Las Magistraturas Romanas: Estructura y Funcionamiento del Cursus Honorum
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Las Magistraturas Romanas
La primera condición para acceder a una magistratura era ser ciudadano romano, poseer una fortuna considerable, haber demostrado experiencia en la gestión de asuntos públicos y no tener causa de indignidad. El ejercicio de una magistratura se consideraba un honor; cada magistrado tenía un colega y uno podía vetar las decisiones del otro, por lo que ninguno tenía poderes absolutos.
Los magistrados más altos, cónsules y pretores, además de potestas (poder administrativo), tenían imperium (poder militar y judicial). En caso de haber conseguido éxitos militares, podían recibir el título de imperator, los honores del triunfo y desfilar por la Vía Sacra de Roma hasta el Capitolio.
Para situaciones de emergencia, existían dos altas magistraturas:
- Interrex: asumía el poder en periodos de transición de una magistratura a otra.
- Dictador: era designado en situaciones de emergencia que hacían necesaria la concentración del poder de los cónsules en una sola persona.
El Cursus Honorum
Los hijos de la nobleza se ejercitaban en el aprendizaje de la gestión pública formando parte del equipo de un magistrado o ejerciendo cargos inferiores.
Principales cargos
- Cónsules: El consulado fue una magistratura superior de Roma. Los cónsules eran dos y constituían una magistratura epónima; tenían el mando del ejército y eran la máxima autoridad de Roma en asuntos internos y externos.
- Pretores: Eran dos, el urbanus y el peregrinus, y su función era la de administrar justicia. El urbanus se ocupaba de causas entre ciudadanos, mientras que el peregrinus se encargaba de los asuntos entre extranjeros; su número aumentó al expandirse el imperio.
- Cuestores: Originariamente eran cuatro, pero su número aumentó por la expansión del imperio. Eran responsables del tesoro y del archivo público.
- Censores: Eran dos y se los elegía cada cinco años cuando se tenía que actualizar la lista de ciudadanos y sus bienes. Vigilaban las costumbres de los ciudadanos, tanto si aspiraban a cargos públicos como si únicamente querían permanecer en su clase social.
- Ediles: Eran cuatro y vigilaban el orden público. Los tribunos de la plebe y los ediles ocupaban el mismo rango.
- Tribunos de la plebe: Tenían capacidad de vetar a los magistrados con imperium y podían convocar la asamblea del pueblo cuando se trataba de defender los intereses de la plebe.