Miguel Hernández: Poesía Comprometida y Legado Literario en la Guerra Civil Española
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Miguel Hernández: Vida, Obra y Compromiso en la Guerra Civil Española
Miguel Hernández se considera un precursor fundamental de la poesía comprometida de décadas posteriores. En este tipo de poesía, los escritores dirigen su protesta como si el poema fuera un instrumento de acción que pretende cambiar la sociedad.
Influencias y Despertar Social
En 1934, Miguel realiza su segundo y tercer viaje a Madrid, donde conocerá a figuras clave como Pablo Neruda. Los sucesos que sacuden aquel tiempo y las grandes personalidades que se cruzan en su vida terminan despertando en él el germen social que permanecía dormido. Miguel Hernández recibió influencias significativas de José María de Cossío, Pablo Neruda y Vicente Aleixandre.
Las revueltas sociales y políticas del momento se agravaron, alterando la vida cotidiana hasta que, el 18 de julio, se produjo el levantamiento de los militares contra el gobierno republicano, lo que desembocó en la gran contienda civil que duró tres años. Miguel, ya con una clara y enérgica conciencia ideológica, se alistó en el ejército republicano, donde realizó labores de índole cultural, como la elaboración de un periódico divulgativo, trabajos de alfabetización de la tropa y recitales para levantar la moral de los soldados. Su tarea propagandística se materializó en una prosa, un teatro y una poesía que, tras la guerra, se convertirían en escritos de consigna política. La figura de Miguel empezó a perfilarse como escritor del pueblo, precursor de la poesía social.
Poemarios Clave de la Guerra Civil
Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1939, pero publicado en 1960) son dos poemarios escritos durante la Guerra Civil Española con el fin de luchar por la causa republicana.
Viento del pueblo (1937): Épica y Esperanza
Viento del pueblo es un poemario más épico, combativo, optimista y esperanzado. La solidaridad es ahora el lema del poeta. Son poemas que lloran la muerte de Lorca, la de los hombres en el frente, que cantan al niño yuntero, al sudor de los campesinos, a la compañera y amante lejana.
El poeta busca una poesía más directa que recree su carácter oral, de ahí el empleo del romance y del octosílabo como metros más populares e inmediatos. Además, la unidad de la obra está determinada por los tonos de la exaltación, la lamentación y la imprecación.
La Exaltación
La exaltación tiene su origen en el entusiasmo combativo. El poeta se identifica con la colectividad que se levanta glorificada a través de una hipérbole simbólica que hace uso del bestiario.
La Lamentación
En la lamentación, se trata de poemas elegíacos como el dedicado a Federico García Lorca o de otros con matices muy distintos de marcado acento social, como “El niño yuntero” o “Aceituneros”.
La Imprecación
La imprecación contra los cobardes y los que tiranizan al pueblo se presenta como contraste radical de la exaltación. En esta parte, emplea imágenes de tono degradador con símbolos de naturaleza zoomórfica y signos que indican el pánico que sacude a esos cobardes.
El hombre acecha (1939): Pesimismo y Desesperación
El hombre acecha es, en general, un poemario más pesimista: los años han pasado y el poeta vuelve sus ojos hacia los horrores de la guerra. Heridos, cárceles, miseria, destrucción, sangre... son los protagonistas de sus poemas. Predominan los versos alejandrinos y la palabra es todavía símbolo de resistencia, pero la muerte del primer hijo y la derrota de la guerra sumen al poeta en la desesperación.
Cancionero y romancero de ausencias (1938-1939): Intimidad y Legado Póstumo
Por otro lado, Cancionero y romancero de ausencias es un libro póstumo e inconcluso, escrito entre octubre de 1938 y septiembre de 1939. En él predomina el dominio de la forma y de la depuración. Consta de setenta y nueve poemas entre los que se puede contemplar la experiencia de la muerte de su primer hijo, la ausencia de la amada, el contenido gozo que supone el nacimiento de su segundo hijo y las secuelas de la derrota tras la Guerra Civil. Fue un tiempo de profundas desgracias para Miguel Hernández.