Maestros de la Pintura Barroca: El Legado de Rubens, Murillo y Velázquez
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La Pintura Barroca en Europa y España
El arte Barroco se manifestó a través de frescos en iglesias y palacios en Italia, Francia, España y Holanda.
Pedro Pablo Rubens: El Maestro de la Escuela Flamenca
Rubens, perteneciente a la Escuela flamenca y fiel súbdito de la Monarquía Hispánica, contaba con un taller con ayudantes para llegar a todos los encargos que tenía. A lo largo de su carrera, fue el pintor de moda en Europa.
Características de su obra:
- Gusto por el lujo y la suntuosidad.
- Dominio absoluto de la composición y el color.
- Especial concepción de la belleza femenina.
Obras principales: La adoración de los Magos, Alzamiento de la Cruz y El jardín del amor.
Bartolomé Esteban Murillo: Esteticismo y Devoción
La pintura de Murillo destaca por el esteticismo y la suavidad. Pinta escenas de género protagonizadas por pícaros y escenas religiosas.
Obras principales: Niños comiendo melón y uva, La Sagrada Familia del pajarito y sus célebres Inmaculadas.
Diego Velázquez: Máximo Exponente del Barroco Español
Velázquez es el principal exponente de la pintura barroca española. La mayor parte de sus obras se encuentran en el Museo del Prado.
Orígenes y Formación
Nació en Sevilla y siempre firmó con el apellido de su madre porque su padre tenía ascendencia portuguesa. Se formó en el taller de Francisco Pacheco en Sevilla, de quien heredó el tenebrismo y su relación con los círculos intelectuales de la ciudad. Además, se casó con la hija mayor de su maestro.
Carrera en la Corte y Viajes a Italia
A los veinte años se trasladó a Madrid en busca de fortuna y ascenso social. Fue nombrado pintor de cámara del rey Felipe IV y trabajó para él el resto de su vida. Realizó un viaje a Italia para completar su formación, donde el clasicismo romano influyó notablemente en sus obras.
En sus trabajos para el rey, representó a su familia y a personajes grotescos que forman parte de la vida del Palacio. Realizó un segundo viaje a Roma enviado por el monarca para la adquisición de obras de arte. Se alojó en la Villa Medicis, entonces perteneciente al rey de España, donde pintó dos cuadros de sus jardines con los que se adelantó 200 años a la historia de la pintura.
El Legado de Velázquez y el Impresionismo
Cuando Manet vio estas obras en el siglo XIX, reconoció en Velázquez al precursor principal del Impresionismo. El Papa, aprovechando su estancia en Roma, le encargó un retrato; Velázquez, preocupado por el resultado, ensayó con su criado, Juan de Pareja. El Retrato del Papa Inocencio X es considerado uno de los mejores retratos de la historia.
A su vuelta a España, pintó sus dos obras más conocidas: Las hilanderas y Las meninas. Otras obras destacadas incluyen Los borrachos y Vieja friendo huevos.