La Misión Formativa de la Universidad: Adaptación Estudiantil, Interdisciplinariedad y Desarrollo Personal
La Universidad como Comunidad de Aprendizaje y Formación
Llegar a ser estudiante universitario, como mencionábamos anteriormente, implica aprendizajes diversos y simultáneos que, a menudo, originan sentimientos de incertidumbre. Quizás por momentos te sientas igual que cuando ingresaste a la escuela secundaria. Era un mundo aún poco familiar; pertenecías al grupo de los ‘nuevos’ de ese nivel. Para formar parte de ese grupo, “los de la secundaria”, tenías que aprender palabras desconocidas, reconocer códigos que se volvían imprescindibles para poder comunicarte (materias, horas libres, profesores, amonestaciones, preceptores) y respetar formas diferentes de convivencia.
Estrategias de Adaptación y Referentes
Sería bueno recordar algunas estrategias que utilizaste en ese momento y que te sirvieron para seguir adelante. Quizás buscaste referentes o personas conocidas que te ayudaron, allanándote el camino y facilitándote el aprendizaje de ciertos códigos. Estos procesos de adaptación habrían sido más lentos y problemáticos si hubieras tenido que hacerlos solo. En este sentido, los profesores, preceptores y directivos seguramente explicitaron aspectos referidos a normas de la institución, reglas de convivencia, condiciones de aprobación y evaluación, lo que favoreció que progresivamente te sintieras menos extraño. Una estudiante evoca de este modo algunos aprendizajes de la escuela secundaria que para ella fueron muy importantes:
“Aprendí a compartir un espacio, a ser sociable, a darme más con la gente (...). A pedir nuevamente sin vergüenza una explicación de algo que no entendía; los profesores me enseñaron que una respuesta puede ser una oración y no necesariamente un libro completo, o sea, a resumir.” (Ivana, 2004)
Misión y Rol Formativo de la Universidad
En las últimas semanas, varias universidades han convocado a ceremonias especiales para inaugurar el año académico. Algunas han aprovechado también para despedir a la última promoción de egresados. Ambas ocasiones han servido para enfatizar cuál es realmente la misión de la universidad. En casi todas las ceremonias se ha enfatizado la responsabilidad de ser ‘formadora de hombres’. Ciertamente, esta afirmación no es una alegoría palabrera.
La formación universitaria no consiste en convertir al estudiante en receptor pasivo de un saber. Formamos al individuo si logramos desarrollar en él las siguientes capacidades:
- Capacidad de aprender.
- Capacidad para hallar soluciones a cada problema nuevo.
- Capacidad de búsqueda, de creación e innovación.
No se forma a un individuo convirtiéndolo en especialista. Acertamos en su formación si lo vamos ‘abriendo’ a distintas disciplinas, escrutando horizontes, asegurando de ese modo la posibilidad de que pueda ‘cambiar’ dentro de su profesión.
La Importancia de la Interdisciplinariedad
Hoy no podemos limitarnos a preparar solo para una profesión, y menos para una determinada especialidad. Solo abriéndonos a las posibilidades de una cultura general asume su carácter formativo una universidad moderna. Tampoco se forma a un individuo encerrándolo dentro de rígidos planes científicos o culturales, sin que tales planes incidan sobre el carácter y el sentido social.
Cuanto más interdisciplinaria sea hoy una institución de enseñanza superior, más abierta estará a la crítica, a la acción personal y a los juicios valorativos. Cuanta más responsabilidad ofrezca a los estudiantes en su propio desarrollo material o intelectual, más carácter de universidad tendrá, porque será, por fin, una red de integración.
Cada vez más, la universidad consiste en una realidad interdisciplinaria. Cada día resulta una red de enseñanza integrada, pero diferenciada. Lo que el alumno llama ‘profesiones diferentes’ son formas diversas de una misma vocación. Toda institución de nivel universitario debe imponer ese criterio si quiere realmente consagrarse a una tarea formativa.
Objetivo Básico de la Enseñanza Superior
Toda enseñanza superior debe aspirar a un objetivo básico: «asegurar al individuo el más completo desarrollo de su persona, según sus capacidades».
Esto significa que el modo en que esos objetivos se realicen depende exclusivamente de las aptitudes y las aspiraciones de cada alumno. No implica, por cierto, que se busque obtener las mismas capacidades, en la misma medida, en todos los alumnos. Significa reconocer que, aun cuando los objetivos son claros y uniformes, habrá formas distintas de aplicación.