Modernismo, Generación del 98 y Generación del 27: Claves de la Literatura Española del Siglo XX

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En el siglo XX surgió el Modernismo, movimiento literario que llegó a España gracias a Rubén Darío. Al hablar de este movimiento es necesario hablar del Noventayochismo, ya que fue el resultado del anterior en la situación coyuntural que vivía España tras el desastre del 98. Ambos se pueden considerar el mismo movimiento, ya que rechazan el realismo y el naturalismo, buscando una estética renovada. Sin embargo, al mismo tiempo no se consideran lo mismo, ya que el Modernismo es escapista, exocentrista y sus tendencias provienen del Barroco; huye y se evade de la realidad buscando la belleza a través del parnasianismo, del simbolismo, del decadentismo y del impresionismo, y pretende europeizar España. En cambio, el Noventayochismo está comprometido con la realidad, protesta contra la situación española y busca la regeneración de la situación, con bases en el conceptismo, y pretende españolizar Europa.

El Modernismo

Dentro del Modernismo se menciona la prosa, con las sonatas de Valle-Inclán y la prosa poética de Juan Ramón Jiménez con “Platero y yo”.

En la poesía destacan:

  • Rubén Darío, iniciador del Modernismo, incita al progresismo en “Epístolas y poemas”.
  • Antonio Machado, con “Soledades, galerías y otros poemas” y “Campos de Castilla”, obra en la que el intimismo da paso a una estética realista cercana a la del Grupo del 98.
  • Juan Ramón Jiménez, cuya poesía responde a la búsqueda de la belleza, de carácter metafísico y con cierto fondo de tristeza que marcará toda su obra poética.

La Generación del 98

En lo que se refiere a la Generación del 98 destacan:

  • Unamuno, destacando su ensayo y novela, que abordan temas como el problema de España y los problemas de la existencia humana. Su rechazo al realismo lo lleva a desarrollar la novela “Niebla”. En su lírica valora la poesía de Rosalía y de Bécquer y se decanta por la sencillez: “Cristo de Velázquez”.
  • Pío Baroja, considerado el gran novelista de esta generación, destacando sus trilogías como “Luchas por la vida”, en donde revela una concepción pesimista.
  • Azorín, que se caracteriza por centrarse en el tema del paso del tiempo y en la evocación del pasado. En sus novelas expresa sus preocupaciones temáticas, como en “La voluntad”.

Las vanguardias y la Generación del 27

En el primer tercio del siglo XX aparecieron en Europa una gran cantidad de movimientos culturales y artísticos basados en la provocación, la ruptura con lo anterior y el intento de buscar caminos nuevos en el arte. Son las vanguardias, también conocidas como los ismos: futurismo, dadaísmo y surrealismo. En España también encontramos, además de la influencia más o menos amplia de las anteriores, el ultraísmo y el creacionismo. Con ellas surgirá la Generación del 27, representada por Luis Cernuda, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Miguel Hernández, Rafael Alberti, Lorca, Vicente Aleixandre y Pedro Salinas. Sienten la necesidad de encontrar un lenguaje poético que exprese mejor los temas que tratan. Por ello, Juan Ramón Jiménez, quien ya había dejado claro su propósito de renovación del lenguaje y la forma poética basándose primero en el Modernismo y después en la experimentación y la poesía pura, fue tomado como maestro-modelo por los autores del 27. No se debe olvidar la influencia que recibieron asimismo de las vanguardias y de los autores clásicos.

Este influjo de las primeras vanguardias marcó la primera etapa hasta 1927, en la que Juan Ramón Jiménez los orienta hacia la poesía pura. También es la época del neopopularismo y de la imitación del clasicismo de Góngora. La segunda etapa dura hasta 1936 y se produce la deshumanización de la poesía, coincidiendo con la irrupción del surrealismo como medio para denunciar la injusticia. Por último, la tercera etapa, posterior a la Guerra Civil, se caracteriza porque el grupo se escinde con la muerte de Lorca, exiliándose la gran mayoría. Reelaboraron formas de la poesía tradicional dentro del neopopularismo, de Góngora, del romanticismo intimista de Bécquer y del Modernismo, con innovaciones métricas.

El exilio y la poesía personal

Con el exilio aflora la poesía más personal. Entre ellos destaca Pedro Salinas, uno de los más intelectuales que cultivó el verso corto y denso, valoró la autenticidad y la belleza, y trató sobre todo el amor y la búsqueda de las realidades sociales. Destaca su poesía amorosa “La voz a ti debida”.

Lorca, figura clave por su labor literaria, concibió la poesía como comunicación. En ella conviven la pasión y la perfección técnica. Comenzó publicando “Canciones”, pero su viaje a Nueva York lo marcó, volviéndose surrealista con “Poeta en Nueva York”. Rafael Alberti recrea la lírica tradicional y la poesía clásica en el neopopularismo con “Marinero en tierra”. Escribió poemas influenciados por la obra de Góngora y las vanguardias, y en su poesía del exilio muestra la añoranza por la patria en “Retorno de lo vivo lejano”. Por último, hay que mencionar a Luis Cernuda, con un estilo sencillo y una poesía basada en la experiencia, agrupada en “La realidad y el deseo”. Su poesía se ha considerado una autobiografía y se divide en diferentes etapas: en la primera presenta la estética de la poesía pura; en la segunda aparecen obras con influencia surrealista y romántica, y la última, relacionada con el exilio.

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