Mito de Aracne y Palas Atenea en las Metamorfosis de Ovidio: Texto Latino y Traducción

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El Mito de Aracne (Ovidio, Metamorfosis VI)

Maeoniaeque animum fatis intendit Arachnes,
quam sibi lanificae non cedere laudibus artis
audierat. Non illa loco nec origine gentis
clara, sed arte fuit: pater huic Colophonius Idmon
Phocaico bibulas tinguebat murice lanas;

Y dirige su atención al destino de la meonia Aracne, de la que había oído que no se consideraba inferior a ella en los elogios del arte de la lana. No fue ella ilustre por su posición ni por el origen de su familia, sino por su arte: su padre, el colofonio Idmón, teñía las esponjosas lanas con púrpura focea.

occiderat mater; sed et haec de plebe suoque
aequa viro fuerat; Lydas tamen illa per urbes
quaesierat studio nomen memorabile, quamvis
orta domo parva parvis habitabat Hypaepis.

Su madre había muerto, pero también esta había sido de la plebe y semejante a su marido; sin embargo, ella (Aracne) había buscado con esfuerzo un nombre memorable por las ciudades lidias, aunque, nacida en una pequeña casa, habitaba en la humilde Hipepas.

Huius ut adspicerent opus admirabile, saepe
deseruere sui nymphae vineta Timoli,
deseruere suas nymphae Pactolides undas.

Para contemplar la admirable obra de esta, muchas veces abandonaron las ninfas los viñedos de su Tmolo, y abandonaron sus aguas las ninfas Pactólides.

Palas y Aracne

Pallas anum simulat: falsosque in tempora canos
addit et infirmos, baculo quod sustinet, artus.
Tum sic orsa loqui: «Non omnia grandior aetas,
quae fugiamus, habet: seris venit usus ab annis.

Palas finge ser una anciana: añade falsas canas a sus sienes y miembros inseguros que sostiene con un bastón. Entonces empezó a hablar así: «No todas las cosas que trae la edad avanzada son de rechazar: la experiencia viene con los años tardíos.

Consilium ne sperne meum: tibi fama petatur
inter mortales faciendae maxima lanae;
cede deae veniamque tuis, temeraria, dictis
supplice voce roga: veniam dabit illa roganti».

No rechaces mi consejo: que sea para ti reclamada la máxima fama de trabajar la lana entre los mortales; cede ante la diosa y con voz suplicante pide perdón, temeraria, por tus palabras: ella concederá el perdón a quien se lo pida».

Adspicit hanc torvis inceptaque fila relinquit
vixque manum retinens confessaque vultibus iram
talibus obscuram resecuta est Pallada dictis:

La mira con semblante feroz, abandona los hilos comenzados y, conteniendo apenas las manos y manifestando en su rostro la ira, replicó a la enmascarada Palas con tales palabras:

«Mentis inops longaque venis confecta senecta,
et nimium vixisse diu nocet. Audiat istas,
si qua tibi nurus est, si qua est tibi filia, voces;
cur non ipsa venit? Cur haec certamina vitat?»

«Vienes privada de juicio y consumida por una larga vejez, y haber vivido demasiado tiempo perjudica. Que oiga esas palabras tu nuera, si tienes alguna, o tu hija, si tienes; ¿por qué no viene ella en persona?, ¿por qué evita estos certámenes?».

Tum dea «venit!» ait formamque removit anilem
Palladaque exhibuit: venerantur numina nymphae
Mygdonidesque nurus; sola est non territa virgo,
sed tamen erubuit, subitusque invita notavit
ora rubor rursusque evanuit, ut solet aer
purpureus fieri, cum primum Aurora movetur,
et breve post tempus candescere solis ab ortu.

Entonces la diosa dice: «¡Ha venido!», y despojó la figura de anciana y se reveló como Palas. Adoran a la divinidad las ninfas y las mujeres migdonias; solo la doncella no se asustó, aunque enrojeció, y un súbito rubor tiñó contra su voluntad su rostro y de nuevo desapareció, como suele el aire tornarse purpúreo cuando la Aurora despunta por primera vez y, poco tiempo después, resplandecer con la salida del sol.

Perstat in incepto stolidaque cupidine palmae
in sua fata ruit; neque enim Iove nata recusat
nec monet ulterius nec iam certamina differt.

Ella persiste en su propósito y, por el necio deseo de victoria, se precipita a su propio destino; pues la hija de Júpiter ni lo rechaza, ni la advierte más, ni aplaza ya la competición.

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