Literatura del Barroco Español: Teatro, Prosa y Poesía del Siglo de Oro
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1. Teatro: Unidad de Acción y Desarrollo
Debes saber que el teatro barroco, especialmente el de Lope de Vega, rompe las reglas clásicas:
- Unidad de acción: se mantiene una acción principal, aunque puede haber acciones secundarias relacionadas.
- Unidad de tiempo y lugar: no se respetan necesariamente.
- La obra suele estructurarse en tres jornadas (planteamiento, nudo y desenlace).
Desarrollo de la Prosa
La prosa barroca surge en el siglo XVII y refleja el pesimismo y el desengaño propios de la época. Se caracteriza por el uso de un lenguaje elaborado, la crítica social y la reflexión moral. Destacan la novela picaresca y la prosa filosófica. Entre sus autores más importantes se encuentran Francisco de Quevedo, autor de Historia de la vida del Buscón, y Baltasar Gracián, autor de El Criticón. En conjunto, la prosa barroca ofrece una visión crítica de la sociedad y de la condición humana.
La Poesía Barroca
El poema pertenece a Francisco de Quevedo, máximo representante del conceptismo. Se caracteriza por la concentración de ideas, las paradojas y las antítesis, utilizadas para expresar el desengaño barroco.
El poema pertenece a Luis de Góngora, máximo representante del culteranismo. Destaca por el lenguaje elaborado, las metáforas y los hipérbatos, que buscan embellecer la realidad y sorprender al lector.
El poema pertenece a Lope de Vega. Su estilo destaca por la naturalidad y la sencillez expresiva, características que lo diferencian de Góngora y Quevedo.
El poema refleja la visión barroca de la vida, caracterizada por el desengaño, la conciencia del paso del tiempo y la fugacidad de la existencia.
Estilos Literarios: Culteranismo y Conceptismo
El Culteranismo
El culteranismo confiere más importancia a la forma que a las ideas. Busca la sorpresa del lector mediante el uso de cultismos y el manejo de un lenguaje rico, muy elaborado y artificioso, recargado de numerosos recursos estilísticos, como metáforas sorprendentes, símiles, paralelismos, hipérbatos y encabalgamientos. El creador de dicho estilo es Luis de Góngora.
El Conceptismo
El conceptismo, en cambio, presta más atención a las ideas que a la forma, pero utiliza también un discurso literario complejo, basado en el ingenio, los juegos de palabras, la ironía y el doble sentido. Son abundantes los recursos estilísticos de tipo semántico: paradojas, antítesis, hipérboles… Su máximo representante es Francisco de Quevedo.