Matrimonio cristiano: naturaleza, consentimiento y efectos sacramentales

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Matrimonio en los primeros siglos

El matrimonio se celebra «en el Señor», en el seno de la comunidad, sin una ceremonia especial. Los cristianos se casan como todo el mundo, pero dan muestras de un tenor de conducta peculiar, admirable y, por confesión de todos, sorprendente.

Consentimiento matrimonial

El consentimiento matrimonial es la voluntad de entregarse mutua y definitivamente con el fin de vivir una alianza de amor fiel y fecunda. El consentimiento matrimonial hace el matrimonio; resulta indispensable e insustituible. «Lo que Dios unió, que no lo separe el hombre», por ello todo matrimonio es indisoluble.

Diseño de Dios sobre el hombre y la mujer

Según el proyecto de Dios, marido y mujer están llamados a formar «una sola carne». ¿Cuál es el designio de Dios sobre el hombre y la mujer? Dios, que es amor y creó al hombre por amor, lo ha llamado a amar. Creando al hombre y a la mujer, los ha llamado en el matrimonio a una íntima comunión de vida y amor entre ellos, «de manera que ya no son dos, sino una sola carne». También les dirige la vocación: «creced y multiplicaos».

Fines del matrimonio

¿Con qué fines ha instituido Dios el matrimonio? La alianza matrimonial está ordenada por su propia naturaleza a la comunión y al bien de los cónyuges, y a la procreación y educación de los hijos.

El pecado y la amenaza al matrimonio

¿De qué modo el pecado amenaza al matrimonio? La unión matrimonial está amenazada por la discordia y la infidelidad, que ponen en peligro la unidad y la fidelidad esponsal.

La enseñanza del Antiguo Testamento

¿Qué enseña el Antiguo Testamento sobre el matrimonio? Dios ayuda a su pueblo a madurar progresivamente en la conciencia de la unidad e indisolubilidad del matrimonio, sobre todo mediante la pedagogía de la Ley y los Profetas.

Novedad de Cristo

Novedad de Cristo: otorga la gracia para vivirlo en su nueva dignidad de sacramento, que es el signo del amor esponsal hacia la Iglesia.

Vocaciones y excepciones

El matrimonio no es una obligación para todos. En particular, Dios llama a algunos hombres y mujeres a seguir a Jesús por el camino de la virginidad o del celibato; éstos renuncian al gran bien del matrimonio para ocuparse de las cosas del Señor, tratando de agradarle.

Matrimonios mixtos y disparidad de culto

Los matrimonios mixtos (entre un católico y un bautizado no católico) necesitan la licencia de la autoridad eclesiástica. Los matrimonios con disparidad de culto (entre un católico y un no bautizado), para ser válidos, necesitan una dispensa.

Efectos del sacramento

Efectos: El sacramento del matrimonio crea entre los cónyuges un vínculo perpetuo y exclusivo, y confiere a los esposos la gracia necesaria para alcanzar la santidad en la vida conyugal y para acoger y educar responsablemente a los hijos.

Pecados contrarios

Pecados contrarios:

  • El adulterio.
  • La poligamia, en cuanto contradice la idéntica dignidad entre el hombre y la mujer y la unidad y exclusividad del amor conyugal.
  • El rechazo de la fecundidad, que priva a la vida conyugal del don de los hijos.
  • El divorcio, que contradice la indisolubilidad.

Separación y situación de los divorciados

La Iglesia admite la separación física cuando la cohabitación entre ellos se ha hecho imposible, aunque procura su reconciliación. Pero éstos, mientras viva el otro cónyuge, no son libres para contraer una nueva unión, a menos que el matrimonio entre ellos sea nulo y, como tal, declarado por la autoridad eclesiástica.

La Iglesia no puede reconocer como matrimonio la unión de divorciados vueltos a casar civilmente.

La familia cristiana

La familia cristiana es llamada Iglesia doméstica, porque manifiesta y realiza la naturaleza comunitaria y familiar de la Iglesia en cuanto familia de Dios.

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