) Moldes rígidos

Son de escayola. Pueden ser de molde perdido (el molde se pica y se destruye tras ser rellenado) o de piezas (pieza madre), de modo que todas ellas tengan buena salida.

2) Moldes flexibles

Son de escayola, pero también de plastoflex o látex. Son materiales con cierta consistencia, pero necesitan pieza madre porque se deforman.

Salida del molde

La salida es la posibilidad de que el positivo salga de su molde sin resultar dañado. No debe haber enganches, es decir, zonas en las que el molde se meta creando un ángulo agudo.

Antes de verter la escayola debemos pensar en cómo vamos a sacar el barro de su interior y cómo vamos a llenar las piezas, pues si en algún lugar quedase barro sin sacar, el material no podría llenar el molde.

  • A) Molde con buena salida
  • B) Molde con enganche
  • C) Molde con varias piezas

La escayola

La escayola es un producto de origen cálcico. En contacto con el agua produce un fenómeno llamado fraguado, que hace que solidifique.

Preparación de la escayola

  • El cuenco donde se prepara debe estar hecho de un material flexible.
  • Se llena de agua hasta algo más de la mitad.
  • Se espolvorea la escayola.
  • Se continúa espolvoreando puñados de escayola, que se distribuyan bien por toda la superficie, hasta que no se hunda.
  • Esperamos unos segundos a que la escayola se humedezca.
  • Se mueve la escayola con una espátula, en círculos horizontales, pero sin subir y bajar, pues entrarían burbujas de aire.

Una vez movida la escayola, nunca se añade más, porque el fraguado no resultaría homogéneo. Si se ve que queda una película de agua en la superficie, se puede verter o esperar: el fraguado será más lento.

La escayola preparada se debe verter en un molde. El proceso de fraguado consiste en la formación de cristales microscópicos que alcanzan mayor tamaño y consistencia si dejamos reposar la masa. Pasará del estado líquido a una consistencia de aguante hasta solidificar.

Durante el fraguado, la escayola se calienta y se hincha. El proceso acaba cuando la escayola se haya enfriado. Con agua caliente, el proceso se acelera unos 20 minutos.

Moldes de silicona

La silicona tiene la ventaja de que, al ser blanda, se deforma para dejar salir al modelo. Sus dos inconvenientes son su precio y el tiempo de vulcanizado, lo que puede provocar descolgamientos y fugas de material.

Necesita un lecho donde asentarse, lo que asegura que adopte la forma que se busca.

El proceso de un molde de silicona es el siguiente:

  1. Crear una capa de espesor y, sobre ella, una carcasa rígida con un canal de alimentación y respiraderos.
  2. Retirar la pieza y la capa de espesor, y volver a colocar la pieza.
  3. Quemar el vacío provocado por el desalojo.
  4. Colar o verter la silicona. El aire sale por los respiraderos.
  5. Cuando finaliza, se levanta la pieza y la capa de silicona, y el molde ya está listo.

El color en la escultura

Existen dos modos de aplicar color en una escultura: las patinas y la policromía.

Patinas

Una patina es un recubrimiento de color uniforme en toda la escultura. Con ella se pretende dar uniformidad al color de la pieza, para que sean los volúmenes y las formas los que adquieran protagonismo.

La aplicación de una patina en metal consiste en aplicar ácido sobre la superficie y, de inmediato, calor, para acelerar su acción corrosiva. Tras este proceso, se aplica una cera que protege la patina y evita corrosiones posteriores.

También en otros materiales es frecuente aplicar patinas, especialmente en materiales pobres como la escayola o la resina.

Policromía

En el lado opuesto están los escultores que han preferido que sus obras sean pintadas. La pintura aquí sí cambia de color en las distintas zonas, reforzando el volumen o imitando, por ejemplo, partes del cuerpo o tejidos.

  1. Primero se aplicaban varias capas de yeso mate, que cubrían las irregularidades y errores de la talla y creaban la base sobre la que iría el bol.
  2. Después se colocaba el pan de oro, finísimas láminas de oro.
  3. Sobre el oro se pintaba y, en seco, se rayaba la pintura con los dibujos deseados, dejando ver en esas líneas el oro subyacente.

Dada la complejidad de la técnica y el alto coste de los materiales, no es de extrañar que el presupuesto destinado a la aplicación del color fuese, a veces, tan elevado o más que el de la propia escultura.

La escultura a lo largo de la historia

Egipto

La escultura egipcia tiene una finalidad fundamentalmente religiosa, funeraria y política. Su objetivo es superar el momento presente y trascender a la eternidad, mediante un gesto inexpresivo o hierático. Queda perfectamente establecido el frente principal.

Ley de la frontalidad: consiste en situar cada parte en un punto de vista que permita conocer cómo es la realidad según su naturaleza y función. Por eso, las figuras se representan con la cabeza de perfil pero el ojo de frente, el torso de frente pero los pies y las piernas de perfil. Con los animales sucede lo mismo.

Grecia

La escultura griega representa fundamentalmente dioses y atletas. El tratamiento busca ser cada vez más naturalista, aunque idealizado. Distintos escultores concibieron sus propios cánones de belleza de forma teórica y práctica. Del dominio de las proporciones y la armonía se pasó a la búsqueda del movimiento.

  • Las dimensiones son mucho más humanas y no colosales como en Egipto.
  • Se utiliza la técnica de los paños mojados: los tejidos se adhieren a la piel, dejando entrever sus volúmenes.

Periodo arcaico: supone la transición desde la tradición egipcia. Destacan las representaciones masculinas (kurós) y femeninas (koré), donde aún se mantiene la frontalidad y la rigidez, aunque aparece la sonrisa arcaica, un gesto que suaviza el rostro sin expresar ninguna emoción concreta.

Periodo clásico: coincide con un gran esplendor político y social en el siglo V a. C. Se busca representar la belleza ideal del cuerpo humano, por lo que se eligen modelos y temas nobles, y posturas que hoy nos parecen algo rígidas en comparación con épocas posteriores. Destacan tres grandes escultores: Mirón, Fidias y Policleto.

Periodo postclásico (siglo IV a. C.): una vez controladas las proporciones, se intenta conseguir más movimiento, naturalidad y elegancia en las formas. Los tres escultores más importantes son Praxíteles, Escopas y Lisipo.

Escultura helenística: se mezclan distintas tendencias y aparecen temas mucho más anecdóticos. No se busca la belleza sino la fuerza y la expresión. La Venus de Milo pertenece a este periodo.

Roma

La escultura romana hereda los fundamentos de Grecia, pero los adapta a sus necesidades y gustos, así como a la tradición etrusca.

Se desarrolla el retrato, porque era muy importante el recuerdo de una persona concreta. Al principio se retrataba a los difuntos de la familia; después, al emperador o a cualquier persona que pudiera permitírselo. También se representan temas animales, algo que en Grecia no se hacía.

El relieve se hace mucho más rico, introduciendo varios planos de profundidad y difuminando los últimos planos, lo que le da un aspecto muy pictórico.

Etapas

  • Monarquía etrusca: esculturas en terracota y pequeños bronces de animales y grupos funerarios. Muy ingenuos y espontáneos en su representación.
  • República: fase de mayor realismo. Destaca por el tratamiento duro de volúmenes, rasgos y ropajes.
  • Imperio: mayor idealización. Augusto tenía rango divino y se le representaba victorioso, bello y sereno, como un líder. Desde Roma se exportaron los gustos. Los peinados van aumentando de volumen.
  • Imperio romano de Oriente: Constantino distingue el año 313 d. C. con el Edicto de Milán, que concede libertad religiosa. El imperio se disgrega y solo continúa en Oriente. Las esculturas son mucho más simbólicas, con rasgos exagerados y rígidos.

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