Modelos de Felicidad y Ética: De la Autosuficiencia al Utilitarismo
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Felicidad como autosuficiencia
Durante el periodo postaristotélico de desconcierto político en Grecia, los filósofos trataron de averiguar qué hace a los hombres felices, dándoles sabiduría. Es sabio el que sabe hacer feliz, porque la sabiduría radica en la autosuficiencia, aunque la entiendan de otras maneras.
Los Cínicos
Los cínicos fueron un grupo de filósofos que formaban una corriente que se distinguía por una actitud: considerar que la felicidad consiste en la libertad del individuo frente a las normas sociales. Según ellos, es sabio el que vive según la naturaleza y, para ser feliz, es preciso bastarse a sí mismo, lo que se consigue mediante el autodominio. Su fundador fue Antístenes y su personalidad más conocida fue Diógenes.
El Estoicismo
El estoicismo, cuyo fundador fue Zenón, es una doctrina y actitud vital permanente. Su idea de libertad interior es un anuncio de la autonomía kantiana. Creen que es sabio el que vive según la naturaleza, pero les pareció indispensable descubrir el orden del cosmos, ya que solo así sabremos cómo comportarnos con él. Recurrieron a Heráclito de Éfeso, quien dice que hay una razón común que gobierna las cosas y es, para ellos, el destino. Dicen que el sabio ideal será el que se percata de que todo está en manos del destino y hemos de asegurarnos de la paz interior. Sabio es la persona que sabe dominar sus emociones; el sabio es autosuficiente.
El Hedonismo y el Epicureísmo
Los hedonistas creen que hay moral porque los hombres buscan el placer y huyen del dolor. Los móviles de la conducta humana demuestran esta teoría psicológica. Como no todos los placeres y dolores son iguales, piensan que el intelecto moral es calculador.
El epicureísmo nace en Grecia en la época helenística y suele contraponerse al estoicismo. El epicureísmo consiste en un goce bien calculado. Es sabio quien sabe organizar su vida calculando qué placeres son más intensos y duraderos, y los distribuye a lo largo de su vida. Tiene dos raíces: el placer y el intelecto calculador; estas son la constante del hedonismo. Epicuro de Samos, fundador de esta escuela de gran influencia filosófica, propuso una actitud vital permanente.
El Utilitarismo
El utilitarismo nace en el mundo anglosajón en la época moderna y es un hedonismo social que considera que los seres humanos tenemos sentimientos sociales cuya satisfacción es fuente de placer. La meta de la moral consiste en alcanzar el mayor placer para el mayor número de seres vivos; es un criterio que ha dado lugar a una economía del bienestar y a reformas sociales. Aparece en el libro Sobre los delitos y las penas de Cesare Beccaria.
Utilitaristas clásicos
- Jeremy Bentham: Introduce una aritmética de los placeres basada en dos supuestos: 1) El placer es susceptible de medida porque todos son iguales en cualidad; con intensidad, proximidad y duración se podrá calcular la cantidad. 2) Los placeres de las distintas personas pueden compararse entre sí para alcanzar un máximo de placer.
- John Stuart Mill: El suyo es un utilitarismo idealista porque valora los sentimientos sociales como fuente de placer. Rechaza la teoría de Bentham y afirma que los placeres no se diferencian por la cantidad, sino por la cualidad; sostiene que hay placeres superiores e inferiores, y las personas que experimentan ambos eligen los intelectuales y morales.
Distinciones del utilitarismo contemporáneo
- Utilitarismo del acto: Exige valorar la corrección de cada acción por sus consecuencias.
- Utilitarismo de la regla: Exige considerar si la acción ante la que nos encontramos se somete a alguna de las reglas que ya se consideran morales por la bondad de sus consecuencias.
Deontología y Procedimentalismo
La dimensión de la justicia de las normas (vertiente moral que no es subjetiva) fue iniciada por Immanuel Kant. Es la llamada deontología, que se preocupa por el deber y las normas. También se les llama formalistas, ya que de las normas les importa la forma y no los contenidos. Esta tradición sigue ahora viva en autores como Karl-Otto Apel y John Rawls, a quienes se les llama procedimentalistas porque quieren dilucidar cuál es el procedimiento para decidir que una norma es correcta.