La Literatura Española del Siglo XVIII: Poesía, Prosa y Teatro Ilustrado
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Poesía en el Siglo XVIII
Los ilustrados la consideran un género menor que combina el deleite con la utilidad.
Poesía posbarroca
Imita el estilo conceptista de Quevedo y el culterano de Góngora, tanto en temas graves como jocosos. Se caracteriza por sus hipérbatos exagerados, metáforas extravagantes, etc. Destacan autores como Diego de Torres Villarroel y Eugenio Gerardo Lobo.
Poesía ilustrada: géneros, escuelas y tendencias
Empieza a imponerse una poesía en la que la inspiración del poeta debe ir acompañada del conocimiento y aplicación de las reglas, extraídas de la observación y de la experiencia. Dentro de la tendencia rococó destacan subgéneros de carácter bucólico como el idilio o la anacreóntica. También destacan subgéneros propios de una actividad poética de circunstancias (sátira, epístola y oda) y subgéneros didácticos (fábulas).
Tendencias de la poesía ilustrada
- Poesía rococó: Por ejemplo, El lunarcito y El ricito de Meléndez Valdés.
- Poesía neoclásica: Como la Elegía a las musas de Moratín o las epístolas y sátiras de Jovellanos.
- Poesía prerromántica: Obras como La beneficencia, La mendiguez o El filósofo en el campo de Meléndez Valdés.
La Prosa del Siglo XVIII
La mentalidad ilustrada favorece el desarrollo de la prosa didáctica y ensayística. Proliferan las polémicas, se moderniza el idioma, se desarrolla la prensa y surgen algunas novelas importantes que imitan la picaresca y las Novelas ejemplares de Cervantes.
El Ensayo
Trata de manera subjetiva un tema de interés general sin profundizar demasiado. Entre los principales ensayistas destacan:
- Feijoo: Introduce las ideas ilustradas y el ensayo en España. Recopila sus escritos en dos obras publicadas por entregas: Teatro crítico universal y Cartas eruditas y curiosas.
- Cadalso: Consolidó el ensayo. Su obra más importante es Cartas marruecas, y también escribió Los eruditos a la violeta.
- Jovellanos: Destaca por su ensayo reformista, como la Memoria para el arreglo de la policía de los espectáculos y diversiones y sobre su origen en España. Su obra más importante es el Informe en el expediente de la Ley Agraria.
- Otros autores: Juan Pablo Forner, el Padre Sarmiento o Gregorio Mayans.
El Teatro en el Siglo XVIII
Era un espectáculo social con dos tendencias principales:
Teatro popular
Pervive la influencia barroca con obras de Calderón. Proliferan subgéneros como las comedias de magia, de santos, de figurón y heroicas, de autores como José de Cañizares y Antonio de Zamora. También destacó el sainete.
Teatro neoclásico
Se trata de un teatro didáctico, real y sometido a reglas. Sus características son:
- Siguen la regla de las tres unidades (acción, tiempo y lugar), sin mezclar prosa y verso, ni lo trágico con lo cómico.
- Uso de un lenguaje natural y respeto del decoro de los personajes según su clase social.
- Oposición a la excesiva polimetría, al elevado número de personajes, etc.
Tragedia neoclásica
Ofrece a la aristocracia modelos para la regeneración de España. Su tema principal es la lucha por la libertad (por ejemplo, Pelayo de Jovellanos).
Comedia neoclásica
Dirigida a la burguesía, intenta imitar la realidad, mezcla el deleite con la utilidad, presenta conflictos domésticos y busca la lógica y naturalidad en los sucesos. Presenta una economía dramática con carácter didáctico. Destaca Moratín con El sí de las niñas.
Comedia sentimental
Es una corriente que se inicia con El delincuente honrado de Jovellanos. Son obras en verso o prosa y algunos la consideran una manifestación del prerromanticismo.