Literatura Social y Generación Perdida: Compromiso Intelectual y Contexto Histórico
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Características Fundamentales de la Literatura Social
Frente al denominado arte puro, siempre ha habido escritores comprometidos que, sin renunciar a las preocupaciones filosóficas y a los experimentos formales, se han fijado como objetivo principal denunciar las injusticias sociales que afectan al hombre. Esto ya se observa claramente en el siglo XIX, si bien la denominada específicamente literatura social o comprometida se fragua a partir de la Segunda Guerra Mundial. El desarrollo económico y tecnológico no ha beneficiado a todos por igual, ni va acompañado de un paralelo desarrollo humano (en el campo de la justicia, la moral, la solidaridad o la hermandad). Proliferan los regímenes totalitarios, junto a los gobiernos ineficaces que favorecen las desigualdades. Ante este panorama, algunos intelectuales se olvidan del ser y optan por el hacer, para contribuir con sus obras al cambio de la sociedad y al despertar de las conciencias.
Actitud de los Intelectuales frente a los Conflictos Sociales
Ante este panorama, algunos intelectuales se olvidan del ser y optan por el hacer, para contribuir con sus obras al cambio de la sociedad y al despertar de las conciencias. No se limitan a reflejar los conflictos sociales (opresores-oprimidos, burgueses-proletarios, capitalismo-marxismo, derecha-izquierda, etc.), sino que pretenden concienciar a los lectores para que intenten transformar ese estado de cosas. Aunque en la época de entreguerras algunos denuncian ya determinados problemas sociales, es Jean-Paul Sartre, el padre del existencialismo, quien sentará las bases de esta literatura social, siguiendo los postulados de Karl Marx:
Postulados Básicos de la Literatura Social
- El escritor, por ser hombre, es responsable de lo que ocurre en el mundo (guerras, revoluciones, miseria, injusticias...), y si no toma partido por los oprimidos se hace cómplice de los opresores. Pero comprometerse no significa sumarse sin más a un determinado partido político, porque la literatura se envilece si se reduce a propaganda ideológica.
- El compromiso social debe ir unido al compromiso estético (con la belleza, con el lenguaje, con las nuevas formas y técnicas literarias...), porque la literatura no consiste solo en decir cosas, sino en decirlas de una determinada manera. Aunque la protesta social puede envolverse en un lenguaje surrealista, o en argumentos fantásticos y de ciencia ficción, por lo común adopta la fórmula del realismo (comprensible al lector, al que se pretende conquistar a través de la originalidad del argumento y de la calidad de la escritura).
Dentro del grupo de escritores que se comprometieron con los problemas que afligieron a la sociedad del siglo XX se encuentran los que integran el grupo que denominamos autores de la Generación Perdida norteamericana.
Contexto Histórico de la Generación Perdida Norteamericana
Tras la Primera Guerra Mundial, la juventud norteamericana, desengañada de los grandes ideales, se entregó a la búsqueda de una existencia lo más placentera posible (adoración por la noche, alcohol, fiestas...). Tuvieron lugar los llamados felices años 20, cuyo final llegó bruscamente con el famoso Crack del 29, la trágica caída de la Bolsa de Nueva York que tantas fortunas aniquiló y tantos suicidios provocó. En esta época surgieron escritores que expresaron en sus obras el tiempo que les tocó vivir, marcados por la guerra y por una personalidad apasionada y rebelde que contribuía a que no pudieran adaptarse fácilmente a la sociedad ni a sus normas y valores establecidos. Todos ellos, embarcados en vidas y carreras literarias muy diferentes, coincidieron en su visión crítica de la guerra y también de la opulenta sociedad norteamericana, obsesionada por el dinero.
Coincidencias entre los Autores de la Generación Perdida Norteamericana
En esta época surgieron escritores que expresaron en sus obras el tiempo que les tocó vivir, marcados por la guerra y por una personalidad apasionada y rebelde que contribuía a que no pudieran adaptarse fácilmente a la sociedad ni a sus normas y valores establecidos. Todos ellos, embarcados en vidas y carreras literarias muy diferentes, coincidieron en su visión crítica de la guerra y también de la opulenta sociedad norteamericana, obsesionada por el dinero.