Mercè Rodoreda: vida, obra y claves de Espejo roto para entender su narrativa

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Mercè Rodoreda: vida y obra

Mercè Rodoreda nace en 1908 en Barcelona, en el barrio de Sant Gervasi. Es hija única y estuvo muy influenciada por su abuelo, que le leía libros en catalán. Solo cursó tres años de escuela; el resto de su formación fue autodidacta.

Hasta 1932 no publicó ninguna obra: «Soy una mujer honrada». En 1934 aparece Un día, su vida de un hombre. (Estas dos obras las rechazará en el futuro). A partir de entonces empieza a relacionarse en actividades culturales.

Trayectoria y primeras consolidaciones

  • Primera consolidación en 1937 con Aloma. Premio Crexells. En 1969 la revisa.
  • En esta obra aparecen dos ejes temáticos que desarrollará a lo largo de su producción: el paso del tiempo y el mito de la infancia.

Después de la guerra se exilió en Francia y posteriormente en Ginebra, hasta finales de los años setenta, cuando vuelve a Cataluña: Romaña de la selva (mención en el repertorio de su viaje/retorno).

Del 1937 hasta 1958 no publicó nada. En 1958 publica una recopilación de cuentos titulada 22 cuentos, donde encontramos triángulos amorosos y el uso del narrador omnisciente. Tras la guerra abandonará progresivamente el narrador omnisciente a favor del narrador en primera persona.

Obras destacadas y cronología

  • 1962: Publica La plaça del Diamant.
  • 1966: Publica Las calles de las camelias, con un estilo más coloquial; ambas obras están escritas en primera persona.
  • 1966: Publica Jardín junto al mar.
  • 1967: Publica Mi Cristina y otros cuentos.
  • 1974: Publica Espejo roto. Estructura: primera parte con narrador omnisciente; segunda y tercera parte con estilo de indirecto libre (monólogo interior).
  • 1986: Obra póstuma: La mosto y la primavera.

Espejo roto: estructura

La novela es tripartita aunque no sigue la típica estructura clásica. La 1ª parte contiene toda la trama argumental, mientras que las otras dos partes se dedican a la evocación del pasado a través de la memoria y los pensamientos. En la primera parte tenemos el despliegue narrativo de la obra: se presentan todos los personajes, los espacios y el tiempo cronológico. En la 2ª parte se anuncia que se hablará de la soledad de los personajes. La 3ª parte está encabezada por el lema «but a time past is a time forgotten».

Espacio

El espacio recibe un tratamiento de primer orden, casi como un personaje más. Todo gira alrededor de Sant Gervasi y la torre. Está dividido en dos ámbitos principales: la casa y el jardín —la casa de los adultos y el jardín de los niños—. La autora describe estos espacios con precisión.

Hay cámaras que son el espacio propio de los adultos, donde los personajes guardan sus secretos. También aparecen la gran sala, la biblioteca (cuando Eladi está muerto) y la cocina (actividad de las criadas). El jardín simboliza el jardín bíblico: es el espacio primitivo y natural del hombre (Jaume, la balsa, el laurel, la jaula).

Tiempo

Rodoreda trata el paso del tiempo destacando dos tipos: el tiempo cronológico, que está muy detallado pero sin otorgarle excesiva importancia, y el tiempo psicológico, que es el que ella explota y explora con mayor intensidad.

Personajes

Los personajes son numerosos y con personalidades diferenciadas. La autora no pone demasiado énfasis en la anécdota histórica; lo que busca es marcar el carácter intimista de los personajes, tanto de los más humildes como de las figuras principales. Viven en soledad, con secretos e incomunicación. A menudo son descritos por otros personajes o por ellos mismos cuando se miran en el espejo: es un ejercicio de evocación y recuerdo.

Rodoreda nos habla del sentimiento de tristeza de los personajes, que aparece en tonos grises, y del sentimiento de angustia, muy propio del siglo XX.

Estilo

En el prólogo la autora se plantea qué tipo de novela quiere escribir, ya que no tiene un único protagonista. Para ella, el estilo narrativo se acerca al vuitcentista (siglo XIX), es decir, al realista: el narrador decimonónico buscaba descripciones muy detalladas de la realidad y un texto visual articulado por una sola voz. Sin embargo, Rodoreda introduce dinamismo mediante recuerdos, pensamientos y visiones subjetivas de los personajes.

Leyenda

Aparecen objetos relacionados con personas o hechos; estos objetos poseen una gran fuerza evocadora y constituyen un universo simbólico propio. En Espejo roto se asocian a recuerdos de relaciones sentimentales y también a momentos de felicidad.

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