Medea de Séneca: Texto Latino y Traducción al Español con Versos Comentados

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Medea de Séneca: texto latino y traducción al español

A continuación se presenta el texto latino de la Medea de Séneca, acompañado de su traducción al español. La obra, perteneciente al teatro trágico latino, recrea el célebre personaje mitológico de Medea, figura central de la tragedia clásica.

Monólogo inicial de Medea

Medea. Di coniugales tuque genialis tori, Lucina, custos quaeque domituram freta Tiphyn nouam frenare docuisti ratem, et tu, profundi saeue dominator maris, clarumque Titan diuidens orbi diem, 5 tacitisque praebens conscium sacris iubar Hecate triformis, quosque iurauit mihi deos Iason, quosque Medeae magis fas est precari: noctis aeternae chaos, auersa superis regna manesque impios 10 dominumque regni tristis et dominam fide meliore raptam, uoce non fausta precor. nunc, nunc adeste sceleris ultrices deae, crinem solutis squalidae serpentibus, atram cruentis manibus amplexae facem,15 adeste, thalamis horridae quondam meis quales stetistis: coniugi letum nouae letumque socero et regiae stirpi date. Num peius aliquid? quod precer sponso malum? uiuat; per urbes erret ignotas egens 20 exul pauens inuisus incerti laris, iam notus hospes limen alienum expetat; me coniugem opto, quoque non aliud queam peius precari, liberos similes patri 24 similesque matri. Parta iam, parta ultio est: peperi. Querelas uerbaque in cassum sero? Non ibo in hostes? Manibus excutiam faces caeloque lucem spectat hoc nostri sator Sol generis, et spectatur, et curru insidens per solita puri spatia decurrit poli? 30 Non redit in ortus et remetitur diem? Da, da per auras curribus patriis uehi, committe habenas, genitor, et flagrantibus ignifera loris tribue moderari iuga: gemino Corinthos litori opponens moras 35 cremata flammis maria committat duo. Hoc restat unum, pronubam thalamo feram ut ipsa pinum postque sacrificas preces caedam dicatis uictimas altaribus. Per uiscera ipsa quaere supplicio uiam, 40 si uiuis, anime, si quid antiqui tibi remanet uigoris; pelle femineos metus et inhospitalem Caucasum mente indue. Quodcumque uidit Phasis aut Pontus nefas, uidebit Isthmos. Effera ignota horrida, 45 tremenda caelo pariter ac terris mala mens intus agitat: uulnera et caedem et uagum funus per artus. Leuia memoraui nimis: haec uirgo feci; grauior exurgat dolor: maiora iam me scelera post partus decent. 50 Accingere ira teque in exitium para furore toto. Paria narrentur tua repudia thalamis: quo uirum linques modo? Hoc quo secuta es. Rumpe iam segnes moras: quae scelere parta est, scelere linquenda est domus.

Traducción al español del monólogo

Medea. Dioses conyugales, y tú, Lucina, guardiana del lecho nupcial, que enseñaste a Tifis a frenar la nueva nave que habría de domar marinas; y tú, duro señor del mar de fondo, Titán, que repartes el claro día al orbe; y tú, Hécate triforme que das de testigo tu resplandor a los callados sacrificios; y vosotros, dioses por los que me juró Jasón y a quienes más le toca a Medea rogar, sima de la noche eterna, regiones contrarias a los Altísimos, ánimas en pena, soberano del reino triste y soberana a que arrebató un mejor fiel, con voz malhadada os invoco. Acá, acá, acorredme, diosas vengadoras de agravios; desgreñada la melena de flotantes serpientes, empuñando la negra tea, llegaos como otrora os llegasteis, hórridas, a mi alcoba de novia. Dad muerte a la nueva esposa y muerte al suegro y al linaje regio y concededme a mí para el esposo el peor mal que os pido. Que viva, sí, pero errante y desvalido por desconocidas ciudades, desterrado, despavorido, aborrecido, sin hogar cierto. Ansíeme por mujer; llame a umbral ajeno como ya conocido peregrino y lo peor que para él me cabe rogaros, que le salgan los hijos al padre y que a la madre le salgan. Mas en vano desparramo quejas y palabras. ¿No he de arremeter a los enemigos? ¿No he de apagar a mano las antorchas nupciales y en el cielo la luz? ¡Y que esté mirando esto el Sol, origen de mi linaje, y que se le esté mirando a él, sentado en su carro, recorrer los acostumbrados espacios del puro firmamento! ¡Que no se vuelva a su cuna y que no arredre al día! ¡Déjame, déjame ir por los aires en el paterno carro; entrégame, padre, las riendas y permíteme que temple con ardientes bridas al fogoso tiro! Corinto, la que opone barreras a doble ribera, juntará, así que entregada a la hoguera, dos mares. Es lo sólo que me falta. Llevaré, como esa misma, a la alcoba la tea después de las plegarias sacramentales; degollaré víctimas en los altares consagrados. Busca, alma mía, en tus mismas entrañas el camino al suplicio si es que vives, y si algo te queda del pasado vigor arroja de ti temores mujeriles y reviste de la dureza del Cáucaso a tu corazón. Cuantas atrocidades vieron el Fasis y el Ponto ha de verlas el Istmo. Revuelve dentro de las mientes maldades fieras, desconocidas, horribles, tan tremendas para el cielo como para la tierra. ¿Sangría, matanzas, cadáveres insepultos? ¡Fruslerías! Eso lo hice de doncella; surta un rencor más hondo. Después del parto me cuadran mayores crímenes. Cíñete, pues, de rabia y prepárate con todo furor al exterminio. Que de habérsete repudiado se hable como de tu boda. ¿Cómo vas a abandonar a tu marido? Como le seguiste. Basta ya de remolonear. Como surgió por crimen, por crimen hay que abandonar esta casa.

Primer coro: invocación a los bosques y montañas de Ática

Ite, umbrosas cingite siluas
summaque montis iuga Cecropii!
Celeri planta lustrate uagi
quae saxoso loca Parnetho
subiecta iacent,
quae Thriasiis uallibus amnis
rapida currens uerberat unda;
scandite colles semper canos
niue Riphaea.
Hac, hac alii qua nemus alta
texitur alno, qua prata patent
quae rorifera mulcens aura
Zephyrus uernas euocat herbas,
ubi per graciles breuis Ilisos
labitur agros piger et steriles
amne maligno radit harenas.
Vos qua Marathon tramite laeuo
saltus aperit,
qua comitatae gregibus paruis nocturna petunt pabula fetae;
uos qua tepidis subditus austris
frigora mollit durus Acharneus.
Alius rupem dulcis Hymetti,
paruas alius calcet Aphidnas;
pars illa diu uacat immunis,
qua curuati litora ponti
Sunion urget.

Id y rodead los bosques sombríos y las cumbres más altas de Cécrope.

Andad con pies ligeros los lugares que se extienden al pie del monte Parnaso y que se encuentran bajo las rocas; los torrentes que corren con rapidez por los valles de Tracia os servirán de guía. Escalad siempre las colinas cubiertas de nieve del monte Ripeo.

Por aquí, por aquí otros se dirigen hacia el bosque espeso de álamos; otros hacia los prados abiertos, donde el viento del oeste, acariciando las hierbas primaverales, hace brotar las flores.

Vosotros, donde el camino de Maratón abre los bosques a la izquierda; donde las ovejas acompañadas por sus pequeños rebaños buscan pastos nocturnos; donde el duro Acharnes suaviza el frío bajo los cálidos vientos del sur; donde uno pisa la roca dulce de Hymettus y otro la pequeña Afidna; y donde una parte permanece vacía durante mucho tiempo, donde las costas curvas del mar son presionadas por Sunion.

Segundo coro: la grandeza de Creta y el dolor de Medea

O magna uasti Creta dominatrix freti,
cuius per omne litus innumerae rates
tenuere pontum, quidquid Assyria tenus
tellure Nereus peruium rostris secat,
cur me in penates obsidem inuisos datam hostique nuptam degere aetatem in malis
lacrimisque cogis? Profugus en coniunx abest praestatque nuptae quam solet Theseus fidem. Fortis per altas inuii retro lacus
uadit tenebras miles audacis proci,
solio ut reuulsam regis inferni abstrahat;
pergit furoris socius, haud illum timor
pudorue tenuit: stupra et illicitos toros Acheronte in imo quaerit Hippolyti pater.
Sed maior alius incubat maestae dolor.
Non me quies nocturna, non altus sopor
soluere curis: alitur et crescit malum
et ardet intus qualis Aetnaeo uapor
exundat antro. Palladis telae uacant
et inter ipsas pensa labuntur manus;
non colere donis templa uotiuis libet,
non inter aras, Atthidum mixtam choris,
iactare tacitis conscias sacris faces,
nec adire castis precibus aut ritu pio adiudicatae praesidem terrae deam:
iuuat excitatas consequi cursu feras
et rigida molli gaesa iaculari manu.

¡Oh gran dominadora de la vasta Creta, señora del mar! Cuyas innumerables naves ocupan todo el litoral y cuyo dios Nereo corta con su proa el mar desde la tierra de Asiria hasta aquí. ¿Por qué me obligas a pasar mi vida en la casa de mi enemigo como rehén y a sufrir lágrimas? Mi esposo está desterrado y Teseo, que solía ser fiel a su esposa, ahora prefiere a mi rival. Un soldado audaz atraviesa los oscuros lagos para arrancar del trono del rey infernal a la esposa que le ha sido arrebatada. El compañero de su locura avanzó sin que el miedo o la vergüenza lo detuvieran: el padre de Hipólito busca en el fondo del Aqueronte los placeres y los lechos ilícitos. Pero otro dolor mayor se cierne sobre mí. El sueño nocturno no me da descanso ni el profundo sopor libera mis penas: el mal se alimenta y crece y arde dentro de mí como el vapor del Etna que brota de su caverna. Las telas de Palas están abandonadas y las manos se deslizan entre los hilos; no me apetece frecuentar los templos con ofrendas votivas, ni arrojar antorchas conscientes en silencio en medio de los ritos sagrados mezclados con los coros de las Atthis; ni acudir con oraciones puras o con un rito piadoso a la diosa protectora de la tierra elegida por sorteo; prefiero perseguir a las fieras excitadas y lanzar con mano firme la lanza afilada.

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