Literatura Española en el Siglo XVIII: Del Posbarroco al Prerromanticismo
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Literatura Española del Siglo XVIII
Contexto Histórico y Cultural
El siglo XVIII marca una transición entre el Antiguo Régimen y la Edad Moderna. Tras la Guerra de Sucesión, se pone fin al Barroco y se introducen las primeras ideas ilustradas. Felipe V sube al trono e inicia el Despotismo Ilustrado, una política caracterizada por un monarca absoluto que impone reformas bajo el lema "Todo por el pueblo, pero sin el pueblo". Este modelo político continúa con Fernando VI, Carlos III y Carlos IV.
Durante el reinado de Carlos III, se produce un apogeo de la Ilustración debido a numerosas reformas políticas, económicas y culturales. En el ámbito cultural, Carlos III reforma las universidades y crea instituciones dedicadas a mejorar y extender la educación. Con el fin del reinado de Carlos III y la llegada al trono de Carlos IV, la Invasión Francesa produce un retroceso en las reformas ilustradas, reforzando la censura y la persecución de las nuevas ideas.
La Ilustración se basa en principios como el Criticismo, que pone en duda cualquier tipo de conocimiento; el Racionalismo, que convierte la mente y la razón en la base del conocimiento; y el Empirismo, que sostiene que el conocimiento se basa en la experiencia.
Momentos Literarios del Siglo XVIII
- Posbarroco: Deriva del Barroco y se caracteriza por la artificiosidad y el formalismo. Incluye temas religiosos, burlescos y morales.
- Neoclasicismo: Se corresponde con el pensamiento ilustrado. Presupone una perfecta armonía entre el hombre y la naturaleza.
- Prerromanticismo: Combina los sentimientos del autor con un tono melancólico, sin renunciar totalmente a las reglas, ni a temas sociales o trascendentes.
Géneros Literarios
Los géneros literarios predominantes son la prosa, el ensayo y el teatro. La prosa es de carácter didáctico y ensayístico. Aunque al inicio existe una influencia del lenguaje barroco, como muestran las obras de Diego Torres de Villarroel, autor de Vida, esto cambia en la primera mitad del siglo.
El Ensayo
El ensayo es el género que mejor se adapta a los fines de la Ilustración, presenta un lenguaje moderno y una estructura libre. Los autores a destacar son Feijoo, Jovellanos y Cadalso.
- Feijoo: Escribió con un tono enciclopédico, tratando los temas del saber con un tono crítico. Entre sus obras destaca Teatro crítico universal, escrita con un lenguaje claro y ameno.
- Jovellanos: Incluye en sus obras un exponente perfecto de la mentalidad reformista, fe en la ciencia y la educación, y una profunda preocupación por el bienestar social. Entre sus obras destacan Informe en el expediente de la ley agraria y Memoria sobre la educación pública.
- Cadalso: Critica los errores políticos del pasado, la ignorancia de la juventud y la decadencia de la ciencia. Su obra más importante es Cartas marruecas, en la que hace una crítica burlesca de España. También escribió Noches lúgubres, que marca el inicio del Prerromanticismo por su tono sentimental y tétrico.
El Teatro
El teatro se caracteriza por cumplir las tres unidades: acción, lugar y tiempo. Sus obras son racionales y verosímiles, es decir, la historia representada puede ser posible. Se separan radicalmente los dos géneros reconocidos: la tragedia y la comedia. El lenguaje es claro y sencillo, y los personajes se comportan según su condición social.
Existe un tipo de teatro popular cuyo máximo representante es Tomás de Iriarte. Este escribe unas obras cortas llamadas Sainetes, de carácter cómico, que caracterizan el habla de la época y están escritas de manera estandarizada.
Dentro del teatro Neoclásico, el máximo representante es Leandro Fernández de Moratín, autor de El sí de las niñas. Esta obra se atiene con rigor a la estructura en tres actos (planteamiento, nudo y desenlace). Tiene otra obra llamada La comedia nueva o el café, con características prerrománticas, lo que indica que no sigue las estructuras del Barroco. Por último, cabe mencionar El delincuente honrado de Jovellanos, obra prerromántica.