La Locura de Don Quijote: Rasgos Cómicos, Salidas y el Yelmo de Mambrino (Cervantes)

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Rasgos Cómicos de la Locura de Don Quijote

La locura de Don Quijote, que consiste en transfigurar la realidad para que encaje en sus lecturas, es intrínsecamente risible y, por lo tanto, todo lo que comporta lo es. Los rasgos cómicos se manifiestan en su identidad, su aspecto y sus objetivos vitales:

  • El Nombre: Su propio nombre es ridículo, pues el «quijote» es una pieza de la armadura y, a su vez, una deformación grotesca de su apellido. El mismo nombre del caballo, Rocinante (que significa 'rocín antes', ahora no), subraya esta comicidad.
  • Los Objetivos y el Contexto: La pretensión de buscar aventuras en La Mancha, un lugar anodino, es cómica y absurda. Igualmente ridículo resulta su ideal anticuado de restaurar la caballería en los albores del siglo XVII.
  • El Lenguaje y la Conducta: Son cómicos su juramento falso, su lenguaje arcaizante y la creencia de que la realidad debe ajustarse a los libros.
  • La Elección del Escudero: Se añade un rasgo cómico al elegir como escudero (para lo que se exigía un rango de nobleza) a un villano como Sancho Panza. Muchos de estos rasgos derivan del mundo del carnaval, los entremeses y las farsas.

Las Tres Salidas de Don Quijote

A lo largo de las dos partes del libro, Don Quijote realiza tres salidas fundamentales que marcan la evolución de su personaje y de la trama:

  1. Primera Salida (Parte I): El protagonista cabalga solo y se queda a una distancia escasa de su casa. Vela las armas para armarse, ficticiamente, caballero andante en una venta, y al poco tiempo vuelve a su casa.
  2. Segunda Salida (Parte I): Ya acompañado por Sancho Panza, vive sus aventuras más conocidas. Vuelve enfermo, pero sin renunciar a su ideal caballeresco.
  3. Tercera Salida (Parte II): Corresponde a la segunda parte del Quijote. Los dos personajes llegan hasta Barcelona. Derrotado y melancólico, Don Quijote jura al Caballero de la Blanca Luna que desistirá de sus ideales y pretensiones.

El distinto talante del protagonista en las dos partes es notable, siendo más reflexivo y menos impulsivo en la segunda.

Capítulos de Referencia

Aunque sea aproximadamente, los capítulos respectivos de las salidas son:

  • Primera: I, 5
  • Segunda: I, 7-54
  • Tercera: II, 8-72

Comentario del Fragmento (I, 21): La Confusión del Yelmo de Mambrino

El fragmento del Quijote (I, 21) es un ejemplo palmario de la locura de Don Quijote, que consiste en proyectar sus lecturas en la realidad, en “leer” el mundo como se leen los libros, e interpretar lo real desde la perspectiva de lo leído.

La Transfiguración de la Realidad

En este caso, Don Quijote confunde:

  • Una bacía de barbero con el Yelmo de Mambrino (del que ha hablado en I, 10 y que aparece en el Orlando furioso).
  • El asno del barbero con un caballo.
  • Al barbero con un caballero.

La adquisición del supuesto yelmo es una ganancia sustanciosa desde su punto de vista literario. La considera una victoria caballeresca muy particular, pues se cree el paladín que lo arrebató al rey moro Mambrino en la obra de Ariosto. A pesar de reconocer que “le falta la mitad”, atribuyéndolo al perímetro de la cabeza de su antiguo poseedor y a la intervención de algún mago que lo ha “trasmutado” para hacerlo irreconocible, no deja de estar convencido de la veracidad de su botín. Sancho, por su parte, se ríe y concede la ficción.