Los personajes en "Los Santos Inocentes". Miguel Delibes

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LOS PERSONAJES.

La galería de personajes que aparece en LSI denota la firme preocupación del autor por el ser
humano. Alrededor de los personajes adquieren relieve otros elementos que conforman la
novela: el paisaje tiene valor por la relación que los personajes mantienen con él; el universo
temático depende del carácter, la ideología y las relaciones entre los personajes; la sociedad que
se presenta está condicionada por el modo de vida de unos y otros, etc. Los santos inocentes es,
por tanto, una
novela de personaje: el eje del que depende toda su anatomía, los personajes.
Cuantitativa y cualitativamente, la mayor proporción del texto se reserva al retrato de las figuras
humanas.

2.7.1. Clasificación
El número de personajes que se mueven por el cortijo es considerablemente elevado. Podemos
establecer tres grupos de personajes:
Personajes de primer plano. Son los personajes marginados, como Azarías, que se
constituye en verdadero protagonista de la novela. En su entorno, y desde su
perspectiva,
las milanas adquieren una función relevante. Paco, el Bajo, ayuda a
conocer el mundo de los humildes y participa en las acciones básicas de la intriga. La
inocencia y sumisión de los humildes se realzan con la presencia de un antagonista,
el
señorito Iván
, en el que confluyen rasgos negativos: desprecio de la naturaleza,
desprecio arrogante por los demás, etc. En torno a estos personajes se traza el conflicto
de la novela.
Personajes de segundo plano. El perfil humano de estos personajes queda
difuminado. Integran este segundo plano la familia de Paco, el Bajo (
la Régula, la Niña
Chica, el Quirce, el Rogelio
y la Nieves), la familia del señorito Iván (la señora
marquesa, la señorita Miriam)
y los encargados del Cortijo (don Pedro, el Périto y su
esposa
doña Purita).
Personajes de tercer plano. Su presencia, aunque accidental, es indispensable para
entender la complejidad temática y social de la novela. En este grupo se hallan el
resto
de los sirvientes, el señorito de la Jara
y los invitados de los dueños, así como aquellos
personajes ajenos a los cortijos que mantienen un contacto incidental con los personajes
principales:
Manolo, el médico, el Hachemita, el Mago del Almendral o los educadores
que la señora trae al cortijo.
El conflicto en torno a la naturaleza de los personajes se plantea a través de una oposición
frontal entre dos bloques de personajes. Sobejano los ha denominado
personajes sencillos y
personajes vanos.
Personajes sencillos. Es el bloque más representativo de la narrativa de Delibes.
Características:
- Son personajes en estado de
pureza. La preferencia de Delibes por el mundo de la
infancia se justifica por el hecho de que en los niños es donde el autor encuentra mejor
representados un conjunto de sentimientos que no han sufrido adulteración.
- Suelen ser
desheredados de la fortuna, tanto en lo biológico (deficientes psíquicos:
Azarías, la Niña Chica) como, sobre todo, en lo social.
- Padecen
miseria, a causa de situaciones en la que no son culpables; sufren de soledad,
como fruto de la discriminación social o de un progreso mal entendido; no han recibido
enseñanza.
- Su
estrecha relación con el medio les dota de una sabiduría que no poseen las
personas desarraigadas de él. Estas personas dan más importancia a los
saberes que a
los
conocimientos. A este grupo pertenecen los nombres de Azarías, Paco, el Bajo, así
como los miembros de la familia de Paco, y los restantes sirvientes humildes de los
cortijos.
Personajes vanos. Los rasgos más característicos de estos personajes son los siguientes:
- Suelen ser
socialmente acomodados (el señorito Iván)
- Son paradigma de
comportamiento inauténtico Es notable su deseo de aparenta, de
exhibir presuntas cualidades que, las más de las veces, son signos de carencias
personales. Se les añaden otras características negativas
egoísmo (preocupación
exclusiva por el propio bienestar),
mezquindad, prepotencia, intolerancia,
deshumanización
y desprecio por quienes les rodean.
-
La actitud del autor hacia ellos es de denuncia, pero también de compasión. En LSI, el
señorito Iván, la Marquesa, los invitados y el señorito de
La Jara encarnan la tipología
de los personajes vanos.
El enfrentamiento entre personajes sencillos y personajes vanos es una de las claves del
conflicto de la novela. No debemos olvidar, no obstante, que la obra tiene una clara
intención
social
. La situación de injusticia está marcada por la opresión (es percibida desde la óptica de
los lectores, no de los personajes). Los personaje vanos se muestran reacios a entender la
situación de los humildes. Actúan como verdaderos dueños del destino ajeno. Los personaje
sencillos, por falta de alcances, por ignorancia o por resignación se ven abocados a permanecer
en su condición de siervos. En esta novela es más perceptible que en otras de Delibes cómo los
personajes vanos se convierten en
opresores y los sencillos en oprimidos.
Delibes enfrenta dos universos antagónicos, el del orden natural, asociado con la vida rural y
el del caos y la necedad incomprensiva, asociado con la cultura urbana, de la que son portadores
los personajes elevados. Este enfrentamiento, no obstante,
no se muestra bajo la forma de un
maniqueísmo rígido, en el que los hombres del campo representan todos y siempre la bondad
y la inocencia, y la civilización urbana, en su totalidad, las fuerzas del deterioro y la destrucción.
Es cierto que, en su conjunto, la novela manifiesta
cierta voluntad maniquea; pero no es
menos cierto que el autor ha tratado de paliar la oposición entre buenos y malos mediante la
inclusión de otros personajes de perfiles más complejos.
En
LSI se polarizan dos actitudes: la que está en consonancia con la naturaleza y la que la
corrompe o la profana. Sin embargo, estas actitudes se encuentran graduadas en los personajes
opresores.
-
Don Pedro, el Périto. Es el personaje bisagra entre los vasallos y los amos. Delibes ha
concentrado en él la doble condición de
opresor y víctima. Es opresor porque, como
miembro de una clase superior, abusa de la docilidad de Régula y Paco para explotar a
la hija de éstos, Nieves, como criada, además de que hace befa de que la muchacha
pretenda hacer la Primera Comunión; pero es, al tiempo,
víctima: como miembro de
una clase inferior, es vejado por Iván, que se burla de la infidelidad de su esposa, una
infidelidad de la que él ha sido agente.
-
La señorita Miriam. Demuestra tener conciencia social. Manifiesta su consternación
ante la miseria que rodea a los criados y sale en defensa de la legítima aspiración de
Nieves de hacer la Comunión.
-
René, el Francés. También posee conciencia social. No volvió más al cortijo después
de la “trifulca” que se armó por su opinión sobre la cultura de los humildes y de
contemplar el triste episodio de las firmas-garabato en el comedor de la Casa Grande.
Entre los humildes, el Quirce es el único que manifiesta una
voluntad de ruptura con la
situación de sumisión en que vive la familia.
No se muestra adulador ni aquiescente con el
señorito Iván: no habla con él, ni acepta su limosna. También otros personajes del tercer plano
contribuyen a atenuar el maniqueísmo: el Hachemita, el Mago, el médico o los educadores - el
señorito Lucas y el señorito Gabriel-.
No hay presentación previa de los personajes en el relato: irrumpen bruscamente en el
escenario de los hechos como si desde siempre formaran parte de los mismos. Y esto, que
podría significar un defecto, no supone dificultad alguna, pues el arte de Delibes los acomoda en
la acción en pocas palabras. Así, el lector queda familiarizado con ellos inmediatamente.
Si tuviéramos que jerarquizar de que simbólicamente representan los personajes clave,
diríamos que
la marquesa (la dueña) sería la personificación de la injusticia); Iván, la de la
opresión; Azarías, la de la inocencia, y Paco, la de la resignación.

ANÁLISIS DE LOS PERSONAJES


Personajes de primer plano
AZARÍAS:
Tal vez sea Azarías el personaje que justifica, junto con el de la Niña Chica, el
hecho de que la novela tenga ese título tan hermoso y revelador de
Los antos inocentes. Viene a
ser el
símbolo de la unión de lo instintivo con la naturaleza. Sus sentimientos son tan
elementales como los de las aves que domestica. A través de la milana, Azarías forma parte de
la bandada de los pájaros, se adentra en su reino y, en cierto modo, se convierte en un bicho
más. Es un
ser de instintos primarios, para quien el universo tiene el contorno de un cortijo y la
vida el único sentido de dar y recibir afecto, que él concentra en su milana. Posee tres
características esenciales:
- Es “
inocenteen un doble sentido: no es conciente de causar perjuicio y sufre una
deficiencia psíquica;
- Es
viejo: “Para San Eutiquio sesenta y dos años”;
- Es un ser
marginado entre los habitantes pobres de los cortijos, una persona a los que
los amos mantienen por caridad.
Estos tres aspectos se manifiestan repetidamente:
a) En su
prosopografía, en la que destacan la pobreza extrema (lleva pantalones remendados
por las corvas, la bragueta sin botones, etc. ;
cierta animalización: mascaba salivilla,
rutaba, arruaba (como el jabalí); la
suciedad: se orinaba las manos para que no se le
agrietasen, tenía piojos, hacía sus necesidades en cualquier lugar...; los
excesos que
cometía
: la “perezosa”(un desarreglo intestinal que se soluciona cuando Azarís evacúa).
En los rasgos de su carácter (
etopeya), que denotan:
- Una
conducta instintiva y mecánica. En el cortijo de La Jara hacía todos los días lo
mismo: lustraba el automóvil del señorito, cuidaba de los cinco perros del cortijo,
soltaba los pavos al encinar, se orinaba las manos, contaba los tapones de las válvulas...
-
Ignorancia. El recuento de los tapones de las válvulas o de las panochas denota su
ignorancia.
-
Perturbación psíquica. Sufre alucinaciones en primavera, en las que se le parece su
difunto hermano Ireneo, del que dice que “Franco lo mandó al cielo”.
Sin embargo, demuestra, más que otros personajes
, primarios sentimientos humanos. Como
el
miedo. Las escenas en que sale a correr el cárabo son de las más conseguidas de Delibes en
cuanto a la plasmación de la experiencia del miedo, tan ha bituak en sus cuentos y novelas. Otro
es la
ternura: Azarías se percibe instintivamente la desatención de que es objeto por parte de
sus semejantes. Por ello se
refugia en la Naturaleza y se aferra a la única compañía que no le
demuestra burla o recelo: las “milanas”.
LAS MILANAS. Forman parte sustancial de la vida de Azarías y se constituyen en
verdaderos personajes.
Para otros personajes son
“carroña”, mientras que para Azarías valen más que cualquier ser
humano. En las milanas halla Azarías
posibilidad de comunicación (las llama y los animales
contestan rápidamente) y
agradecimiento.. Respecto a ellas, experimenta también sentimiento
de tristeza por la muerte
. Una prueba de la personificación de las milanas es el entierro del
Gran Duque, como si tratase de un ser humano. Otra prueba es el crimen final: la grajeta tiene
para él tanto valor que es capaz de matar a una persona por ella. Azarías no mata al señorito
porque considere que es opresor, sino porque, en su concepción de la vida, la milana vale más
que un hombre.
Delibes consigue reunir maravillosamente en la ternura del Azarías a las milanas y a la Niña
Chica. En un episodio altamente simbólico entierra a la milana para, a continuación, apretar
contra su pecho el cuerpo desarticulado de la Niña Chica y musitar “milana bonita”, en una
sustitución del objeto afectivo que convierte en milana cualquier ser inofensivo.La
animalización del personaje y la personificación de los animales se funden en el cariño de
Azarías, en sus gestos y en su lenguaje.
PACO EL BAJO. Este personaje adquiere doble función: por un lado, es el paradigma del
modo de
, vida de los sirvientes del cortijo, y al mismo tiempo está muy bien caracterizado,
dotado de rasgos peculiares individuales.
El aspecto de su conducta que más destaca es la
sumisión. Asume de forma natural su
condición de
siervo. Paco es el personaje más humillado y, al mismo tiempo, de los más
admirados por el sedñorito Iván, Y ello porque éste lo obliga a comportarse como si
fuera un
perro eficaz e imprescindible en las batidas de caza.
Acepta la humillación que supone el
aislamiento de estar cinco años en La Raya de la Abendújar; acepta resignadamente que su hija,
la Nieves, vaya a servir a casa del Périto. Su dependencia del amo es enorme: a los dieciséis
años reprocha a Paco por tutearle (“
de hoy en delante de usted y señorito Iván) ; acepta su
propina tras cada cacería; se somete a la humillación de las firmas en el comedor; para
complacerle asume riesgos físicos (sufre dos accidentes graves)...
Sus aptitudes son muestras de
sabiduría e ingenio Su corta nariz goza de un olfato prodigioso
para la caza, algo que causa la admiración del señorito y de sus invitados; es capaz de llevar el
cómputo mental de todas las piezas abatidas. A ello une su conocimiento del comportamiento de
los animales. Las réplicas que da al alfabetizador (señorito Lucas) son muestras de un cierto
ingenio.
Comparte la
pasión por la caza del señorito Iván; llega a compartir también el lenguaje de la
vanidad a que le acostumbra el señorito tras cada cacería; acepta, en fin, cegar los palomos ante
el mandato del señorito.
Es
pacífico y resignado: todo lo acepta de buen grado y sin rechistar (“ae, a mandar, que
para eso estamos”
, es la respuestas habitual de Régula o de Paco ante cualquier requerimiento
de los señores o de don Pedro, el Périto.
Posee, finalmente, detalles de indudable
calidad humana, Desea ilusionadamente que sus
hijos alcancen un
futuro mejor a través de la educación. Es, junto a la Régula, modelo de amor
al prójimo
. Mantiene hacia Azarías una actitud de comprensión y de cariño.
EL SEÑORITO IVÁN.
En Iván, Delibes ha quitaesenciado la mentalidad y la conducta del
señorito franquista hasta rayar en la caricatura: ahí están
su vanidad y cinismo, su jactancia
chulesca
, su prepotencia y su proteccionismo envilecedor.. Es un personaje monolítico:
porque en él todo son
defectos: desprecio arrogante e insensible por el infortunio ajeno,
ostentación de su hegemonía social y defensa de una organización socioeconómica que perpetúa
un arriba y un abajo comunicados tan sólo por la caridad de los de arriba y la servil
domesticidad de los de abajo.
Asume su
condición de amo. Su mentalidad “feudal” le lleva:
-
A establecer relaciones de permanente dependencia con sus siervos. Desde “chiquitín”
toma a Paco como secretario de caza y le educa para ello.
-
A mantener en todo momento, con una actitud conservadora, la “jerarquía”: (...) unos
abajo y otros arriba, es ley de vida ¿no?”.
Manifiesta una total ausencia de
conciencia social
hacia los humildes. Por eso le molesta tanto el Concilio Vaticano II “
que les malmete”.
Su talante autoritario Obliga a Paco a tratarle de usted siendo aún
un niño; el Quirce le rehúsa un billete de veinte duros, lo que supone para Iván una falta
de respeto, un síntoma de desobediencia, puesto que “
el que más y el que menos todos
tenemos que acatar una jerarquía, unos debajo y otros arriba, es ley d vida”;
obliga a
Nieves a realizar el acto servil de quitarle los botos. A veces, esta actitud va
acompañada de un
paternalismo que refuerza su condición de amo.
Otro de sus rasgos negativos es la
vanidad. Ello le lleva a adoptar una actitud insultante y de
desprecio hacia sus siervos, sino también hacia sus invitados. (“ para el señorito Iván, todo el
que agarraba una escopeta era un maricón, que la palabra esa no se le caía de los labios, qué
manía Busca la adulación y cuando no la obtiene, como ocurre cuando el Quirce se niega a
llevarle la corriente, se siente humillado y se venga humillando a Nieves.
Su pasión
incontrolada por la caza
supone, en primer lugar, desprecio por la Naturaleza (léase la
escena en la que, en una mañana aciaga, se pone a disparar a diestro y siniestro. Destaca,
finalmente,
su conducta cínica. Su condición de amo descuella también en sus devaneos con
doña Purita. Se relaciona con ella de forma natural, como si tuviera derecho de uso sobre la
esposa de su hombre de confianza.

Personajes de segundo y tercer plano
Ya nos hemos referido a don Pedro, el Périto (el opresor -oprimido), preso de celos y de
impotencia;
la señorita Miriam (signo de conciencia social entre los acomodados) y el Quirce
(símbolo de la insumisión y el antisedentarismo de los humildes.
Régula es la mujer de Paco, el Bajo. Trabajadora infatigable, viene a ser la representación
de
la conciencia social de su familia frente a la irracionalidad despótica del señorito Iván. .
Quiere que su hija Nievas vaya a la escuela, se atreve a reconvenir tímidamente al cacique (
“a
ver su esto nos va a dar que sentir, señorito Iván, tranquila , Régula, te lo devolveré entero”
),
aconseja a sus hijos, y se ocupa de una familia en la que dos de sus miembros, la Niña Chica y
Azarías, requieren una dedicación especial. Trabajaba como un animal, ya que de tanto hacerlo
tiene “
el pulgar achatado, plano, sin huellas dactilares”. Entre los siervos, La Régula significa,
en fin, el
amor al prójimo y la disposición para el servicio.
La Niña Chica
es uno de los personajes más conseguidos. Su “inocencia” consiste en una
deficiencia física patente
(ojos extraviados,”piernas de alambre”, “ cabeza de trapo”, muda
como la hache y se ensucia con frecuencia.
Constituye la imagen más impresionante de la
degradación. Quizá lo que más sobrecoge de ella es su “
berrido lastimero”.
El Rogelio se ocupa del tractor y comprende la mecánica como nadie. También se ocupa de
su tío, el Azarías (le lleva en el tractor, procura entretenerle...). En él hallamos signos de
contacto con el progreso y sentimientos de afecto por los necesitados.
Entre los amos,
la Señora Marquesa mantiene una actitud paternalista, de aparente
protección a los humildes, pero en realidad responde al deseo de demostrar ante ellos su
posición social.
Doña Purita es un ejemplo de frivolidad. Sus devaneos, sus ademanes, su actitud desafiante
hacia don Pedro muestra a una mujer con una sola intención: la conquista amorosa del señorito
Iván.
Entre los siervos, aparece una galería de personajes que informan de las actividades del
cortijo, porqueros, pastores, gañanes, etc..Entre los amos, ya nos hemos referido a la distanciada
actitud de René, el Francés. Los
demás ilustres invitados completan los rasgos -ideología
conservadora, falta de conciencia social -
que son características de los amos. Otros
personajes nos muestran algunas facetas de la vida en torno a los cortijos:
el Mago del
Almendral
revela la creencia de los humildes en la medicina popular y en los consejos de
videntes; los alfabetizadores no tienen una buena pedagogía, un comerciante, el Hachemita, da
buenos consejos a los humildes; Manolo, el médico de Cordobilla, se encuentra muy cercano al
señorito Iván.

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