Miguel Hernández: Poesía, Compromiso Social y Voz del Pueblo
Enviado por Programa Chuletas y clasificado en Lengua y literatura
Escrito el en
español con un tamaño de 3,8 KB
El compromiso social en la poesía de Miguel Hernández
Miguel Hernández, de origen familiar humilde (conocido como el "poeta pastor"), poseía una concepción solidaria de la vida. Se erige como una figura "romántica" que lucha desesperadamente a favor de la justicia y de la libertad; es decir, en defensa del ser humano y los valores sociales.
Obras clave del compromiso hernandiano
Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1939) son las dos obras más representativas del poeta en su vertiente social y política. En ellas encontramos al hombre poeta y su voluntad transformadora de la sociedad, su conciencia de responsabilidad colectiva. La poesía se convierte en testimonio y denuncia de la injusticia social, a la vez que en expresión de un yo marcado por una visión desalentadora de la realidad ante el horror de la guerra y la muerte de su hijo.
La poesía como voz colectiva
La obra de Miguel Hernández se inscribe en la corriente de poesía social que cobraría fuerza posteriormente, en la década de los 50, si bien él fue un claro precursor con su producción de los años 30. Dentro de esta vertiente social se encuentran libros como Viento del pueblo, El hombre acecha y Cancionero y romancero de ausencias. En ellos, Miguel Hernández se muestra como un poeta ideológicamente comprometido con el pueblo que sufre la falta de libertad. El poeta adopta una actitud solidaria; de hecho, la solidaridad será su gran lema poético: la poesía nace del pueblo y el poeta no es sino el intérprete de su sentir. Es el poeta quien, en definitiva, convierte la voz del pueblo en materia poética para devolvérsela, trasmutada en poesía, al mismo pueblo al que pertenece.
Influencias y estilo: La "poesía impura"
El joven poeta oriolano, abierto a toda clase de influencias, quedó impresionado por la estética nerudiana (la innovadora "poesía impura" de Pablo Neruda) y construyó versos de similar naturaleza en obras como El rayo que no cesa, Viento del pueblo o El hombre acecha. El poeta convierte su pena, su dolor y sus alegrías en material lírico: la pasión amorosa, el dolor de la incomprensión, la pena que marca su vida… todo expuesto sin rubor, como quien no teme airear demasiado su intimidad. En definitiva, la nueva generación de poetas, con Miguel Hernández al frente, comenzó a trasladar al verso experiencias sangrantes, preocupación y angustia diarias, e inquietudes sociales.
Contexto histórico y conciencia social
Esta actitud lírica no tiene una causa simplemente estética, sino que hay que entenderla como hija de un ambiente político. En los duros años de la crisis económica y en el revuelto ambiente de la República, el escritor, que por experiencia personal conocía muy bien las penalidades del trabajo de los pobres y las injusticias que sufrían los "niños yunteros", fue tomando conciencia de su responsabilidad. De ahí que el poeta se solidarice con la realidad sociopolítica del país.
Poeta del pueblo en tiempos de guerra
En Viento del pueblo, Miguel llora a los muertos anónimos, a García Lorca; canta al "niño yuntero", a la juventud, a los campesinos… Es un poeta reivindicativo que pone su poesía al servicio de los pobres. Sus poemas son poemas de guerra en los que Miguel Hernández manifiesta cómo siente en carne y espíritu la tragedia de España. Se hace "ruiseñor de las desdichas" y canta con voz dolorida la desolación de la guerra. Es un poeta que procede del pueblo, consciente de la dura realidad en la que viven los pobres, víctimas de un sistema social injusto ante el que él se rebela y toma partido hasta morir.