El Mito del Carro Alado y el Mito de Er: La Dualidad y el Destino del Alma en Platón
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El Mito del Carro Alado: La Lucha entre Razón y Pasión
En el Fedro, Platón relata cómo un auriga conduce una pareja de caballos alados: uno blanco, hermoso y bueno; otro negro, feo y malo. Por este motivo, la conducción resulta difícil. Cuando el auriga es poderoso, el carro vuela por las alturas, pero si los caballos pierden las alas, el carro es arrastrado hacia abajo, hacia la tierra.
Cuando el alma cae a tierra, queda encerrada en una tumba (sema), es decir, en un cuerpo (soma). Solo recuperando la fuerza de las alas se podrá elevar de nuevo hacia el lugar donde habitan los dioses, lugar en el que todo es bello, sabio y bueno. El deseo de alcanzar ese lugar es lo que favorecerá que crezcan las alas.
Significado y propósito del mito
El mito del carro alado tiene como función básica, entre otras, explicar cómo el alma humana participa de dos naturalezas:
- Naturaleza divina: La razón, representada por el auriga, que debe guiar la conducta humana.
- Naturaleza terrenal pasional: Representada por los caballos, simbolizando la tensión entre la razón y el deseo, donde este último debe estar subordinado a la primera.
Esa alma es la fuente del conocimiento verdadero, gracias al recuerdo de los modelos o arquetipos de las cosas sensibles que había contemplado en el mundo de las Ideas antes de su caída en la Tierra. Esta teoría, denominada teoría de la reminiscencia, exige no tanto la inmortalidad del alma, sino, sobre todo, su preexistencia.
El Mito de Er: Justicia y Libre Elección
Este mito representa la exposición más mediata de la filosofía de Platón. El relato narra cómo, diez días después de una batalla, el cuerpo de Er no muestra signos de corrupción y vuelve a la vida para relatar lo acontecido. Su alma había abandonado su cuerpo y, en un bello lugar, se encontraba con dos aberturas en la tierra y dos en el cielo.
El juicio y la elección de vida
Tres jueces pronunciaban las sentencias correspondientes a cada alma. Todas las almas se reencontraban y relataban lo vivido. Después, se elegían nuevas vidas: desde la de tiranos poderosos hasta la de animales o la de gente común. La cuestión problemática era qué vida elegir.
En el relato se simboliza la idea de que la muerte es un tiempo de justicia: los que han vivido rectamente son premiados. Se afirma, pues, la idea de que la vida justa es mejor que la injusta. Además, representa una nueva oportunidad para poder elegir una vida virtuosa. Finalmente, se apunta que el destino futuro de las almas depende de su libre elección.