El Liberalismo de Stuart Mill: Equilibrio entre Libertad Individual y Cohesión Social
Enviado por Chuletator online y clasificado en Francés
Escrito el en
español con un tamaño de 2,34 KB
El liberalismo según Stuart Mill
Las personas formamos parte de una red social. Lo que hace un individuo no solo tiene repercusiones en su propia vida, sino que afecta también a los demás. A veces, esa repercusión es muy directa; otras veces, es lejana, indirecta e impredecible.
La tensión entre libertad y convivencia
A todos nos preocupan las consecuencias que las acciones ajenas puedan tener sobre nosotros. Preferiríamos poder evitar que nuestro vecino se líe a tiros con todo el mundo, que ponga la radio a todo volumen o que vomite en la escalera cuando vuelve borracho de madrugada.
Por otra parte, todos queremos que nos dejen en paz y que nadie se meta en lo que hacemos. No queremos que nadie nos diga cómo y con quién compartimos nuestra vida sexual, a qué dedicamos nuestras vacaciones, dónde decidimos vivir, qué libros leemos o qué música escuchamos. Queremos, incluso, tener derecho a satisfacer, si los tenemos, nuestros vicios personales (como beber ginebra o inyectarse heroína).
Modos de control de la conducta ajena
Tenemos a nuestra disposición varios modos de controlar la conducta de los demás:
- Prohibir esa conducta y hacer que el Estado la persiga y castigue.
- Despreciar y humillar públicamente esa conducta.
- Mantenernos discretamente alejados de quien realiza esa conducta.
- Ser alegremente tolerantes con las personas cuyas conductas nos incomodan por alguna razón personal.
El papel del Estado y la sociedad civil
Como se puede ver en la lista anterior, los métodos de control de la conducta ajena pueden ser más o menos expeditivos. El primero es el único que hace intervenir al Estado, que tiene un poder especial, pues puede utilizar recursos públicos (dinero que puede exigirnos mediante la amenaza de castigarnos a nosotros) y, en última instancia, métodos violentos para cumplir con su tarea.
Por otra parte, se observará que en la lista anterior no se contempla la posibilidad de que una persona particular utilice directamente la violencia contra los demás. La violencia es patrimonio del Estado. Las personas particulares, que formamos la sociedad civil, solo podemos emplear la estigmatización pública más o menos enérgica, o simplemente apartarnos.