El Carretón Fantasma: leyenda tradicional de la campiña
Resumen
El texto recoge la leyenda popular del carretón fantasma, cuyos chirridos y restallidos de látigo se oyen en la campiña durante las noches cerradas. Describe sus apariciones, incluida una en las afueras de la ciudad, y el encuentro de un trasnochador que descubre su terrorífica naturaleza. Permite estudiar un relato de tradición oral con rasgos de la narrativa de terror.
Puntos clave
- La leyenda del carretón fantasma pertenece a la tradición oral popular de la campiña.
- Sus señales son chirridos de ejes y restallar de látigo, sobre todo en noches cerradas como las de «Sur y Chilchi».
- Las voces del carretero tienen un tono gangoso, aflautado e hipante que no puede imitar una garganta humana.
- Según el relato, en la ciudad se aparecía en la calle que pasa junto al cementerio, en dirección al Lazareto.
- Al acercarse, el protagonista descubre que las estacas son tibias y peronés, las teleras costillas y el carretero una calavera.
- El texto es una recopilación de la tradición, según su propio planteamiento.
El Misterio del Carretón Fantasma: Tradición Oral y Leyenda
Mucho se ha escrito acerca de este adminículo fantasmal y paisano, dando rienda suelta a la imaginación y apelando a las mejores galas literarias. Poco o nada es, pues, lo que queda por decir de él, como no sea repetir lo ya dicho por otros con belleza y donosura, *estas difíciles de imitar* por quien no posee los dones necesarios. Salvo que se quiera volver a la tradición pura, tal cual la refieren o, más propiamente, la referían las gentes del pueblo, y es lo que pretende quien teje en este telar de antiguallas.
La Manifestación Nocturna en la Campiña
En las noches cerradas, y sobre todo en las de "Sur y Chilchi", se dejaba oír de pronto en lo soledoso de la campiña un agudo chirriar de ejes y un fuerte restallar de látigo, que hacían crispar los nervios de las buenas gentes y entrar en natural espanto. Mayores eran la turbación y el temor cuando tales ruidos eran percibidos en campo raso y el cuitado descabezaba un sueño en la pascana, junto a su jato carretero y sus bueyes.
Características del Sonido Espectral
- El rechino y el trallazo se escuchaban entonces con más fuerza.
- Parecía que el ente y el artefacto que los producían caminaban cerca.
- Daban la impresión de estar a punto de pasar por delante de la pascana.
Alguna vez se alcanzaron a percibir las voces del lúgubre carretero que instaba a las yuntas, y era su tono gangoso, aflautado, hipante, como no es capaz de modular ninguna garganta humana.
Si, al rasgar el cielo un relámpago, el campo se iluminaba súbitamente y el cuitado viajero tenía tiempo y valor para echar un vistazo, la figura del carretón fantasma se escorzaba apenas, como hecha con líneas ondulantes imprecisas.
Apariciones Urbanas y el Encuentro Fatal
Aunque visión campera por excelencia, no faltó vez en que se mostró en la propia ciudad, si bien en las afueras y precisamente en la calle —entonces apartado y desierto callejón— que pasa por delante del cementerio. Más de un trasnochador y parrandero acertó a columbrarlo, cuando entre crujidos y estridores discurría con dirección al Lazareto.
El Testimonio del Trasnochador
Pero cierta noche de perros en que las sombras se apelmazaban y aullaba el viento, un prójimo dio de manos a boca con la aparición. Salía de una casa vecina, después de haber pasado en ellas largas horas de diversión copiosamente regada. Los vapores etílicos que le ocupaban la azotea le habían puesto en la condición de bravo entre los bravos y capaz de enfrentarse con cualquier peligro.
Al ver el carretón deslizarse sobre el arenoso suelo de la calle, se lanzó hacia él, resuelto a saber cómo era. Lo supo al instante, de una sola ojeada. Pero de carretón, ¡ay!, solo tenía la traza.
La Horrenda Revelación
Las estacas estaban constituidas por tibias y peronés de esqueleto y en lugar de teleras asomaban costillas descarnadas. Del carretero solo se veía la cara, si tal puede llamarse a una horrenda calavera, dentro de cuyas cuencas vacías algo brillaba y centelleaba como las brasas de un horno.
Ante la contemplación de semejantes horrideces, el hombre sintió que la tranca se le iba de un salto. Y no pudiendo más con lo que tenía por delante, echó a correr despavorido. Y, gracias a Dios, llegó con bien a casa.
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PDF Word HTMLPreguntas frecuentes
¿Dónde aparece el carretón fantasma según la leyenda?
Aparece sobre todo en la campiña, en noches cerradas y en campo raso. Alguna vez también se mostró en las afueras de la ciudad, en la calle que pasa junto al cementerio.
¿Qué descubre el trasnochador al acercarse al carretón?
Descubre que el carretón solo tiene la apariencia de tal: sus estacas son huesos de esqueleto y el carretero es una horrenda calavera con cuencas que brillan como brasas.
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